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Práctico

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¿Cómo cambiar una rueda en una pendiente?

Pinchazo rueda

Getty

¿Te has planteado alguna vez cómo cambiar una rueda en una pendiente? ¿Es recomendable? ¿Entraña peligros? En este práctico, intentaremos arrojar un poco de luz a una práctica que, aunque no es imposible, no está del todo indicada y con la que toda precaución es poca. Sigue leyendo y lo comprenderás, por tu bien y por el de tu coche... 

Tener una rueda de repuesto en el maletero ya empieza a ser un logro. Y ser capaz de utilizarla en caso de pinchazo, sin avisar a nadie para que te ayude, más todavía. De hecho, los fabricantes llevan años eliminándolas del equipamiento de serie muchos modelos, por ahorro de costes y porque creen que muchos ni pueden ni quieren tirarse al suelo y mover un elemento cada vez más pesado. 

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Cambiar una rueda

Sea como fuere, tendencias, ahorros o dolores de espalda al margen, lo cierto es que los pinchazos siguen produciéndose. Y hay demasiadas situaciones en las que no es fácil apañarse con un kit de reparación si el percance te pilla, por ejemplo, en una carretera perdida en una zona rural, lejos de cualquier municipio, a oscuras, sin cobertura y sin talleres abiertos en pleno fin de semana. 

¿Y si encima estás en cuesta? El riesgo de accidente que ya de por sí tiene cambiar una rueda se multiplica si estás en una pendiente. Así que, por prudencia, la recomendación general es que siempre lo hagas en llano y asegurándote de que tu propio vehículo no pueda desplazarse de pronto, caerte encima o colisionar con otros usuarios de la vía. ¿Cómo proceder entonces? 

 

Ante un pinchazo en pendiente, lo primero es señalizar con las luces de emergencia o warning que tienes problemas y que te vas a detener tan pronto como puedas al borde de la calzada. Luego, tratar de hacerlo en una zona lo más llana posible, precisamente por lo que acabamos de comentar en el párrafo anterior.

Ten en cuenta que hay que actuar rápido sin perder la calma, dar volantazos ni comprometer la integridad propia o ajena por precipitarte y que acabes provocando nuevas situaciones de peligro para ti y para los demás. No en vano, trata de recorrer pocos metros en esta maniobra, porque si la rueda pierde toda la presión, el neumático sin aire podría bloquearla al meterse entre la llanta y el disco/tambor. 

A continuación, aunque el coche se encuentre ya sobre un terreno medianamente nivelado, pisa el embrague, mete primera o marcha atrás (en caso de tener una caja de cambios manual) o pon la P de 'parking' (si es automática) y acciona el freno de estacionamiento mediante el botón o la palanca pertinentes.  

Otra medida de precaución extra -que sigue siendo muy usada por los transportistas al estacionar- es, junto a todo lo anterior, girar la dirección para orientar las ruedas hacia el bordillo y, en caso de que algo fallara y el vehículo se moviera, que este elemento haga de barrera para evitar males mayores. 

Por último, lo ideal sería también usar cuñas de madera o metal para impedir igualmente el giro de las ruedas si hay problemas. Pero repetimos: en pendiente, no te arriesgues a que al levantar el coche, este o el gato se mueva y el coche te aplaste: ante la duda, llama al servicio de asistencia en carretera que tengas en la póliza de tu seguro o al 112 para que las autoridades te ayuden.    

Y mientras vienen, como en cualquier otra contingencia de este tipo, prioriza la seguridad: colócate el chaleco reflectante antes de apearte del vehículo, señaliza tu ubicación con los triángulos o la luz de emergencia V16 según contempla la ley, deja el warning puesto y la luz de posición si procede y colócate junto a tus acompañantes en un lugar lo más apartado posible del tráfico. 

 

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