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10 razones por las que seguir comprando coches diésel

10 razones por las que seguir comprando coches diésel

Como un rey (del consumo)

Después de varias décadas siendo la tecnología reina, el gasóleo sigue presente en el catálogo de muchos fabricantes y en el mercado de segunda mano. Porque lo cierto es que, de momento, tras la fiebre en los años 90 y 2000 y la caída repentina de su fama por el escándalo de las emisiones Dieselgate, en 2015, en 2022 todavía habrá muchas razones por las que comprar un coches diésel.

Antes de hablar de cuestiones más concretas y datos, debo admitir que siempre me han fascinado las novelas y las películas de distopías (ya sabes, esas sociedades ficticias en las que hay una alienación humana fruto de sus características negativas), y por eso, desde bien pequeño, me he imaginado un futuro lejos de ellas, en las que viajar como un rey, en automóviles con cero ruido y emisiones que no comprometieran el medio ambiente. 

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Pero las cosas de palacio van despacio. Y ahora, tras casi 20 años probando coches de gasolina, diésel, eléctricos, híbridos, microhíbridos, híbridos enchufables, de hidrógeno y bifuel de gasolina y gas, llega uno de esos fines de semana en los que apetece hacerse una escapada en familia. Pero ¿en qué carroza? ¿Y a dónde?

España está llena de sitios increíbles a tiro de piedra. Y por economía y tiempo disponible -que estamos pasando la cuesta de enero y no la sube sobrado ni el mejor 4x4-, apetece tener la libertad real de huir de la ciudad en cualquier momento sin pensarlo demasiado ni gastar mucho en comidas, alojamientos ni repostajes, pero disponer de las suficientes prestaciones como para hacerlo con comodidad y seguridad. 

En otras palabras: una excursión de ida y vuelta en el día, por autopista y carreteras secundarias, en llano y por escarpados tramos de montaña, sin demasiadas estaciones de servicio y en un recorrido de unos cientos de km (mira los detalles de la ruta al final del artículo). No parecía pedir mucho, ¿no? ¡Que para eso existen los coches en propiedad! 

Sin embargo, a la hora de viajar en unas condiciones así, en el garaje de AUTO BILD se eliminaban solitos muchos aspirantes al trono de la economía y la practicidad. Y entre todas las tecnologías allí reunidas, volvió a reinar el único pretendiente a gasóleo: un Ford Puma 1.5 EcoBlue de 120 CV, manual de seis marchas. ¿Por qué? Piensa un poco, que "¡así [de fáciles] se las ponían a Felipe II!".

1. Autonomía 

Es la gran baza de los coches diésel, y más en unos tiempos en los que nos pasamos la vida sufriendo por los ranges/ratios/alcances o distancias estimadas que nos brindan las baterías de los coches eléctricos. En esto, el gasóleo no tiene rival. Y más, en salidas sin pernoctar.

2. Par motor

Aunque todo depende de los modelos en cuestión, lo bueno de los coches de gasóleo es que, aunque suelen estirar un poco peor, a cambio es fácil que el par motor lo entreguen desde menos rpm. Si a eso le añadimos que durante el boom del diésel se introdujo el turbo en la mayoría de estas mecánicas, el resultado es que suelen tener muy buenos bajos al acelerar, así como en las recuperaciones que exigía nuestra ruta.

razones por las que seguir comprando coches diésel
Nuestra unidad de pruebas (en rojo) equipaba el motor 1.5 EcoBlue de 120 CV

3. Longevidad

Desde el principio de los tiempos, los diésel estaban hechos para durar más años... o, al menos, amortizarse mejor con el paso del tiempo (esto último ahora hay que ponerlo en cuarentena, porque los precios de los combustibles se han igualado bastante). Es cierto que, bien mantenidos, dejando que alcancen su temperatura óptima de trabajo y enfriándolos unos minutos al ralentí después de 100 km o más, con sus cambios de aceite y sus combustibles de buena calidad a punto, deberían tener una mayor vida útil. O al menos, eso es lo que vendían. 

4. Precio del gasóleo

El PVP se ha equiparado mucho con el de la gasolina de 95 octanos, pero suele ser aún un poco más bajo que el de esta (y, más todavía, respecto a la de 98 octanos). Así que para seguir amortizando la inversión, ahora hay que contar con recorrer incluso más kilómetros que antes. Por tanto, si haces en torno a 30.000 o más al año -y, especialmente, fuera de ciudad-, un diésel sería tu mejor elección.

5. Economía de uso

Punto especialmente importante si tus decisiones miran más el gasto que las sensaciones de conducción. Y eso que la evolución de este tipo de mecánicas antes de 2015 había sido tal que hasta el ruido, las vibraciones, la respuesta y el resto de las cualidades dinámicas habían experimentado mejoras increíbles. 

Gasolina normal o premium, ventajas e inconvenientes de cada una

Sin embargo, en estos tiempos en el que los diésel están tan proscritos, que salga rentable hacerse con uno depende de que eches más números que nunca. Y si antes no salía a cuenta comprar uno para pocos kilómetros anuales y distancias cortas (con desgaste precoz y revisiones igualmente más caras en comparación con un gasolina), pues imagina hoy. 

6. Opción de biodiésel

Es otra alternativa más en estos momentos en los que todo parece volátil y los precios de los combustibles fluctúan (a menudo, al alza), al tiempo que la incertidumbre generalizada afecta, incluso, al recorrido que puedan tener de aquí en adelante los combustibles fósiles tradicionales. Y aunque todo está por ver, esto es otra ventaja respecto a los gasolina (o los híbridos o bifuel que también se basan en esta). 

7. Ecología

Es un concepto muy ligado a la economía... si es que sabes cómo sacarle a un diésel el máximo rendimiento y bajar consumos respecto a una mecánica equivalente de gasolina (en carretera, con largas distancias...). 

Aquí, además, hay que distinguir entre los diésel viejos y los de última generación (con emisiones realmente reducidas gracias al doble quemado de los gases de escape, a los filtros de partículas y a la gestión electrónica).  

8. AdBlue

Esta tecnología proviene del mundo del transporte de mercancías. El AdBlue es un aditivo con su propio depósito que ayuda a reducir las emisiones contaminantes (aún más) en los diésel de última generación. Otra ventaja es que ya se puede repostar directamente en muchas estaciones de servicio, con intervalos más prolongados que el diésel del depósito principal.

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9. Precio del coche

Todo lo que es impopular es menos demandado, luego debería ser más barato. Y aunque esto no tiene por qué traducirse siempre en precios más bajos (el Ford Puma turbodiésel 1.5 de 120 CV de este práctico con acabado ST Line X arranca en los  26.868 euros) lo cierto es que la mala prensa del diésel y las progresivas restricciones a la circulación en ciertos núcleos urbanos propician mejores PVP en diésel nuevos y usados.  

10. ¿Precio de reventa? 

Este punto puede incluirse o no entre las 10 razones para comprar un diésel... en función del modelo y/o la unidad concreta de la que se trate. 

Aplicando lo que hemos comentado hasta ahora, se supone que un diésel con pocos km se cotizaría al alza porque es potencialmente más longevo que uno de gasolina; pero su mantenimiento al año será algo superior, por no hablar de que no resultará tan apetecible para quienes lo quieran más para ciudad.

Y aunque la ley de la oferta y la demanda siga funcionando, según nos acerquemos a la siguiente década y las Administraciones vayan anunciando nuevas normativas que restrinjan en el futuro la venta y uso de los diésel (y los fabricantes abandonen esta tecnología poco a poco), lo lógico es que el precio de reventa también tienda a bajar (salvo que, como ahora, los coches nuevos sufran tantos retrasos por la escasez de microchips). 

Y eso también habrá que tenerlo en cuenta como ventaja -para bien o para mal- a la hora de seguir comprando un diésel en 2022... 

Una escapada 'real'

Los gastos de tener un coche en propiedad (impuestos, seguro, revisiones...) sólo compensan si, a cambio, tienes la libertad de trasladarte en cualquier momento de un punto a un otro por muy lejos que estén entre sí. Y eso también exige que se pueda hacer de un modo asequible para el bolsillo, con inmediatez, ciertas prestaciones y suficientes puntos de repostaje. 

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Carlos V viajó mucho y a caballo por todo su imperio, donde "nunca se ponía el sol". ¡Habría sido el tipo de cliente perfecto para tener cualquier coche diésel!

Para comprobar que las mecánicas diésel tienen mucho que decir aún en todos estos apartados, nosotros hemos hecho una escapada 'real' (y nunca mejor dicho) de Collado Villalba (Madrid) y el Monasterio de San Jerónimo, en Cuacos de Yuste -Cáceres-  (donde el emperador Carlos I de España y V de Alemania se retiró hasta su muerte, dos años después de abdicar en su hijo Felipe II, en 1556).

500 km en casi cinco horas (ida y vuelta); una ruta imperial en diésel para enriquecer el espíritu... sin arruinarnos el bolsillo en la gasolinera.   

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