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La opinión de
Jorge Morillo

La pregunta de los martes, ¿por qué los coches eléctricos de gran potencia no tienen sentido?

coches eléctricos
Los coches eléctricos son cada vez numerosos dentro de la gama de los diferentes fabricantes, pero, ¿todos los que han llegado al mercado tienen sentido?

El camino que ha tomado la industria automovilística ha hecho que todos los fabricantes presenten últimamente coches eléctricos por doquier. Parece que si no tienes uno a la venta no eres nadie. Los hemos visto de todos los tamaños y colores, lo que nos hace plantearnos la siguiente duda. ¿Tienen sentido todos ellos? La respuesta es no. Razones hay varias, y son las que vamos a repasar en este artículo.

En primer lugar está el problema del punto en el que se encuentra la tecnología eléctrica. Está naciendo, y por tanto tiene un gran margen de mejora ante sí. Si tenemos un coche alimentado de baterías con muchos caballos, dad por hecho que la autonomía teórica queda reducida a la mínima expresión si hacemos uso de todos ellos. En un motor de combustión pasa algo similar, sí, pero no tan sumamente acusado y con la ventaja de que gasolineras encontramos en cualquier sitio. Hoy en día, por desgracia, la infraestructura de recarga española es bastante deficiente. No tiene sentido comprar un coche con 400 o 500 CV -o bastantes más, que los hay- si apenas vamos a poder disfrutar de ellos salvo que hagamos recorridos cortos donde no perdamos de vista el cargador más próximo.

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Otro de los grandes inconvenientes de los coches eléctricos de gran potencia es su elevado peso. Por poner un ejemplo práctico, vemos que el Mercedes EQC detiene la báscula en 2.495 kilogramos, mientras que su homónimo de gasolina, el Mercedes GLC, supera por poco los 1.800. Por muy buen trabajo que haya hecho Mercedes, que lo ha hecho, es imposible que el SUV eléctrico ofrezca un comportamiento dinámico a la altura del GLC. Y como este ejemplo se puede poner cualquiera que protagonice un vehículo eléctrico dotado de un motor de gran potencia. Que sí, que en términos de aceleración son invencibles, pero recuerda que es algo que no vas a poder aprovechar cada vez que quieras si no quieres sufrir con la autonomía.

¿Por qué pesa tanto un coche eléctrico? Principalmente por las baterías. Un eléctrico de gran potencia necesita una batería de mucha capacidad para poder ofrecer una autonomía decente. A falta de que esta pieza se desarrolle y permita ofrecer más autonomía con un menor tamaño, los fabricantes están optando por incluir unidades enormes, y eso deriva en bastantes kilogramos extra. Trasladándolo al ámbito de los coches de combustión, es como si el tanque de carburante de nuestro vehículo tuviese 150 litros de capacidad en vez de 70 o 75. Se necesita desarrollo en este campo para solucionar el tema del peso.

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A vueltas con el peso se encuentra otra incompatibilidad de los coches eléctricos de gran potencia con la lógica. Es hora de hablar de deportivos. Uno de los grandes reclamos de compra de este tipo de vehículos es su comportamiento dinámico, algo que se ve penalizado por todos esos kilos extra de los que estamos hablando. Tardará en llegar un deportivo eléctrico que no tenga nada que envidiar a uno de combustión. Y ojo, que no estamos diciendo que coches con esta orientación sean malos, sino que a día de hoy ofrecen unas características diferentes. Si no, marcas como Porsche ya andarían detrás de la idea de sacar un 911 eléctrico. Y no lo van a hacer ni a corto ni a medio plazo.

Otra de las grandes rémoras de los eléctricos es su elevado precio. Si un urbano ya es caro, lo de un vehículo de muy altos vuelos se sale de madre. Y encima con el inconveniente de que seguramente necesitemos otro coche aparte para realizar viajes largos. Diréis, no sin razón, que es cuestión de planificar estos desplazamientos para encontrar los puntos de carga a lo largo de los mismos, pero entonces me surge otra duda. ¿Qué pasa si en una estación de recarga hay tres puestos y todos ellos están ocupados? ¿Vamos a tener que esperar a que se liberen y luego otros 30 o 40 minutos a que nuestra batería se recupere siempre y cuando la toma permita una alimentación tan rápida? Llenar una batería implica mucho más tiempo que hacer lo propio con un depósito de combustible.

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A pesar de todo esto, los diferentes fabricantes, especialmente los 'premium', están obligados a sacar este tipo de eléctricos pasados de caballos. No dejan de ser una gran publicidad para ellos. Si el vecino pone en liza un SUV eléctrico de 500 o 600 CV, ¿cómo no lo voy a hacer yo? Pero, por desgracia, aún son compras no muy lógicas. De hecho, en una presentación de una marca alemana a la que asistí no hace mucho, le pregunté directamente uno de los ingenieros si este tipo de vehículos eléctricos con gran potencia tenían sentido. La respuesta fue clara: “No, no lo tienen”. Entenderéis que me guarde para mí la identidad del protagonista.

Conste, por último, que todo este alegato no va en contra de los coches eléctricos, sino de productos que a día de hoy no tienen mucha lógica. Si esta tecnología se aplica al ámbito urbano es de lo más acertada, tanto por evitar contaminación en las grandes ciudades como por la propia forma de funcionar de estos motores. Además ya están teniendo unos baremos de autonomía que permiten pensar incluso en desplazamientos no muy largos más allá de los que se dan en las urbes. Eso sí, su precio sigue siendo demasiado elevado, algo que con el tiempo se supone que se arreglará.

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