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Viejas leyendas: Opel Kadett GSI 16v

El Opel Kadett GSi, con 16 válvulas

Con el tiempo, el Opel Kadett GSI se ha convertido en toda una vieja leyenda, un coche que hoy es muy codiciado por los aficionados.

El Opel Kadett GSI 16v ha quedado por derecho registrado entre los compactos deportivos más interesantes del pasado siglo. Y es que este modelo no solo significó un antes y un después para la marca, también lo fue para el segmento que a poco acababa de dispararse. Con el tiempo se ha convertido en toda una vieja leyenda, un coche que a día de hoy es muy codiciado por los aficionados.

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El comienzo

En 1984 la marca alemana lanzaba el Opel Kadett E, uno de los modelos más vendidos de la propia Opel. En pleno años ochenta y con el creciente interés del público por los compactos deportivos, segmento que había inaugurado el Volkswagen Golf GTI años atrás, la marca decide lanzar el Opel Kadett GSI, el más deportivo de la gama que, poco después, pasaría a convertirse en leyenda.

El Salón de París vio nacer esta nueva versión, un coche que quería enfrentarse a los mejores del mercado. En su lanzamiento contó con un motor de 1.8 litros y 115 caballos de potencia, una energía que llegaba directa al tren delantero. Su carta de presentación sorprendía, siendo el primer coche con motor de menos de dos litros en superar los 200 km/h. A pocos periodistas dejó indiferentes.

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El “bombazo”

Tras el primer Opel Kadett GSI la marca siguió apostando por el modelo de tamaño compacto. A poco del nacimiento del primero de la saga llegó el 2.0 de 130 caballos de potencia, un coche más equilibrado que con 15 CV más conseguía ese “plus” de deportividad. Pero no fue hasta que llegó el 2.0 16v cuando las cosas se pusieron serias de verdad, un coche que alucinó a todos con sus 156 CV.

Para todos los gustos

El mejor de todos era el Opel Kadett GSI 16v, aunque para muchos era un coche demasiado difícil de conducir. El tren delantero era capaz de digerir tanta potencia, motivo por el cual no conseguía transmitir toda la fuerza al asfalto y la dirección era demasiado imprevisible. El de 130 CV, en cambio, era el más equilibrado, con un reparto de fuerzas menos explosivo y una conducción más sencilla.

La versión deportiva del Opel Kadett estaba disponible tanto en carrocería de 3 puertas como en la de 5 puertas. Igualmente, estuvo disponible en carrocería descapotable, un coche fabricado por Bertone que contaba con menos potencia.

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