Volkswagen dice que al final sí queremos botones. Pero Mazda ha lanzado su nuevo CX-5 y dice lo contrario: no, no los queremos

¿Tú también, Mazda? La marca japonesa ha eliminado los botones físicos en el nuevo SUV CX-5, cuando era una de las pocas que se resistían a esta tendencia.

Hemos alabado en muchas ocasiones a Mazda por ser una marca que hace cosas diferentes (motor Wankel) y por ir un poco a contracorriente, como demostró al apostar por motores atmosféricos y de alta cilindrada, cuando el resto abrazaba el Downsizing. Pero ahora hay que tirarle de las orejas por eliminar los botones físicos en el nuevo CX-5.

En los últimos 15 años hemos visto cómo los automóviles se llenaban de pantallas cada vez más grandes que aglutinaban todo tipo de funciones y aplicaciones, eliminando los botones de las consolas centrales. 

Hasta cierto punto, no era algo criticable, ya que tampoco es bueno tener un salpicadero repleto de comandos que pueden crear confusión o cierta dificultad a la hora de emplearlos. 

Pero la tendencia ha llegado a un punto en el que se han eliminado prácticamente todos los botones y todo se ha trasladado a la pantalla, desde la gestión de la climatización hasta el equipo de sonido. Incluso, algunas marcas han apostado por botones táctiles en el volante.

Esto último lo hizo Volkswagen y tuvo que dar marcha atrás en sus últimos modelos. Una de las pocas marcas que se resistían a esta deriva en la industria automotriz era Mazda, pero, finalmente, ha sucumbido.

Mazda elimina los botones físicos en el nuevo CX-5

Esta tendencia a despejar los salpicaderos de botones viene influida, en gran medida, por la electrificación. En esta transición a los coches eléctricos, muchas marcas intentan imitar el estilo de Tesla, que es el paradigma del vehículo eléctrico.

Los coches de Tesla tienen unos interiores bastante simples y austeros, con líneas rectas y sencillas y sin apenas interruptores. El protagonismo es una gran pantalla central que alberga todas las funciones del vehículo

Esto se ha trasladado al resto de marcas, también las chinas, que además dominan la tecnología (la mayoría de las compañías de ordenadores, móviles y tablets son chinas).

Pues bien, Mazda, que siempre se salía del redil, también ha caído en la trampa. Ya lo vimos en el nuevo Mazda 6e, pero era un coche eléctrico que compartía desarrollo con un modelo que se vende en China.

Sin embargo, los de Hiroshima han mantenido el mismo concepto en el nuevo Mazda CX-5, recurriendo a una enorme pantalla de 15,6 pulgadas en el centro de un salpicadero sobrio y austero, alejado de los diseños anteriores. Conserva algunos botones en el volante, pero, para cambiar cosas básicas, hay que tocar la pantalla.

“La opinión de los clientes ha sido decisiva”

Sin embargo, parece que la decisión de Mazda está basada en la opinión que ha recabado de los clientes. Al menos, así lo asegura en una entrevista a The Drive el vicepresidente de operaciones, Stefan Meisterfeld, quien afirma que, a través del asistente de Google, se pueden realizar muchas funciones por voz, además, se ha diseñado un sistema “intuitivo, fácil de usar y fácil de conducir al mismo tiempo”.

Asimismo, Meisterfeld asegura “la opinión de los clientes ha sido, definitivamente, parte del proceso en la toma de decisiones” y recuerda que el volante tiene “un nuevo diseño con botones físicos con los que se pueden controlar de forma bastante intuitiva la mayoría de las funciones críticas mientras se conduce, de modo que puedas mantener las manos en el volante y los ojos en la carretera”.

No sabemos a qué se referirá el ejecutivo de Mazda con eso de “funciones críticas”. Habrá que esperar a que el vehículo se venda y ver las opiniones de los conductores. Lo que parece claro es que la compañía japonesa ha apostado por este nuevo formato y lo veremos en sus próximos modelos.

No es lo más seguro

Curiosamente, esto se produce en un momento en el que muchos usuarios, por no hablar de toda la prensa especializada de motor, han mostrado su descontento por esta filosofía ‘todo pantallas’ e, incluso, organismos como Euro NCAP se han posicionado en contra.

Toda esta deriva viene influida por el sector de las tecnologías y ese afán de convertir los automóviles en ordenadores o dispositivos inteligentes con ruedas, con el propósito de atraer al público amante de las nuevas tecnologías, pero no tanto de los coches. 

El problema es que tenemos vehículos menos ergonómicos, en el que funciones básicas como bajar el volumen de la radio o encender el aire acondicionado requieren desviar la atención de la carretera. O consultar información como la temperatura del aceite resulta imposible.

Otros artículos interesantes:

Álvaro Escobar

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España

Mazda CX-5

VERSIONES

CX-5

NOTA8

VER PRUEBA

En esta prueba del nuevo Mazda CX-5 2017, que ya está a la venta en España, comprobamos que la evolución no es radical pero sí muy, pero que muy acertada.