He probado el Rolls-Royce Phantom: "El coche en el que viajas en la primera clase del lujo"

He conducido el Rolls-Royce Phantom, la berlina de lujo por excelencia, que ahora cumple 100 años de historia. ¿Qué se siente en un coche de medio millón de euros?

100 años. Se dice pronto, pero no es fácil que un coche logre mantenerse en el mercado durante todo un siglo. El Rolls-Royce Phantom acaba de conseguirlo, y tras celebrarlo al estilo rockero con un chapuzón en una piscina, lo he probado para descubrir cómo es ese lujoso modelo que presume de ser “el mejor coche del mundo”.

Esta es una afirmación muy contundente, pero no lo digo yo. Desde Rolls-Royce tienen claro que lo es y con esa idea se creó el Phantom original en la década de 1920, con unas características muy diferentes a las del actual. Lo que no ha cambiado es su enfoque en el lujo extremo, algo que también define a la actual octava generación, lanzada en 2017.

Si bien el Rolls-Royce Phantom es ahora una berlina más moderna (el estilo más clásico se dejó atrás en su anterior generación, lanzada en 2003 ya bajo el paraguas de BMW), sigue siendo un coche muy reconocible. Mantiene una silueta algo similar a la de anteriores generaciones, sobre todo en la caída de la trasera, así como detalles como una larga línea de la cintura.

El frontal es prominente, con la gran parrilla de lamas verticales y el ‘Espíritu del Éxtasis’ mostrado con orgullo en el centro. El capó se presenta en una posición elevada y también lo hace la línea del techo, algo que se aprecia desde la vista lateral. Ahora bien, aquí lo que más llama la atención es la longitud de 5,76 m, mientras que la versión de batalla larga sube a los 5,9 metros.

Además de esto, el diseño del Phantom está repleto de detalles. Puedes tener el ‘Espíritu del Éxtasis’ en materiales como el oro o incluso iluminado. Y hablando de iluminación: cada faro delantero tiene 480 luces que recrean un cielo estrellado como el del techo interior, donde incluso puedes ver pequeñas estrellas fugaces de forma aleatoria.

Este detalle es uno de los más llamativos del habitáculo de la berlina de lujo británica, pero es solo uno de una lista casi infinita, ya que la personalización ofrece todo tipo de posibilidades a los clientes. Aun así, sin peticiones excéntricas de compradores concretos, entrar en este modelo supone adentrarse en un mundo totalmente nuevo.

Lo primero que llama la atención del interior del Rolls-Royce Phantom es el nivel de los materiales y acabados, donde hay zonas blandas por doquier, madera de cualquier variante que desees (siempre y cuando no esté protegida) y piel de la mejor calidad. Asimismo, la atmósfera que te encuentras es muy diferente a la de cualquier otro modelo.

Una vez te sientas en el asiento del conductor y reposas los pies en las alfombrillas más mullidas que jamás hayas probado, ves delante de ti un gran volante que recuerda al timón de un barco y que cuenta con varios botones incorporados. De hecho, los botones reinan aquí, al contrario de lo que sucede en la amplia mayoría de coches modernos.

Hay mandos físicos para todo: para la climatización, para cerrar las puertas, para varios accesos directos e incluso para manejar la pantalla central, que usa el mismo sistema multimedia de BMW. Se maneja mediante un mando giratorio y se sitúa tras un cristal en la denominada ‘Galería’ del salpicadero.

Tras este cristal se puede colocar cualquier pieza artística que el cliente desee, incluso en formato tridimensional. Puedes ocultar la pantalla para apreciar mejor este elemento y tener una experiencia más analógica al volante. De hecho, incluso aunque el cuadro de instrumentos también es digital, mantiene la estética de los relojes tradicionales.

Si bien las plazas delanteras del Phantom son sorprendentes, detrás es donde te sientes como un rey. Accedes a través de una puerta de apertura suicida y te puedes sentar en unas plazas traseras con todo tipo de comodidades: espacio de sobra para la cabeza y las piernas, reposapiés con ángulo regulable, pantalla táctil multimedia, mesa de picnic, asientos climatizados y reclinables...

También puedes tener a bordo multitud de elementos opcionales, por supuesto. Un ejemplo es la pequeña nevera o mueblebar entre los asientos, con una botella de cristal que puedes llenar de tu licor favorito y dos copas de cristal para que disfrutes aún más del viaje.

El motor V12 sigue marcando el ritmo

Como es ya tradición, el motor del Rolls-Royce Phantom es un V12. En concreto, se trata de un bloque de 6,75 litros que rinde 571 CV y 900 Nm de par que se gestionan a través de una caja de cambios automática ZF de ocho velocidades y que se envían al eje trasero.

Las cifras llaman la atención, pero esta no es una berlina deportiva. Con 2.670 kg de peso, los más de 500 CV de potencia no hacen pensar en unas prestaciones de infarto, aunque son bastante respetables: un paso de 0 a 100 km/h en 5,5 segundos y una velocidad máxima de 250 km/h.

Sobre el papel, las capacidades en la carretera son bastante llamativas para un coche de este tamaño, pero pronto te das cuenta de que lo importante aquí no es nada de eso. No se trata de correr, sino de disfrutar el viaje.

¿Cómo es conducir un Rolls-Royce?

Conducir el Rolls-Royce Phantom por primera vez me vuelve a dejar la misma sensación que he tenido al sentarme en su interior: no es como ningún otro coche del mercado. La postura de conducción es cómoda y el volante se siente grande, pero la dirección es muy ligera. También está muy desmultiplicada, de manera que tienes que realizar bastante giro de volante en ocasiones.

En cualquier caso, la conducción en zonas más estrechas y en entorno urbano no es incómoda. Sí, tienes que hacerte al enorme tamaño del coche, ya que se siente un gigante en algunas ocasiones. Sin embargo, gracias a la dirección en el eje trasero que incorpora, la maniobrabilidad es bastante buena para ser una berlina que supera holgadamente los cinco metros.

Lo único que te estresa al volante, al menos al principio, es el tamaño si conduces por calles estrechas. Sin embargo, todo lo demás es relajante. La dirección es muy suave, aunque tiene un cierto peso que hace que no se sienta desconectada. Asimismo, también son ligeros los pedales del acelerador y freno, de manera que puedes iniciar y detener la marcha con mucha suavidad.

Por defecto, vas a conducir de forma relajada sin darte cuenta, ya que todo se presta a ello: el propio tacto de la conducción, una suspensión que absorbe los baches y resaltos con una facilidad pasmosa y un cambio automático que trabaja con tanta suavidad que casi no te percatas de su existencia. Es una experiencia muy peculiar, pero muy agradable, por supuesto.

Esto se acentúa cuando dejas atrás la ciudad y sales a la carretera. A mayor velocidad, el silencio a bordo es casi sepulcral y la estabilidad es absoluta aunque circules por una vía bacheada. Mientras tanto, el coche se siente pesado, pero no torpe, ya que puedes percibir la fuerza del motor V12 que tienes justo delante.

Por supuesto, aunque sea una mecánica de doce cilindros, no tiene una puesta a punto deportiva. Casi siempre está presente en un segundo plano, con un murmuro discreto que a veces llegas a ignorar. Incluso es así cuando decides aumentar el ritmo, momento en el que el sonido sube levemente mientras que la velocidad aumenta sin esfuerzo.

Este es el carácter general del comportamiento del Rolls-Royce Phantom en carretera y no hay modos de conducción que varíen mil parámetros para que esta berlina de dos toneladas y media se disfrace de deportivo. Como mucho puedes activar el botón ‘Low’ del selector de marchas, que varía la relación de las marchas para apurarlas más y aumenta el sonido del motor.

Con esto, el tacto de conducción no es más duro, sino menos blando. El motor está más presente y el cambio no actúa tan pronto para poder apurar la potencia. Si pisas a fondo, el propulsor se despierta, el capó se eleva y la respuesta es tan inmediata como la de un motor atmosférico. Es una aceleración decidida, pero sigue siendo gradual y suavizada.

En definitiva, no vas a tener un comportamiento de berlina deportiva, aunque sí una respuesta más decidida de lo que probablemente esperes. También sorprende para bien en curvas reviradas, donde se mantiene muy estable, aunque su dirección, dimensiones y peso no sean lo más adecuado para este entorno.

No es algo que se pueda criticar al Phantom, desde luego. Es un coche pensado para viajar de forma relajada y que se disfruta más de lo que cabría esperar al volante, pero especialmente en las plazas traseras, donde viajas como un rey. No sé si es realmente el mejor coche del mundo, pero es el coche en el que viajas en la primera clase del lujo.

¿Cuánto cuesta el Phantom?

Como te puedes esperar, el precio del Rolls-Royce Phantom escapa a la mayoría de los bolsillos y quizás es mejor que te sientes antes de leer la cifra: 520.000 euros sin impuestos. Por supuesto, a esto hay que sumar todo aquel equipamiento opcional o personalizado que se desee añadir, algo que ya es la norma en los vehículos de la firma británica.

De esta manera, es fácil situarse cerca del millón de euros en ocasiones o quizás incluso superar esa cifra, pero es el precio de tener un coche único entre manos. Como rivales, podemos pensar en modelos como el Bentley Flying Spur o el Mercedes-Maybach S, pero se sitúan en torno a unos 300.000 euros y casi parecen baratos junto al Phantom. Definitivamente, Rolls-Royce está a otro nivel.

Valoración

Nota 9

El Rolls-Royce Phantom nació con el objetivo de destacar sobre el resto y eso es algo que sigue logrando 100 años después. No es el coche más rápido y quizás no pienses que es el más bonito, pero en el terreno del lujo no tiene rival. Crees que te lo imaginas, pero al conocerlo se superan tus expectativas.

Lo mejor

La sensación de lujo que te rodea, la calidad de rodadura y la suavidad del motor V12.

Lo peor

El diseño puede no ser el más atractivo de la gama de la marca y el precio solo está al alcance de unos pocos.

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Sergio Ríos

Redactor

Sergio Ríos es Redactor de Auto Bild y Top Gear. Prueba todo tipo de coches, escribe artículos y graba contenido para redes sociales. Por un friki del motor, para los frikis del motor

Rolls-Royce Phantom II

MODELO

Phantom

VERSIÓN

Rolls-Royce Phantom

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El Rolls-Royce Phantom 2018 nace con un reto ambicioso: ser el mejor coche del mundo. Lo hemos probado y sí, podría serlo... Si tienes más de 400.000 euros.

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