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La opinión de
Gabriel Jiménez

La pregunta del martes: ¿la cancelación por el coronavirus supone la ‘muerte’ del Salón de Ginebra?

Presentaciones online Salón de Ginebra
Creo que es momento de que los organizadores suizos se cuestionen sus prácticas en los últimos años

Si el Gobierno de la Confederación Helvética no hubiera prohibido el viernes pasado cualquier evento que reuniera a más de mil personas en territorio suizo, y que llevó a la cancelación del Salón de Ginebra 2020, a estas horas estaría disfrutando un año más, y ya van unos cuantos, de todas las novedades del Salón de Ginebra.

Pero el hombre propone y… el coronavirus dispone, así que este año estoy siguiendo las presentaciones vía streaming. Desde un punto de vista profesional, la tecnología ha avanzado tanto que se puede seguir una muestra del automóvil desde tu casa. Aun así, y a título personal, considero que no es lo mismo. Cualquiera que haya tenido la oportunidad de cubrir informativamente hablando un salón del automóvil seguro que me entiende: la emoción, la tensión, el darse codazos con otros periodistas por conseguir la mejor posición para ver el destape de la novedad en cuestión… Son muchos y variados los argumentos en favor de la celebración y asistencia física a un salón del automóvil, entre los que no quiero olvidarme de tener la oportunidad de conocer y charlar con los grandes gurús de la industria, así como descubrir auténticas frikadas y tesoros ocultos que solo si estás en el salón puedes ver. Y el más importante de los argumentos: en mi humilde opinión –y que nadie se me ofenda, por favor–, pero el verdadero periodismo se hace al pie de la noticia, en el lugar de los hechos, no por vía telemática.

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Y esto último viene a colación de esta tendencia de muchas marcas de mostrar sus novedades antes de la celebración misma del salón, con lo que cuando llegas a la muestra te quedas con la sensación de que todo el pescado está vendido…

La pregunta que surge, y que yo mismo me hacía el viernes pasado, es si después de esta cancelación el Salón de Ginebra ha quedado herido de muerte. Si la memoria no me falla, sólo las dos guerras mundiales habían logrado suspender la cita helvética. Pero también es cierto que en los últimos tres años se había empezado a detectar un cierto agotamiento del formato. Y la primera evidencia era la ausencia notable de marcas europeas en las últimas ediciones, y precisamente este año iba a producirse un récord de fabricantes no presentes: Citroën, Ford, Jaguar, Lamborghini, Land Rover, Maserati, Mini, Subaru, Tesla ni Volvo. Si a ello se unen factores exógenos como las declaraciones de Carlos Tavares, CEO del PSA Group, afirmando que “los salones son una acción más de marketing y solo si hay una novedad importante y hay retorno se estará presente”, o que, por ejemplo, muestras como el Salón de Detroit haya cambiado de fecha (de enero a junio) para que el CES de Las Vegas no le robe aún más protagonismo, o que la decisión de que el Salón de Frankfurt ya no se celebre en Frankfurt, ponen de manifiesto que el modelo de negocio de los salones del automóvil está en crisis y urge un replanteamiento.

Planos Salón de Ginebra 2019

Si nos centramos en el Salón de Ginebra, lo cierto es que durante años los organizadores así como todo el ecosistema han estado aprovechándose de su situación de dominio: precios exorbitantes para los stands y hoteles –nada baratos, aunque nada es asequible en la ciudad del lago Leman– que obligan a reservar una semana aunque solo se vaya a estar dos noches. Tanto va el cántaro a la fuente que al final termina por romperse. 

A la pregunta en sí, sobre si el Salón de Ginebra está herido de muerte tras la cancelación por el coronavirus, yo creo que no. Es más, creo que sería una mala noticia para el sector del automóvil que no contáramos nunca más con una muestra como la de Ginebra. Ahora bien, este punto de inflexión involuntario considero que debería llevar a que los organizadores suizos pongan los pies en la tierra, se cuestionen si sus prácticas [bastante leoninas] aplicadas durante décadas tienen sentido actualmente, y que innoven para hacerlo más atractivo, para que así en 2021 podamos disfrutar de un Salón de Ginebra renovado y adaptado a los nuevos tiempos que corren. De no suceder ese necesario cambio de formato, lo más probable es que el año que viene haya más ausencias, y entonces sí que sí Ginebra estará herido de muerte.

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