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Prueba

Prueba del Range Rover P400E, un todo terreno cero emisiones

Prueba del Range Rover P400E
Nota

8

Sí, es un todo terreno y sí, es cero emisiones

Hace años nadie se lo podría creer, pero ya es una realidad: con más de 400 CV, el Range Rover P400E es merecedor de la pegatina azul. 

Lo prometieron y lo están cumpliendo  a rajatabla: hace un tiempo, en Land Rover dijeron que toda su gama sería híbrida en 2020 y parece que van por la buena senda.

Hoy te presento al Range Rover P400e, un mastodonte híbrido enchufable que, con sus más de 2.500 kilos de peso y 400 CV de potencia, se ha ganado por méritos propios poder lucir la pegatina azul de '0 emisiones'. Sí, sé que has podido fruncir el ceño o que pienses que tiene truco, pero  no es así.

Un todo terreno ecológico de verdad

Su tecnología y un buen paquete de baterías escondido debajo del maletero lo hacen posible: este Land Rover se puede mover de forma totalmente eléctrica durante 50 kilómetros, lo que ya le vale para ganarse todas las ventajas que conlleva ser un coche tan ecológico. ¿Ecológico? Sí, este es uno de esos coches que hace que se tambaleen de golpe y porrazo unas cuantas ideas que creías inamovibles.  

Ahora te estarás preguntando, ¿y cómo funciona este aparato del demonio? Todo se basa en sus dos modos principales: Parallel Hybrid y EV. En cristiano: mientras que en el segundo el coche funciona de modo completamente eléctrico, con el primero el sistema se encarga de gestionar los dos motores para encontrar el equilibrio entre entrega de potencia y consumo. 

También dispone del modo SAVE (para ahorrar batería, por si la necesitas más adelante) y se ayuda de la cartografía del navegador para ajustar la energía siempre que lleves el control de crucero activado (se llama  Predictive Energy Optimization).

Como ves, sobre gestionar baterías, este Range sabe un poco. Por cierto, las celdas restan solo 43 litros de capacidad y tardan siete horas y media en cargarse completamente cuando lo conectas a una toma de corriente normal (10 amperios). Si lo quieres hacer en menos tiempo, siempre puedes acudir a un punto de recarga rápido en los que necesitarás únicamente dos horas y tres cuartos.

¡En marcha!

Mientras pulso el botón de arranque (en realidad no arranca nada, porque el motor de combustión sigue dormido bajo el capó), me detengo a inspeccionar lo que ven mis ojos.

Es lujo desbordante para cada uno de los pasajeros, con unos materiales de altísima calidad, que hacen que se respire una atmósfera muy especial aquí dentro. A falta de ruido del motor, me rodean los 19 altavoces de un equipo audio Meridian de 825 watios, que impactan de lleno en mis tímpanos haciéndome el viaje mucho más placentero.

Del confort de marcha ya se encarga la suspensión neumática (que es de serie) y que hace que este gigante de cinco metros de longitud se deslice como por una alfombra.

Con el motor de combustión el gasto se dispara

Cuando aprietas un poco más el acelerador, el motor de combustión se activa y notas todo su poder.

El gasto aumenta exponencialmente, pero la diversión también. Este Range Rover no es un atleta, pero corre y para muestra los 7,1 segundos que he medido en pasar de 0 a 100 km/h. La fuerza de su sistema híbrido se delega a los dos ejes a través del archiconocido sistema Terrain Response 2, que tiene un calibrado especial por tener que ajustar la respuesta a la demanda de los dos motores.

Y es que aunque hasta ahora hemos hablado de su tecnología híbrida y de la forma en la que es capaz de gestionar la energía para hacerlo más eficiente, lo que tengo entre manos no deja de ser un todoterreno puro con el que poder salir fuera del asfalto con toda las garantías. Ahí quedan sus ángulos de ataque, la profundidad de vadeo de 900 mm o los diferentes modos que ofrece para atacar distintas superficies (ya sea nieve, barro, arena, ...) y salir airoso.

En resumen, la última tecnología híbrida enchufable ha llegado a los todoterreno más lujosos como este Range para quedarse y su funcionamiento convence del todo: te permite beneficiarte de las ventajas de ser un '0 emisiones', pero además es un vehículo muy lujoso, tecnológico y a la vez polivalente. 

Conclusión

Lo mejor

Al ser Cero Emisiones disfruta de todas las ventajas fiscales y de circulación

Lo peor

Con el motor de combustión el gasto se dispara, pero eso es de esperar

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