VÍDEO: Prueba Volvo XC90, es más potente y tecnológico que nunca, pero ¿supera a sus rivales?
Esta es la prueba del Volvo XC90, la renovación del SUV que tiene entre sus versiones una variante híbrida. Un coche de gran eficiencia y suavidad.
Ponemos a prueba el Volvo XC90, es más potente y tecnológico que nunca, pero ¿supera a sus rivales? El Volvo XC90 es un viejo conocido, cuya actual generación ya tiene un par de años. Con un diseño suavizado, pero que mantiene la esencia Volvo, el modelo 2025 también se ofrecerá como plug-in hybrid con mucha potencia y también como mild-hybrid, y partirá de los 91.150 euros.
Pero este modelo de prueba, que va hasta arriba de equipamiento, rebasa los 100.000 euros, con lo que entra de lleno en los SUV de lujo, con muchos asistentes y un multimedia avanzados, así como suspensión neumática. En breve lo voy a conducir para contaros cómo se comporta, pero antes, veamos un par de detalles de su diseño.
Hoy nos centramos en el T8, en el que el rendimiento cobra mucha importancia. Tenemos el veterano dos litros sobrealimentado de 310 CV, a los que añade otros 145 de otro motor eléctrico en el eje trasero. En la transmisión hay otro motor eléctrico que funciona como generador de estárter, y en total son 455 CV del sistema.
Ya lo he conducido y os adelanto que tiene empuje. El dato oficial de consumo de 1,6 litros según ciclo WLTP es sin duda muy optimista, pero la buena noticia es que puede recorrer hasta 71 kilómetros en modo eléctrico. Puede cargarlo en casa con 230 voltios, y con 11 kW en el Wallbox, lo que está muy bien, porque es un plug-in hybrid muy aprovechable. Por supuesto, los consumos superan los 1,6 litros, y en un par de aceleraciones he descargado la batería considerablemente, pero en general, como digo, es muy aprovechable.

Es un coche muy grande con una batalla de casi 3 metros, y lleva la suspensión neumática que permite reducir la altura, por ejemplo, para acceder más cómodamente, o bien para consumir menos en marcha. Y puede elevarse hasta 3 ó 4 centímetros para poder salir del asfalto. Aporta además mucho confort, aunque este coche de prueba lleva llantas de 22 pulgadas, que si bien vuelven al coche más aplomado, no es lo más adecuado para el confort de marcha.
Su batería de 18 kWh en el túnel central rebaja su centro de gravedad y en general, sí es un coche cómodo y aplomado. El diseño se ha mantenido bastante, quitando el capó, la parrilla o los pasos de rueda. Y también mantiene su gigantesco maletero de hasta 1.800 litros, y las siete plazas, que ahora son de serie. En esta configuración de cinco plazas tenemos un enorme maletero, con una superficie lisa muy aprovechable. Puede tirar de hasta 2.700 kg, de modo que el coche es tanto para familias como para amantes de los deportes.
Volvo está muy orgulloso de sus asistentes y su multimedia. El asistente de frenada y frenada de emergencia ha mejorado, y reconoce animales, motos, bicicletas y todo lo que se cruce por delante. Todo su paquete de asistentes de seguridad ha recibido mejoras. También mejora mucho el sistema multimedia de Volvo. Yo siempre me he quejado en el pasado de sus engorrosos menús, pero ahora funciona mucho mejor.
El sistema se conecta a Google y su asistente, con una navegación rápida online. Y debajo tengo una franja donde puedo recorrer con rapidez los principales menús. No es perfecto, pero sin duda ha simplificado su uso. Mantiene algo típico de Volvo que no me gusta, y es que, si bien puedo controlar la temperatura de forma directa, para funciones más sofisticadas me obliga a entrar en un menú del clima.
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Pero como digo, son pequeñeces, ya que el sistema ahora raya a un nivel muy elevado. En cuanto a los asientos, aunque no tienen el aspecto de trono de, por ejemplo, los de BMW, lo cierto es que son muy cómodos y sujetan muy bien el cuerpo. Si quiero controlar la regulación, por ejemplo alargar la superficie para las piernas, por un lado puedo controlar las funciones básicas con la consola de botones del asiento, pero se complementa con el menú de la pantalla, y me obliga a desviar la vista de la pantalla.
En cuanto al motor, es un dos litros de cuatro cilindros, aunque el sistema rinde sobre el papel 455 CV, y el funcionamiento es muy silencioso y cultivado, se nota que el coche además está muy bien aislado, y desde luego la sensación es que el motor de combustión y el eléctrico están muy bien armonizados. Lo que no me gusta tanto es que al pisar el pedal a medio gas, el sistema reduce y sube las revoluciones, y creo que en un coche en la liga de los 100.000 euros debería hacerlo de manera más suave.
No es terrible, pero sí se nota algo brusco. Pero en general, el coche está muy enfocado al confort y lo logra con creces, cuando ruedas rápido en carretera o por ciudad, la suspensión filtra suavemente y no hay movimientos abruptos de la carrocería. Como he dicho, las ruedas de 22 pulgadas merman un poco el confort de rodadura, y se notan las juntas del asfalto, los adoquines y los baches cortos. Si bien vuelven al coche más aplomado y preciso, no son la mejor elección si priorizas el máximo confort.
El tarado del coche es blando, porque, como he dicho, prioriza el confort y la suavidad. Eso produce unos leves balanceos, pero esto no es precisamente malo. Es un coche capaz de rodar muy rápido y suave a la vez por autovía, con tendencia al subviraje y un ESP que funciona muy eficaz y sutil, pero queda claro que, a pesar de sus generosos 455 CV, no es un coche deportivo.

Esto se nota también cuando aceleras a fondo desde parado, como voy a hacer ahora: como veis, tiene un inicio retardado, se toma como medio segundo hasta que se nota el verdadero empuje. Esto es porque el generador también se ocupa de subir un poco las revoluciones, y hasta que el sistema tiene toda la potencia, también la eléctrica del motor trasero, se toma algo de tiempo. Pero como digo, no es nada dramático.
Y ahora lo más positivo: la sensación en el habitáculo. Volvo aplica como ninguno ese ambiente de hogar escandinavo, y me rodean superficies mullidas y cuero con costuras, todo se siente muy sólido y nada cruje ni suena. El típico acabado de Volvo, en el que solo he encontrado un par de superficies de plástico duro. En esto sí se nota que vamos en un coche muy caro. Y en cuanto a la ergonomía, todo está en su sitio y la postura del asiento es buena, y en definitiva, es un coche en el que podrías recorrer 1.000 kilómetros sin fatiga.
Otra cosa que he notado al acelerar a fondo: el coche vibra un poco entre 80 y 110 km/h, y creo que no tiene tanto que ver con el motor como con la carrocería. Pero es bastante leve, y en general, como he dicho, el sistema eléctrico y el de combustión armonizan muy bien, y la calidad de rodadura está a un alto nivel.
Entonces, ¿comprar o no comprar? Como ya he dicho, este coche de prueba rebasa los 100.000 euros porque va equipado hasta arriba, pero ya os digo que el modelo base también va bien equipado y con muchos asistentes. Puede haber gente que se extrañe de que en este nivel de precios solo lleve un cuatro cilindros, pero la potencia del sistema es muy elevada, y con la renovación del XC90 Volvo lo ha vuelto aún más premium. Puede ser muy silencioso y prestacional al mismo tiempo, con una respuesta muy cultivada. Sin duda, la decisión de compra no dependería, para mí, de que solo lleve cuatro cilindros.