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10 razones para comprar un diésel

10 razones para comprar un coche diésel.

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Después de décadas siendo la tecnología 'de moda' en el mercado de los coches nuevos, el gasóleo sigue presente en el catálogo de muchos fabricantes y en el mercado de segunda mano. Pero aunque todo es matizable, lo cierto es que de momento, tras la fiebre inicial y la caída de su fama por el llamado diéselgate, todavía hay motivos para no olvidarse de él. Aquí van 10 razones para comprar un diésel. ¿Te identificas con alguna de ellas?

1 Autonomía:  es la gran baza de los coches de gasóleo, y más en unos tiempos en los que hemos tenido que mirar mucho los ’ranges’/‘ratios’/‘alcances’ o como queramos llamar a la distancia en kilómetros que nos permite recorrer un vehículo eléctrico con una determinada carga en la batería o en el depósito. De momento, en esto los diésel no tienen rival

10 razones para comprar un coche diésel.
El diésel sigue llegando mucho más lejos y sin depender de 'cables'.

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El diésel sigue llegando mucho más lejos y sin depender de 'cables'.

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2 Par motor: aunque todo depende de los modelos en cuestión, lo bueno de los coches de gasóleo es que, aunque suelen 'estirar' un poco peor, a cambio es fácil que el par motor lo entreguen desde menos revoluciones por minuto. Si a eso le añadimos que durante el boom del diésel se añadió el turbo a la mayoría de estas mecánicas, el resultado es que suelen tener muy buenos 'bajos' al acelerar. 

3 Longevidad: desde el principio de los tiempos, los diésel estaban hechos para durar más años... o, al menos, amortizarse mejor con el paso del tiempo (esto último ahora hay que ponerlo un poco en cuarentena, porque los precios de los combustibles se han igualado bastante). Es cierto que, bien mantenidos, dejándolos que alcancen su temperatura óptima de trabajo y enfriándolos después, con sus cambios de aceite y sus combustibles de buena calidad, deberían tener una mayor vida útil. 

4 Precio del gasóleo: el PVP se ha igualado muchísimo con el de la gasolina de 95 octanos, pero suele ser aún un poco más bajo que el de esta (y algo más respecto a la de 98 octanos). Así que para seguir amortizando la inversión, ahora hay que contar con hacer aún más kilómetros que antes. Por tanto, si haces en torno a 30.000 o más al año -y, especialmente, fuera de ciudad, un diésel sería tu mejor elección.

10 razones para comprar un coche diésel.

5 Economía: es por ello una interesante cuestión si tus decisiones se basan en el precio por encima de las sensaciones de conducción. Y eso que la evolución de este tipo de mecánicas antes de 2015 había sido tal que hasta el ruido, las vibraciones, la respuesta y el resto de las sensaciones dinámicas había experimentado una mejora considerable. 

Sin embargo, ojo, porque en estos momentos en el que los diésel están tan 'proscritos', que salga rentable hacerse con uno depende de que eches más números que nunca. Y si antes no salía a cuenta comprar uno para pocos kilómetros anuales y distancias cortas (con desgaste precoz y revisiones igualmente más caras en comparación con un gasolina), pues ahora, menos aún. 

6 Opción de biodiésel: es otra alternativa más en estos momentos en los que todo parece volátil y los precios de los combustibles fluctúan (generalmente al alza), al tiempo que la incertidumbre generalizada afecta, incluso, al recorrido que puedan tener los combustibles fósiles tradicionales. Y aunque todo está por ver, como este post va de 10 razones para comprar un diésel frente a un gasolina (o un híbrido o bifuel que también se base en esta), pues por eso no olvidamos esta alternativa. 

7 Ecología: es un concepto muy ligado a la economía a la que aludíamos, si es que sabes cómo sacarle el máximo rendimiento y bajar consumos respecto a una mecánica equivalente de gasolina (en carretera, con largas distancias...). Aquí además hay que distinguir entre los diésel 'viejos' y los de última generación (con emisiones realmente reducidas gracias al doble quemado de los gases de escape, a los filtros de partículas y a la gestión electrónica).  

8 AdBlue: esta tecnología proviene del mundo del transporte de mercancías. El AdBlue es un aditivo con su propio depósito que ayuda a reducir las emisiones contaminantes (aún más) en los diésel de última generación. La ventaja actual es que ya se puede repostar directamente en muchas estaciones de servicio, aunque con intervalos mucho más prolongados que el gasóleo del depósito principal.  

10 razones para comprar un coche diésel.
Para la prueba práctica de este post hemos usado un Ford Puma turbodiésel 1.5 de 120 CV.
Para la prueba práctica de este post hemos usado un Ford Puma turbodiésel 1.5 de 120 CV.

9 Precio de adquisición: todo lo que es impopular es menos demandado, luego, a priori, debería ser más barato. Y aunque esto no tiene por qué traducirse directamente en unos precios más baratos, lo cierto es que la mala prensa del diésel y las restricciones a la circulación que se avecinan en algunos núcleos urbanos puede dar lugar a que aparezcan buenas oportunidades, tanto en coches nuevos como usados

Por ejemplo, para ilustrar y desarrollar la prueba práctica que lees en este artículo, nos hemos valido de  Ford Puma turbodiésel nuevo; concretamente, este todocamino montaba una mecánica 1.5 EcoBlue de 120 CV de potencia, cambio manual de seis velocidades y el acabado deportivo ST Line X. Su precio base es de 26.868 euros. 

10 ¿Precio de reventa? Por último, este punto puede incluirse o no entre las 10 razones para comprar un diésel o no, según el modelo y/o la unidad de la que se trate. Un diésel con pocos kilómetros, por ejemplo, se supone que se cotiza al alza porque es potencialmente 'más longevo' que uno de gasolina. En cambio, para alguien que lo quiera destinar a ciudad, no sería tan apetecible. 

Y aunque la ley de la oferta y la demanda siguen funcionando, lo cierto es que a medida que nos acerquemos a la siguiente década y las Administraciones vayan anunciando nuevas normativas que restrinjan en el futuro la venta y uso de los diésel tal y como los conocemos (y los fabricantes abandonen esta tecnología progresivamente), lo lógico es que el precio de reventa también tienda a bajar. Y eso, al menos, hay que tenerlo en cuenta (para bien o para mal).

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