He probado el Dodge Durango SRT Hellcat de 719 CV: tan irracional como genial

¿Un muscle car disfrazado de SUV? Inusual, pero no imposible, como demuestra el Dodge Durango SRT Hellcat. Lo hemos probado en AUTO BILD.
¿Qué demonios...? El conductor del Mustang que despeja el carril izquierdo a 250 km/h (en una autovía alemana, claro está) para dejar paso a un gigante gris maldice, y con razón. Porque el Dodge Durango Hellcat hace honor a su nombre y ruge a 290 km/h pasándolo rumbo al horizonte.
Un Durango puede considerarse, sin lugar a dudas, un coche de los de formato imponente: mide 5,11 metros de largo, 1,92 metros de ancho (sin espejos) y 1,83 metros de alto. Pero detrás de esas cifras no hay fanfarronería, sino un espacio realmente generoso. Seis asientos individuales en tres filas ofrecen un confort de viaje notable, aunque el conductor desearía algo más de soporte lateral y mayor tamaño – para conductores altos, el asiento parece más una buena silla 'gamer' que un auténtico asiento deportivo. A cambio, incluso en la tercera fila se viaja con comodidad, y llevar amigos en una escapada no pone en riesgo la amistad. Lo hemos probado en AUTO BILD.
Interior
En cuanto al equipaje, viajando seis personas hay que ser algo cuidadoso, pero con hasta 2,4 metros cúbicos de maletero se puede empacar sin preocupaciones. Además, puede remolcar hasta 3,5 toneladas, vamos, casi cualquier cosa que se te pase por la cabeza.
El interior busca un toque de nobleza con cuero (aquí en “Demonic Red”, parte del “Premium Package”), y el acabado en general es correcto. La carga inalámbrica para smartphones y la conectividad Apple CarPlay/Android Auto aportan una cierta modernidad, aunque seleccionar una emisora de radio mediante comandos de voz no funciona.
Motor: el V8 de 6,2 litros ruge con furia
Sí, lo sabemos: desde la perspectiva del clima y la huella de carbono, el Hellcat es un auténtico dinosaurio, pero qué diablos, uno increíblemente rápido y fascinante. Ya solo su banda sonora merece un reconocimiento especial. Quien circula tranquilamente a 130 km/h experimenta el V8 como un cruiser relajado, que ronronea con un bajo profundo a unas 2.000 rpm.
Pero si se exige potencia, el compresor lanza su grito metálico-mecánico de ataque, y junto al rugido salvaje del 6,2 litros, crea un espectáculo digno del escenario principal de Wacken. En esos momentos, uno pensaría que los vellos erizados del conductor llevan el logo de SRT, y que el emblema Hellcat está tatuado en su tímpano.
Comportamiento
Lo cierto es que esta bestia de 2,5 toneladas, con un coeficiente aerodinámico de 0,35 (similar al del primer camión Actros de Mercedes), acelera de 0 a 100 km/h en unos increíbles 3,5 segundos gracias al Launch Control, y no cede ante la resistencia del aire hasta alcanzar los 290 km/h. Un Porsche 911 básico acelera medio segundo más lento y apenas supera esa velocidad (294 km/h). Eso sí, el conductor debe sujetar bien el volante del Durango, ya que el tren delantero se aligera un poco.
Y eso que este SUV de gran tamaño muestra unas maneras bastante buenas, gracias en parte a las múltiples opciones de ajuste (siete modos: Tow, Snow, Custom, Auto, Comfort, Sport, Track). Aunque el mencionado 911 básico lo deja atrás en circuito, el Hellcat resulta bastante divertido en carreteras sinuosas. Y a pesar de las llantas de 20 pulgadas, el confort es aceptable. El Dodge absorbe bien las ondulaciones largas, aunque los baches se sienten bastante duros.
Sin duda, más de 135.000 euros es muchísimo dinero, pero para 719 CV en un SUV XL con buen equipamiento (tracción total, llantas de 20 pulgadas, luces LED, cuero, asientos eléctricos con calefacción y ventilación, etc.), tampoco está nada mal. Sin embargo, la compra es solo la mitad de la historia, ya que el mantenimiento también exige resistencia financiera. Solo el consumo de 18,3 litros ya es un reto, y 434 g de CO₂/km, ni hablar. Este dinosaurio también se extinguirá... ¡suspiro!

Conclusión
Por supuesto que un SUV XL con un infernal V8 bajo el capó es irracional. Pero el Dodge Durango SRT Hellcat ofrece una diversión demencial y se conduce con sorprendente aplomo. Deberíamos disfrutar de este dinosaurio mientras aún exista.
Valoración
Nota 8
Lo mejor
Prestaciones de 911, sonido de su V8, comportamiento aplomado y equilibrado, espacio y equipamiento (casi) infinitos.
Lo peor
Precio base solo al alcance unos pocos, consumo estratosférico.