Prueba

Skoda Superb 2.0 TDI Laurin & Klement: adiós a un cochazo

Emilio Salmoral

06/09/2013 - 08:21

El Skoda Superb 2.0 TDI DSG Laurin & Klement se despide siendo el sueño de muchos taxistas. El nuevo Superb ya está llegando a los concesionarios, pero en las exposiciones todavía queda el modelo de 2008. Ahora puedes llevártelo a un precio de auténtico derribo.

El Skoda Superb 2.0 TDI DSG Laurin & Klement se despide por la puerta grande. La primera vez que probé un Skoda Superb fue el modelo de primera generación. Si no tengo mala memoria, corría el año 2006; yo todavía no trabajaba en AUTO BILD y guardo muy buenas sensaciones de este producto. Era un 2.5 TDI de 163 CV que lo hacía moverse con mucha alegría y recuerdo que llevaba detalles como un paraguas incorporado en el hueco de la puerta trasera. Pasaron dos años y tuve la oportunidad de analizar el modelo actual para mi revista. De nuevo, me quedé asombrado por el buen coche que habían creado los ingenieros checos.

Ahora, cinco años después, me encuentro en un concesionario de Skoda dispuesto a probarlo por última vez. La llegada del nuevo Skoda Superb es inminente, pero yo me he querido dar el gustazo de conducirlo por última vez y compartirlo contigo.

Estos dos últimos años estoy haciendo muchos kilómetros por carretera y ahora, también valoro cualidades como el confort de marcha, calidad de realización de los asientos y una eficiencia dinámica equilibrada: de nada me sirve un coche que gaste poco si no me transmite nada al conducirlo.

No está a la última

Lógicamente, este Superb 2.0 TDI que he probado no incorpora elementos de última hornada como el Start-Stop. Se trata de un producto veterano que no podía llevar estos dispositivos -el modelo nuevo sí que los lleva-. Eso sí, esto no le impide ser de lo más eficiente. Durante mi recorrido habitual de pruebas -que tiene más de 220 kilómetros- he obtenido un consumo medio de 6,5 l/100 km. Como puedes ver, es una cifra muy interesante para un coche que pesa más de 1,5 toneladas y tiene una longitud muy cercana a las cinco metros.

Pocas críticas le puedo hacer a su comportamiento. Es una berlina cómoda, con un chasis con una puesta a punto agradable y que no pretende ir por la vida de deportivo. No obstante, es estable en cualquier circunstancia y te permite viaje a un ritmo alegre en zonas viradas.

Pero lo mejor del Skoda Superb 2.0 TDI DSG Laurin & Klement es su habitabilidad. Pocos coches en el mercado ofrecen tanto espacio en las plazas traseras. Mejor dicho, sí que existen pero se llaman Mercedes Clase S, Audi A8 o Jaguar XJ y cuestan tres veces más que este chaval de la República Checa. Sentarse en las plazas traseras de este coche es un placer: puedes estirar las piernas todo lo que quieras; te aseguro que no rozarán con el asiento delantero.

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