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Comparativa: nuevo Kia Soul vs. Suzuki SX4 S-Cross

Comparativa: nuevo Kia Soul vs. Suzuki SX4 S-Cross
Luis Meyer

¿Líneas rectas pronunciadas o suaves curvas? Es indiferente. El Kia Soul y el Suzuki SX4 S-Cross coinciden en una cosa: son todo menos aburridos.

El Kia Soul tenía un reto por delante: tras haber sido un éxito de ventas en Europa, le toca repetir a la segunda generación, presentada en el pasado Salón de Ginebra y en el mercado desde ya mismo. Y ha decidido seguir arriesgando: opta por las líneas rectas y angulosas frente al típico diseño redondeado de los otros SUV y crossovers.

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Como, por ejemplo, el Suzuki SX4 S-Cross. Su diseño a base de curvas es muy atractivo, pero no inconfundible. Este tipo podría perfectamente haber venido de Mazda o de Nissan. Pero hay que decir a su favor que, además de bonito, tiene un precio contenido. Y eso es algo que también le ha valido un éxito de ventas a este lado del charco en el medio año que lleva rodando por nuestras carreteras. Aunque decir “precio contenido” tiene un doble filo. Porque el precio de partida de nuestro coche de pruebas, por encima de los 30.000 euros, no es precisamente barato. Pero en el otro lado de la balanza está su equipamiento: en este 1.6 DDiS GLX-EL EASS con motor diésel de 120 CV está todo incluido, a saber: tracción integral, climatizador automático, techo panorámico, sistema de navegación, sistema de audio avanzado, llantas de aluminio de 17 pulgadas, faros bixenón, etc., etc., etc.

El Kia Soul no se le quedará muy por detrás, si nos fijamos a los precios anunciados para Alemania, a la espera de recibir los de España: la versión Spirit con un 1,4 diésel de 128 CV lleva el paquete Navigation and Sound, y si le añades el techo panorámico se pone en los 28.170 euros. Si tenemos en cuenta que los coche en Alemania salen más baratos por estar más beneficiados fiscalmente, es fácil anticipar que su precio fina en nuestro país será, como poco, muy parecido al del Suzuki. Y encima no lleva tracción integral.

¿Los Kia coches baratos? Eso era antes. Pero no solo han aumentado el precio, también la calidad. Nada de lo que me rodea en su interior tienen un aspecto barato. Los plásticos tienen un diseño atractivo y un tacto muy agradable. Y las luces interiores de colores que brillan al ritmo de la música envían un mensaje muy claro: jóvenes, tenedlo claro, el Kia Soul es una ‘Jukebox’ con ruedas. Y es que su sistema de sonido Infinity puede sonar muy alto si te lo propones. 

El S-Cross es más conservador y tiene está concebido con más sencillez. Incluso si optas por los asientos tapizados en cuero, no logra el encanto de su rival: las puertas suenan a chapa cuando las cierras y los plásticos son bastante pobres, en aspecto y en tacto. Eso sí, una vez en marcha, los asientos son cómodos, nada vibra en el habitáculo y el diésel tiene empuje, pero no resulta muy ruidoso. Es el típico SUV burgués que no te va a dar ningún susto: su conducción es relajada y segura y los frenos son correctos.

Hasta la suspensión es confortable: mece suavemente a sus ocupantes como si navegara sobre pequeñas olas y en general es agradable sobre asfalto en buen estado.

El nuevo Kia Soul tira por otro derroteros. Toma la plataforma revisada del Ceed, de manera que también es un vehículo noble, pero con un tarado un poco más rígido que el del Suzuki, por eso balancea menos en curvas y la dirección, precisa, transmite más lo que pasa en la carretera de lo que nos tienen acostumbrados en Kia. Pero lo que realmente nos ha sorprendido es el aislamiento acústico del Soul: el ruido del motor llega aún menos que en el S-Cross. En la transmisión también lleva algo de ventaja, con un cambio que inserta con suma facilidad las marchas. 

Pero los dos suspenden cuando el asfalto se vuelve muy bacheado: en este caso, los ocupantes de ambos son zarandeados, y se llega a hacer incómodo. El hecho de que también sea así en el Suzuki  desmonta un mito: una suspensión más blanda no implica necesariamente que filtre mejor. Ambos requieren un ajuste más refinado de sus chasis.