He probado la última versión del Opel Grandland en ponerse a la venta y te cuento por qué es la más acertada

Nos ponemos al volante por primera vez de la versión híbrida enchufable de la segunda generación del Opel Grandland, que ofrece 195 CV y se pone a la venta desde 39.850 euros.

El Opel Grandland de segunda generación se presentó el año pasado, pero en aquel momento la marca alemana ya adelantó que llegarían más versiones mecánicas. Y ahora ya hemos podido probar el motor que faltaba, que no es otro que el modelo híbrido enchufable y que, como te iré contando, podría ser la variante más acertada de toda la gama para buena parte de los conductores.

Este nuevo Grandland sigue siendo un SUV compacto, pero en esta segunda edición  ha crecido, y no poco. De hecho, diría que es muy grande, porque mide 4,65 metros de longitud. Teniendo en cuenta esto y la mecánica PHEV, hay que valorar como posibles rivales a modelos como el Toyota RAV4 y el BYD Seal U DM-i.

Por fuera es un coche con un diseño que desde mi punto de vista es algo impersonal. Pero esta no deja de ser una valoración 100% subjetiva. Posiblemente, guste a una inmensa mayoría, pero es cierto que a mí por lo menos no me ha entrado por los ojos y no quería dejar de comentarlo. 

Sí que es cierto que la trasera, con el nombre de la marca iluminado en el centro, le aporta un toque premium. No obstante, lo que hay que destacar es que tiene una altura de conducción adecuada para aquellos que no quieren dejarse caer en el coche, sino entrar y sentarse sin mayor esfuerzo. Algo que es posible porque la altura libre al suelo, según he podido medir yo mismo, es de 19 centímetros.

Esto, además, le proporciona una mayor libertad de movimientos si te da por abandonar el asfalto, aunque no será algo en lo que esté pensando la mayoría de los conductores de este tipo de vehículos.

Probamos el Opel Grandland 2024: el SUV compacto con etiqueta Cero y ECO

Así es el motor híbrido enchufable del Opel Grandland

Esta versión Plug-in Hybrid del Grandland, que es como se denomina de manera oficial, monta un motor de gasolina 1.6 de cuatro cilindros, que entrega 150 CV, al que se suma otro eléctrico de 125 CV que se nutre de la energía almacenada en una batería con 18 kWh de capacidad. Así, la autonomía prometida por la marca en modo eléctrico es de 87 kilómetros.

La potencia conjunta asciende a 195 CV. Suena enérgico, pero la respuesta que me encuentro es bastante progresiva cuando circulas por carretera, aunque hay que decir que contar con el apoyo del bloque eléctrico desde el principio le da un brío perfecto para moverse en el día a día en ciudad, que al fin y al cabo es donde debería pasar la mayor parte del tiempo un híbrido enchufable.

Y lo que me gusta mucho es que el cambio automático no es un insensible CVT, sino un cambio de doble embrague con siete velocidades y levas en el volante, que aunque no tiene una configuración cuyo objetivo sea ofrecer el máximo rendimiento, lo que sí que logra es transmitir sensación de potencia y cambios rápidos entre marchas. Así que el agrado de uso es elevado.

Y el dato clave, evidentemente, es el consumo. Más que confirmarte que la idílica cifra de gasto medio oficial de 0,8 litros solo se cumple bajo las favorables condiciones del protocolo de medición WLTP, te diré que en modo 100% eléctrico tendrás una autonomía real de unos 50-60 km, lo que quiere decir que la inmensa mayoría de tus desplazamientos se harán sin gastar combustible.

Y rellenar la batería en casa rondará los 2 euros diarios (o incluso menos), según la tarifa que tengas contratada. Una vez agotada la batería, el gasto medio en esta primera prueba con el Grandland PHEV ha sido de unos 7,8 litros, que no es bajo, pero tampoco está mal. Y no hay que olvidar que acelera de 0 a 100 km/h en 7,8 segundos, así que tienes unas prestaciones destacables.

Y además de saber cómo responde la mecánica híbrida enchufable del SUV campacto de Opel, me falta por valorar su respuesta en marcha. En este sentido, no hay grandes novedades respecto a las versiones que ya habíamos probado. Por tanto, te vas a encontrar con un coche de respuesta confortable, tanto de suspensión como de dirección. Diría que un poco afrancesado.

Así es el Grandland PHEV por dentro

Cuando me pongo tras el volante me da sensación de ser un coche moderno, de líneas sencillas (para mí un pelín soso) y bastante tecnológico.

Monta una pantalla principal de 16", aunque personalmente no me convence su distribución tan panorámica, porque la información se va alejando de la vista del conductor. Me parece más acertado que se conserven mandos físicos debajo de ella para controlar el volumen de la radio y el climatizador. Y que venga de serie con Android Auto y Apple CarPlay también está genial.

El cuadro de instrumentos también es digital y tiene 10 pulgadas, aunque la lógica de manejo, tanto de la pantalla principal como de los mandos del volante, no es precisamente muy lógica. 

Te pongo un ejemplo: para comprobar en el cuadro de instrumentos cuánto gasta el coche tienes que seleccionar esta opción con un pulsador situado en el extremo de la palanca izquierda tras el volante; y para moverte dentro de ese menú hay que presionar el botón del extremo de la palanca contraria (que en ocasiones no funciona a la primera). Me costó descubrirlo, la verdad.

Pero al margen de estos detalles de menor importancia a los que te terminas acostumbrando (aunque sí que pienso deberían de poder revisar en futuras versiones), en general es un coche bien construido y con el que te sientes integrado desde casi el principio. Eso sí, no me gusta que tenga los mismos mandos que todos los SUV del Grupo Stellantis.

El espacio en la fila trasera del Opel Grandland es muy, muy amplio, especialmente para la cabeza. La distancia entre ejes es de 2,78 metros, es decir, unos 11 cm más que antes. Y lo mejor es que el suelo  es totalmente plano y permite usar la plaza central sin tener que preocuparse de dónde meter los pies.

Y de su maletero me parece un puntazo que no pierda espacio por la batería, porque esta va bajo el suelo, no bajo los asientos. Tiene 550 litros de capacidad, es decir, por encima de muchos de sus rivales. 

Valoración y precio del Grandland PHEV

Se deben de plantear este coche aquellos conductores que estén pensando en él como único vehículo familiar, ya que implica un desembolso importante, pero que rentabilizarán quienes se muevan a día a día en entornos urbanos e interurbanos sin llegar a agotar su autonomía eléctrica. 

Así, en el día a día el gasto será cercano a 0 y en los esporádicos viajes que realicen a lo largo del año, si no quieren andar preocupados de dónde recargarlo y no se plantean el modelo 100% eléctrico, no les importará que el consumo de gasolina sea un poco más alto de la cuenta.

El Grandland PHEV está a la venta desde 39.850 euros con el acabado Edition. Y por encima de este se coloca la variante más equipada de la gama, llamada GS, que cuesta 43.490 euros.

Valoración

Nota 7

Lo mejor

Amplitud interior, confort de marcha, buen maletero.

Lo peor

Diseño impersonal, menus de manejo poco intuitivos.

Más información sobre:

Ver sus artículos

Enrique Trillo

Redactor jefe

Enrique Trillo es redactor jefe de Auto Bild desde 2005. Puedes localizarle escribiendo pruebas de coches, vídeos y en noticias y análisis de la actualidad del sector.

Opel Grandland Plug-in Hybrid 195 CV

MODELO

Grandland

VERSIÓN

Opel Grandland

NOTA

VER PRUEBA

El Opel Grandland X llegará al mercado este otoño desde 25.100 euros sin incluir descuentos, es el SUV más grande de Opel y busca ser un superventas