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Prueba

Motor

Prueba: de Hamburgo a Praga en seis horas con el Kia ProCeed GT

Kia ProCeed GT de Hamburgo a Praga
Nota

8

¡1.959! Ese fue el kilometraje, cuando lo recogimos el pasado 14 de febrero, de nuestro nuevo candidato a la prueba de duración de 100.000 kilómetros: el Kia ProCeed GT. Y yo fui el primero en echarle el guante. Tenía un viaje de trabajo que me debía llevar de Hamburgo a Praga, y en vez de coger un avión, lo hice conduciendo. Esta es la prueba del Kia ProCeed GT, de Hamburgo a Praga. 


Pocos extras a bordo

Este ‘shooting-brake’ de Kia lleva un motor de gasolina de 1,6 litros con 204 CV, escape de mariposas y transmisión de doble embrague de siete velocidades. Los únicos extras son el paquete de navegación y el de confort con asiento eléctrico y calefactado del conductor y calefacción también en el asiento de la segunda fila.

Tan rápido como el avión

Me levanto por la mañana y pongo dirección a Praga, después de recoger el Kia en la sede de AUTO BILD Alemania en Hamburgo. Como ya he dicho, en este caso, paso del avión. Y tengo que decir que, conduciendo el ProCeed, tardé lo mismo prácticamente. 

Hago los cálculos: al menos una hora antes de la salida del aeropuerto, primero de Hamburgo a Múnich y luego de Múnich a Praga. Total: seis horas con un breve descanso. Con el Kia necesité seis horas y media para poco más de 600 kilómetros. Si un camión no hubiera bloqueado el camino en el área de servicio, hubieran sido 20 minutos menos.

Un compacto y práctico deportivo

¿Cómo es “volar” el Kia en lugar del Airbus? Bueno, no es puro relax, precisamente. No nos engañemos: el ProCeed con su 1,6 turbo es, si se me permite la licencia, más ruidoso que ir en el interior de un avión. Cuando las válvulas del escape se abren detrás, se te eriza el vello de la nuca automáticamente. Al principio está muy bien, pero tienes que estar dispuesto a ir acompañado de ese estruendo las seis horas que tienes por delante. 

Kia ProCeed GT de Hamburgo a Praga

Y por los tramos de carreteras con superficie irregular (que los hay, y unos cuantos) el ProCeed no te mima demasiado. Tiene un tarado muy firme, y a cada bache te recuerda (o más bien a tus vértebras) que lo que llevas entre manos es un deportivo sin remilgos. También su dirección precisa y comunicativa, ojo: que es un deportivo para lo malo y para lo (mucho) bueno. Especialmente esto último, si eres de los que les gusta conducir. 

Y sí, además es práctico. Tiene espacio de sobra en la zona de ocupantes y de maletero. Tenía que transportar todo un equipo de fotografía profesional, trípodes y drones incluidos, y no tuve ningún problema. 

La “parada en boxes”… cada 450 kilómetros

Entonces, ¿me haría mi próximo viaje en un ProCeed GT? ¡Por supuesto! Pero los ingenieros de Kia deberían instalar un tanque más grande para quienes realizamos tantos kilómetros (al fin y al cabo, nuestro curro consiste en eso). 

VÍDEO: El Kia ProCeed, al detalle

He medido su nivel de sed (8 litros llevándolo suave, con el pie derecho contenido por la República Checa, y unos 9,5 y más circulando por autovías alemanas). El depósito, sencillamente,  es demasiado pequeño, y por eso hay que parar en una gasolinera cada 450 kilómetros, una cifra bastante justa en los tiempos que corren, para un coche con motor de combustible. 

Por cierto: ¡7.500! Ese es el kilometraje que llevo ya después de tres semanas. Si esto continúa, desmontaremos el ProCeed en poco más de un año: un nuevo récord.

Conclusión

Lo mejor

Prestaciones, comportamiento dinámico, practicidad, equipamiento.

Lo peor

Demasiado duro sobre asfalto irregular. Consumo alto, depósito pequeño.

Y además