Prueba

Comparativa Peugeot RCZ R vs Renault Mégane RS

David López

En esta comparativa del Peugeot RCZ R contra el Renault Mégane RS tratamos de saber dos cosas: si los franceses saben fabricar verdaderos deportivos y cuál es el mejor de ellos. Ojo, rozan los 300 caballos...

Soñemos un rato. Por ejemplo, con un Porsche 911 de segunda mano. Deberás tener unos 40.000 euros en tu cuenta, y encontrar un buen ejemplar no es fácil. La mayoría son de segunda mano y ya tienen demasiados kilómetros a sus espaldas. Tiene que existir alguna alternativa... Pues sí, en Francia. En el país vecino, Peugeot y Renault ofrecen dos compactos y rabiosos coupés, capaces de provocar a la mismísima Porsche y por un precio similar al de un 911 usado. Incluso menor: solo 31.500 euros pide la marca del rombo por su Renault Mégane RS, mientras que por el Peugeot RCZ R del león hay que desembolsar algo más: 42.900 euros. Ya sobre el papel dejan claro que van muy en serio. Peugeot recurre a un compacto 1,6 litros turbo con nada menos que 270 CV, y Renault extrae 265 CV de su bloque dos litros de cubicaje. Pero es en el circuito donde estos dos traviesos demuestran de lo que son capaces de hacer.

Doy la primera vuelta al volante del Peugeot. Me dejo envolver por los asientos deportivos y la baja postura de conducción me encanta. Con un alarido salvaje, este coupé llega a la primera curva y me sorprende: la supera con un comportamiento de lo más neutral. Rara vez he experimentado algo así en un tracción delantera. Incluso cuando fuerzo el cambio de apoyo, el RCZ R se mantiene en su sitio. Y todo acompañado de una transmisión precisa y un motor con mucho empuje. Los datos de la prueba no mienten: 1:37,01 minutos, 0,3 décimas menos que el BMW M135i con 50 CV más. Esta es solo una cara del Peugeot. En el uso diario saca a relucir sus debilidades. La visibilidad es precaria y la suspensión, perfecta para ir al límite, resulta incómoda en un uso prolongado. El Renault Mégane RS tiene un carácter similar, aunque en circuito no se muestra tan efectivo y su motor tiene menos punch que el de su rival, lastrado por un pequeño vacío tras cada inserción de marcha. Al final, el cronómetro se detiene en 1:39,90. También es una marca respetable: además su revoltosa zaga, en manos expertas, puede ser muy divertida. Pero para el día a día, el Renault también tiene un tarado demasiado duro e incluso con un asfalto completamente liso, llegarás agotado a tu destino. Está claro que no son coches para viajar con toda la familia a cuestas en vacaciones. A quien busque diversión pura en Francia, esto no le importará demasiado.

En definitiva, son dos deportivos con un potencial de diversión enorme. Y no, no son tan diferentes a un Porsche. Por un precio mucho más ajustado, también permiten soñar. Además, el Peugeot RCZ R que ya probamos en el Jarama se ha convertido en una versión muy especial y es posible que con el paso de los años se convierta en un vehículo coleccionable por parte de los aficionados. Ha nacido repleto de carácter, exclusividad y tiene un diseño muy personal. Por ello, le auguramos un prometedor futuro como clásico.

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Director Online

Coches grandes, pequeños, urbanos, deportivos... todos son interesantes y tienen mucho que probar y contar