Tres razones por las que todavía no es ninguna locura comprar un coche con Etiqueta C

¿Todavía tienes dudas sobre si comprar un coche con Etiqueta C en 2025? Aquí te damos tres razones de peso por la que apostar por un diésel o gasolina tradicional.
La etiqueta ambiental de la DGT se ha vuelto un indispensable a la hora de comprar un coche nuevo. Muchos son los conductores que tienen en cuenta este aspecto como un requisito a cumplir para elegir un modelo u otro, siendo la etiqueta ECO la que mayor demanda tiene por sus ventajas fiscales y de acceso a las famosas Zonas de Bajas Emisiones (ZBE).
Esta tendencia hacia los distintivos ambientales más ecológicos hace que la etiqueta C (ya no hay coches nuevos con etiqueta B), es decir, coches diésel y de gasolina convencionales, pierdan ventas en el mercado.
Por lo tanto, y en contra de todo pronóstico, vamos a mostrarte tres razones por las que no es ninguna locura comprar un coche con etiqueta C en 2025. De hecho, incluso te damos las 10 mejores opciones por calidad-precio si quieres comprar un coche diésel.
Sin restricciones de movilidad a corto plazo
Para empezar, es falso que un coche con etiqueta C vaya a tener prohibido el acceso a las ZBE a corto plazo. Que llegará en el futuro, sí, que ocurrirá de forma generalizada en esta década, no. Los planes de los ayuntamientos para las ZBE son diferentes en cada ciudad, por lo que el ritmo al que se implantan restricciones de movilidad varía en función de la política del consistorio.
Actualmente, tan solo en Madrid encontrarás algún tipo de limitación si conduces un coche con etiqueta ambiental C. Y esta solo afecta a la hora de aparcar, ya que solo podrás hacerlo en un parking privado o público, restringiendo que puedas estacionar en la calle, más concretamente en la zona regulada por el SER.
A esto hay que sumar el hecho de que las ZBE se encuentran en el centro de las ciudades y que no hay previstas restricciones de movilidad para ningún tipo de vehículo fuera de ellas, por lo que puedes viajar de un lugar a otro sin mayor problema y, cuando surjan las limitaciones de acceso, estacionar a las afueras y usar el transporte público para completar el trayecto.
Mucho más eficientes que hace 10 años
Aunque un coche eléctrico o un híbrido es mucho más eficiente en el consumo de combustible, los vehículos con motor de combustión tradicional registran consumos muy inferiores a lo que registraban hace una década. Lo mismo ocurre con las emisiones de partículas contaminantes, las cuales se han visto reducidas gracias a la implementación de sistemas anticontaminación más eficaces.
Por tanto, no debe preocuparte el consumo de carburante a la hora de comprar un coche diésel o de gasolina. Las mejoras técnicas implementadas por los fabricantes hacen que las medias que puedas obtener sean muy inferiores a lo que era habitual en un coche equivalente a mediados de la década del 2010.
Además, si el coche con etiqueta C en cuestión que vayas a comprarte registra bajos niveles de CO2 homologados (es habitual en muchos modelos), podrás beneficiarte de un ahorro en el Impuesto de Matriculación y estar bonificado en el Impuesto sobre Vehículos de Tracción Mecánica (IVTM) de tu ayuntamiento.
Más económicos que un híbrido o eléctrico equivalente
Por último, aunque no por ello menos importante, los coches con etiqueta C son más baratos que un híbrido o un eléctrico equivalente. La razón es evidente. A menor carga tecnológica (no hay ningún tipo de electrificación en su tren motriz), más barato es producirlo y, por tanto, más baja es la etiqueta de venta al público.
A su vez, es importante tener en cuenta que los coches con etiqueta C son considerados como las “ovejas negras” del rebaño, lo que hace que estos motores sean la puerta de acceso a gama en muchos modelos, reservando las versiones híbridas o híbridas ligeras (además de los modelos eléctricos) para los acabados superiores. Esto, por supuesto, tiene su efecto directo en el precio.
Así que, si tienes previsto comprar un coche en 2025 y todavía dudas de qué etiqueta ambiental de la DGT es la que más te conviene, con estas tres razones por las que no es ninguna locura adquirir un vehículo con etiqueta C tendrás más claro que su compra es todavía una gran opción, además de una clara ventaja a nivel económico.
