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Práctico

Motor

5 trucos infalibles para conservar un motor diésel sin averías

diesel

Tanto si te estás planteando comprar un coche nuevo como de segunda mano, por mucho que el gasóleo esté en entredicho, se trata de una tecnología a la que aún le queda mucho recorrido y que sigue sin tener para muchos tipos de conductores. Por eso, en el práctico de hoy, te traemos 5 trucos infalibles para conservar un motor diésel sin averías

Las mecánicas diésel son algo más complejas y delicadas que las de gasolina (no tanto como las híbridas o híbridas enchufables que además de la de gasoil cuenten con un motor eléctrico y una batería de ion-litio y trabajen en conjunto, que también las hay). En este post nos referimos única y exclusivamente a los diésel puros, con denominación comercial D, TD, TDI, HDi, dCi, TDCi...

Y aunque en los últimos tiempos hayan evolucionado tanto por la fiebre del diésel -que se truncó en 2015 y en adelante tras el escándalo de las emisiones llamado 'diéselgate'-, hay cuestiones particulares, propias de sus características, que merece la pena conocer y que pocas veces te cuentan claramente cuando te haces con uno a estrenar o usado. Y te evitarán muchos disgustos... Son estas.

1 Aceite. El lubricante es siempre parte esencial del buen funcionamiento de un motor. Pero es que en un diésel, aunque su combustible lleve algo ya de por sí, resulta aún más importante. Debes poner uno de buena calidad y sustituirlo dentro de los plazos que te indique el fabricante. Y por supuesto, cuando lo hagas, has de poner también un filtro de aceite nuevo (o la operación no habrá servido de nada). 

2 Calentadores y filtros de partículas. Son dos elementos propios del diésel cuyo mantenimiento también has de llevarlo a rajatabla. Los calentadores son a un diésel lo que las bujías a un motor de gasolina: van situados en los cilindros y, a diferencia de estas, en vez de provocar la chispa para que la gasolina comprimida explote y mueva los pistones, lo que hacen es que el gasóleo arda. 

Del mismo modo, el resultado es que la cabeza del pistón se desplace cuando deba (esta vez, por combustión, no por explosión) en esta fase de un motor térmico de cuatro tiempos. Si los calentadores no están en buen estado y remoloneas a la hora de cambiarlos, forzarás el motor de arranque al intentar ponerte en marcha, la combustión no será correcta y se dispararán las emisiones

sistema de filtro de partículas
Sistema de filtro de partículas.
Sistema de filtro de partículas.

Y si esto provoca el denso y característico humo blanco, no llevar limpios los diferentes filtros también provocará que al acelerar -especialmente en las recuperaciones-, tu coche suelte esas clásicas y desagradables bocanadas de humo negro (en ambos casos, con cierto toque azulado si, además, se produce una quema inadecuada de aceite). 

Pero es que en de entre todas ellos, la saturación del filtro de partículas será todavía más problemática, porque no sólo repercutirá negativamente en el medio ambiente, sino que empezará a provocar fallos en el motor así como, probablemente, en la gestión electrónica, y tendrás que eliminarlos en un taller. No escatimes cuidados en vigilar esto o la cosa podría ir a mayores. 

3 Temperatura de trabajo y enfriamiento del turbo. Continuamos estos 5 trucos infalibles para conservar un motor diésel sin averías con unos consejos muy sencillos pero de lo más efectivos relacionados directamente con el uso que hagas de tu vehículo y para los cuales no es necesario ni invertir un euro ni usar herramientas (pero te evitarán muchos y caros disgustos). 

Has de saber que todo motor térmico está pensado para funcionar a una temperatura óptima y que en el caso de los diésel, esta tiende a tardar un poco más en alcanzarse, aunque los más modernos cuenten con un sistema de calentamiento 'acelerado'. Sin embargo, ya no informan con mucha precisión en el salpicadero de cuándo ya se han calentado lo suficiente, como antaño. 

Turbo del Honda Civic
Hélices del turbo.
Sven Krieger / AUTOBILD

Sven Krieger / AUTOBILD

Hélices del turbo.
Sven Krieger / AUTOBILD
-

Sven Krieger / AUTOBILD

Y por eso, lejos de contar con un termómetro, es probable que sólo dispongas de una luz azul que se apague, por ejemplo y no calcules exactamente cuándo puedes empezar a disponer de todas sus prestaciones (porque el aceite también esté a la temperatura suficiente como para estar lubricando correctamente las piezas móviles) para pisar el acelerador sin reparos.   

El truco universal, pues, es girar la llave de contacto hasta que el testigo de los calentadores se apague (si dispones de botón de arranque, el coche hará automáticamente esta operación); girarla luego completamente hasta que el motor se ponga en marcha; estar no menos de 30 segundos al ralentí (mientras te pones el cinturón, programas el GPS...) y conducir los primeros km a bajas rpm

Y del mismo modo que debes calentar progresivamente el motor, enfriar un motor diésel antes de cortar el contacto también es fundamental, especialmente, si cuenta con turbo. Así que cuando llegues a tu destino, manténlo asimismo al ralentí durante algo más tiempo que en el arranque (un minuto, un minuto y medio) mientras desconectas el móvil, coges las llaves y te preparas para salir, por ejemplo. 

De este modo, evitarás que los gases residuales a alta temperatura y presión que alimentan la turbina del turbo se queden ahí y acaben deformando las hélices ('hélides'), inutilicen su función y provoquen que tengas que sustituir este elemento para volver a contar con las prestaciones originales (y la cantidad de emisiones registradas) que tenía tu coche en perfecto estado. 

4 Distancias cortas. Otro truco muy sencillo y efectivo para el usuario más profano y que ayuda a  cumplir con los anteriores es, precisamente, evitar las distancias demasiado cortas a diario. Este tipo de trayectos cotidianos que suponen arrancar en frío, ir a por el pan o llevar a los niños al colegio, volver a apagar enseguida el motor, arrancarlo de nuevo... hacen envejecer prematuramente un diésel

¿Nadie te lo había contado durante los años en que si no tenías un diésel parecía que era porque tu bolsillo no te lo permitía? Es muy posible, pero no por ello deja de ser un problema real. Y está más que comprobado que los trayectos demasiado cortos no benefician en nada al diésel, porque además de esto, acumulaban más carbonilla en su interior, se atascaban antes filtros y catalizadores... 

5 AdBlue. Por último, acabamos este pequeño listado de 5 trucos infalibles para conservar un motor diésel sin averías prestando atención al AdBlue, una tecnología heredada de los vehículos industriales que ha posibilitado que los diésel de última generación reduzcan sus emisiones contaminantes más que nunca... pero que también ha aumentado las posibilidades de avería mecánica. 

Qué ocurre cuando tu coche se queda sin AdBlue

Si hay fallos en el suministro de este aditivo por parte del sistema que lo gestionando desde el depósito, los problemas pueden ser numerosos y muy caros. Así que no sólo los fabricantes han de hacer los deberes en este aspecto, sino que tú también debes ser consciente de cómo funciona el AdBlue. 

Por tu parte, está en tu mano repostar sólo con un producto de calidad; no dejar bajo ningún concepto que este caduque (si lo guardas demasiado tiempo abierto o bien cerrado pero conservado en malas condiciones o durante un periodo más largo de lo establecido). Y por supuesto no apures demasiado para rellenar el tanque de AdBlue o generarás residuos y más riesgos de averías innecesarias. 

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