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Coches clásicos

Viejas glorias: Opel Manta

Opel Manta
Época dorada.

Si duda uno de los modelos más espectaculares que ha fabricado la compañía alemana es el Opel Manta, un deportivo que pasará a la historia por su diseño y su conducción. La firma buscaba ofrecer al público un deportivo que también ofreciera garantías en el apartado confort, concluyendo con el que sería el padre del Opel Calibra, su sucesor. Vamos a recordar la historia del Opel Manta, un símbolo para la marca del Rüsselsheim.

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Años setenta

La firma del rayo lanzaba su nuevo modelo en los años setenta, década especial que para muchos fue la mejor del siglo. En cierto modo este modelo cerró los mejores años de la marca, tiempo en el que la compañía fabricaba deportivos pasionales. Su fabricación estuvo ligada a la del Ascona, pues compartía plataforma. Su cuerpo contaba con tres volúmenes y un diseño muy atractivo, marcado por un frontal de doble faro.

Opel Manta

El Opel Manta A, la primera incursión del modelo en el mercado, contó con tres motorizaciones. La más potente montaba un motor de 1.9 litros con 105 caballos de potencia con el que el modelo firmaba un 0-100 km/h en 12,5 segundos. Se vendió en diferentes acabados, incluyendo versiones especiales limitadas en producción como la Black Magic

Renovación

La marca alemana quería renovar su deportivo y lanzó una nueva generación en 1975. Esta nueva edición era mucho más deportiva en cuanto a diseño, con unos rasgos más marcados. Se renovó también la lista mecánica, con motores que llegaron a declarar velocidades máximas cercanas a los 200 km/h. Hasta la llegada del GSi en 1984, cuando entraba en escena el Opel Manta B2. Su motor era el mismo que el del GT/E con 110 CV, una versión con la que alcanzaría el lugar que ocupa hoy día.

Opel Manta

Gloria

El modelo ganó mucha popularidad por su sencillo manejo, compitiendo además en diferentes pruebas de rally de Europa y Estados Unidos y ganando fama entre el público aficionado. El Opel GT, en el que se inspiraba, marcó una época pero el Opel Manta hizo lo propio en su tiempo. Tras el llegó el Opel Calibra, otro modelo conocido de la marca pero con una filosofía distinta. Y es que se perdió la tracción delantera por el camino.

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