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Prueba

Prueba del nuevo Ford Mustang 2015

Prueba del nuevo Ford Mustang 2015
Luis Meyer

¡Ya era hora! Por fin nos hemos podido poner al volante del Ford Mustang 2015, tanto en su versión Convertible como en el Fastback y las sensaciones han sido realmente buenas. La nueva bestia americana de Ford llega con muchos argumentos para triunfar a este lado del Atlántico.

Ha llegado la hora de probar el Ford Mustang 2015. Tan solo hay que pulsar un par de botones en el volante, pisar el pedal del freno e inmediatamente después hundir el pedal del acelerador: entonces empieza el espectáculo. El V8 brama enfurecido, las gomas traseras de 275 giran rabiosas mientras los frenos delanteros clavan sus garras. Apenas has contado hasta tres, y de repente el mundo exterior desaparece del retrovisor tras la espesa capa de humo negro. La función se llama ‘Line Lock’, y con ella Mustang 2015 recrea a un caballo de carreras pisoteando del suelo con furia antes de ponerse a galopar. Aquí tienes todos los detalles del Ford Mustang 2015.  

Esta característica no solo tiene el objetivo de provocar una sonrisa de placer en tu cara, sino que marca la actitud de un coche que coge el testigo del legendario Pony Car, un coche que lleva labrando su leyenda desde los años 50. El hito que ahora se cumple es que, por primera vez en su dilatada historia, se empieza a vender oficialmente en Europa. Y sus creadores no ven la hora de comprobar la aceptación de su nuevo modelo entre el público de nuestro continente. Por eso han puesto toda la carne en el asador para que no decaiga la pasión. 

Los ingenieros de Detroit, no en vano, han pasado cinco años testándolo por nuestras carreteras de montaña y nuestras autovías, y por el legendario circuito alemán de Nordschleife. Y es que una de las deficiencias del nuevo Ford Mustang clásico (y uno de los aspectos que le daban encanto) era su ruido escandaloso y su comportamiento descontrolado, que hacía sentir a su conductor como si estuviera a lomos de un caballo de rodeo. 

Mustang lateral

Pero ha pasado mucho tiempo desde el lanzamiento del primer Mustang en la década de los 50. El eje rígido trasero deja paso a una suspensión independiente que lo convierte en un caballo de raza. A eso añade una dirección asistida eléctrica con tres niveles de asistencia y cuatro programas de conducción para adaptarse perfectamente a cada situación y conductor. 

El nuevo Ford Mustang puede ser el perfecto compañero de viaje para recorrer la Ruta 66, o el deportivo preciso para surcar la tortuosa carretera Mullholand Drive. El cambio preciso, la suspensión firme, la dirección directa y comunicativa. Por fin, el Mustang hace lo que le pide el conductor. 

Pero los americanos no solo han puesto toda la carne en el asador en lo que respecta al chasis. El interior muestra un nivel de detalle desconocido hasta ahora en el modelo. Basta pasar la vista por sus materiales nobles, el velocímetro, los mandos para los programas de conducción o la placa Mustang sobre la tapa de la guantera para imaginarse el empeño que han puesto los diseñadores en los acabados de esta última generación.

En este vídeo puedes ver al Ford Mustang 2015 coupé que debutó en Barcelona:

Un interior revolucionario, aunque por fuera han logrado mantener el estilo clásico del Mustang y actualizarlo. Mantiene su morro largo como el de un tiburón, la zaga es ancha e imponente como el inigualable trasero de Marylin Monroe. Y con todo, el Mustang parece moderno, cuando el sol de California se refleja en su extenso capó, las lunas tintadas laterales forman una irresistible unidad e ilumina el día con sus faros de LED. 

Pero los nuevos tiempos son los nuevos tiempos, y el corazón de este caballo salvaje es, por primera vez, un civilizado cuatro cilindros EcoBoost. El motor de 2,3 litros rinde 314 CV y 434 Nm y lo lanza a una velocidad máxima de 235 km/h. No ayuda el tratamiento artificial del sonido, que recuerda más bien al carraspeo de un asmático.

Pero no hay que preocuparse: quien quiera recuperar el espíritu auténtico del Mustang legendario, por unos 5.000 euros más puede acceder a una motorización puramente americana. Todo un ocho cilindros en V con cinco litros de cilindrada. Su sonido no es para tirar cohetes, pero por lo menos ofrece lo que se espera de un 'Pony car'. Nada de sofisticaciones como la respuesta de un BMW M3 o un Mercedes C63, sino el empuje violento de un V8 y sus 418 CV y 524 Nm de par, que te propulsan hacia la línea del horizonte a cada golpe de gas. Resultado: aceleración de 0 a 100 km/h en 4,3 segundos y velocidad máxima limitada a 250 km/h, aunque podría ser bastante más. 

Mustang trasera

¿Consumo? Eso es algo en lo que no piensan los ingenieros que han querido aportar el espíritu americano del coche en todo su esplendor. No cuentan los kilómetros en litros, sino en neumáticos gastados. 

El Ford Mustang 2015 no solo tiene mejor aspecto que nunca y tiene el mejor nivel de acabados de toda su historia. Ahora, por fin, se conduce como un deportivo de verdad, y tiene un punto a su favor: frente a los caros deportivos europeos, y aun no siendo para Europa tan barato como en Estados Unidos, donde se puede adquirir desde 20.000 euros al cambio. En nuestro continente será el ocho cilindros más accesible del mercado.

Y después de quemar adrenalina con la versión Fastback toca relajarse con el Ford Mustang Convertible que lleva una capota de lona que le da el sabor genuino de siempre. Su accionamiento es semiautomático, es decir, primero tienes que liberar el bloqueo de forma manual y posteriormente accionar un botón que la retira por completo y te deja a cielo abierto en menos de 20 segundos. 

Mustang Convertible: con la capota de lona de siempre

Es elmomento de saborear a este 'pony car' con todos los sentidos activados y disfrutar. Los ingenieros de Ford no han pensado en dotar a su versión descapotable en muchos elementos para convertir el frío ni evitar que el viento entre en el habitáculo. Nada de calientes corrientes de aire en el cuello o deflectores que aíslen mejor el interior. Si vas rápido y quieres hablar con tu acompañante, tendrás que levantar la voz, pero en el fondo hay algo en todo eso que me atrae y me transporta al pasado donde no existían las sofisticadas soluciones que hay ahora.

Lo que no me gusta tanto son las inercias que genera esta carrocería cabrio. Se notan los kilos extra y eso hace que le reste diversión cuando quieres avivar el ritmo en una carretera de curvas. Y eso que como deciamos más arriba, la dirección es rápida y más informativa de lo que te esperas en un coche que, aunque con específicaciones para Europa, no deja de ser un americano de pura cepa. Lo malo es que al final, cuando te estás divertiendo al volante, son los frenos los que deciden cortarte el disfrute porque acaban extenuados de contener el peso de este Mustang Convertible.

Así que al final, lo que acabas haciendo es reducir el ritmo y disfrutar de otra manera, sintiendo más el viento y menos los caballos, que por cierto, son bastante sedientos...  

Prueba del Ford Mustang 2015 2.3 Ecoboost

Arranco con las llaves en el bolsillo y mediante un botón en rojo en la zona baja del salpicadero. ¿Qué me responde? Me hubiera gustado decirte que "un poderoso y enorme V8 de 7,0 litros ha hecho resquebrajarse las mismísimas paredes del infierno", pero la realidad es que, bajo ese imponente capó blanco, ha empezado a girar un cuatro cilindros turbo de 2.264 cc cuyo sonido es de todo menos estimulante. 

Es el motor de acceso a la nueva gama Mustang y se apellida Ecoboost. Según los responsables de Ford busca ofrecer el mejor compromiso posible entre prestaciones y consumo. ¿Herejía? A priori no me convence demasiado, pero si está ahí es por algo y habrá que darle una oportunidad. No obstante, en Ford no han querido dejar huérfano a su gran icono y como tope de gama puedes seguir eligiendo un V8 en el que, lo que menos importa, son justamente los litros que consume.

Sigo. Unido a este bloque de 317 CV, encuentro un cambio manual de seis relaciones. ¡Clac! Inserto la primera con un movimiento tan suave como decidido. Frunzo el ceño... ¿Habrán sido imaginaciones mías? La palanca tiene unos recorridos cortos y la sensación de precisión es absoluta. ¡Esto sí que no me lo esperaba! ¡Bravo por este Ford Mustang 2.3 Ecoboost! Salgo del garage sin arañar una sola columna (el morro se ve enorme) y empiezo mi recorrido por  ciudad. Cuando en los años 70 un Mustang se movía por las calles de Detroit, la escandalera debía ser de órdago, pero ahora el sonido que emana por los escapes no llama nada la atención. Eso sí, cuando me paro en los semáforos, los 4,78 metros de longitud de esta carrocería Fastback me hacen ser el centro de atención sin ningún esfuerzo. Por fuera, Ford ha refinado mucho los faros y los paragolpes de su nuevo Mustang, pero ha sabido dejar la impronta que nunca debe perder este modelo, con una línea supermusculosa y un diseño que se sale de todo lo conocido en Europa. 

¿Hora de jugar? Mucho se ha hablado del comportamiento de esta última generación y no es para menos. 

Lo compruebo dirigiéndome a mi zona favorita de pruebas. En vías rápidas la suspensión se muestra bastante amable con mi espalda. Es firme, bastante, pero no llega a ser incómoda en este tipo de asfalto. Por si esto fuera poco, a velocidades mantenidas en autovías y autopistas, el consumo tampoco se dispara (siempre y cuando seas cuidadoso con el pie derecho) gracias a una sexta bastante larga, con la que el motor gira muy relajado.

Pero toca avivar el ritmo cuando me dirijo a una carretera plagada de curvas. Elijo el modo de conducción Track que es el que ofrece la electrónica menos intrusiva (existen otros tres: Normal, Sport y Wet) y piso a fondo. ¿Sensaciones? Buenas, muy buenas. El motor empuja con voluntad y aunque no tiene una patada tremenda, sus más de 430 Nm de par y 317 CV se abalanzan sobre el eje trasero para acelerarse con una facilidad pasmosa. 

Me toca hablar de la dirección. Pese a que tiene varios modos de dureza, no acaba ofreciendo un tacto muy real de lo que sucede bajo las ruedas delanteras y carece de la precisión de un deportivo de verdad. No es preocupante, pero si es algo de lo que enseguida te das cuenta cuando subes el ritmo.

En cuanto a frenos, estos cumplen sin más (si les exiges mucho en un tramo como este, acaban perdiendo mordiente por fatiga) y lo mejor, sin duda, es el tacto de una caja de cambios que es una auténtica maravilla. 

¿Conclusiones? A ver, el Ford Mustang 2.3 Ecoboost no es un deportivo puro, pero por fin el ofrece un comportamiento dinámico que realmente invita a divertirse en una carretera de curvas. Rueda más conectado al asfalto, reacciona bien a los cambios de apoyo y su motor empuja con decisión desde las 2.200 vueltas. En otras palabras, nunca antes un Mustang se había desenvuelto tan bien ni se había acercado tanto al gusto europeo.

Me falta contarte los precios, que casi es lo mejor de este coche, ya que tienes un icono americano con 314 CV desde 37.000 euros con cambio manual:

Ford Mustang Fastback 2.3 EcoBoost Cambio Manual 6 vel. 37.000 euros

Ford Mustang Fastback 5.0 Ti-VCT V8 Cambio Manual 6 vel. 44.000 euros


Ford Mustang Convertible 2.3 EcoBoost Cambio Manual 6 vel. 41.000 euros

Ford Mustang Convertible 5.0 Ti-VCT V8 Cambio Manual 6 vel. 48.000 euros


Ford Mustang Fastback 2.3 EcoBoost Cambio Automático 6 vel. 40.000 euros

Ford Mustang Fastback 5.0 Ti-VCT V8 Cambio Automático 6 vel. 47.000 euros


Ford Mustang Convertible 2.3 EcoBoost Cambio Automático 6 vel. 44.000 euros

Ford Mustang Convertible 5.0 Ti-VCT V8 Cambio Automático 6 vel. 51.000 euros

¿Buscas un punto de vista diferente? Mira la prueba del Ford Mustang CS700 de 710 CV de nuestros amigos de Top Gear.

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