Toyota Celica 'celestial', con el irrompible motor DOHC 2.0 de 185 CV más potente de Japón

Celestial, es lo que significa el nombre Celica, el modelo que Toyota está a punto de recuperar. Recordamos el mítico Celica con el motor DOHC de 2.0 litros.
Toyota ha parido numerosos modelos que se han ganado la etiqueta de legendarios. Podemos mencionar el Corolla, el Land Cruiser, el Supra… y el Celica. Ahora que ya sabemos que la marca japonesa va a recuperar el Celica, es buen momento para repasar la historia de este modelo ‘celestial y su irrompible motor DOHC 2.0 y 185 CV.
La historia del Toyota Celica arrancó en 1970. El nombre deriva del latín coelica, que en español significa celestial. Desde el principio, estaba destinado a convertirse en una estrella.
La compañía nipona empezó a trabajar en el coupé en 1967, con el prototipo EX1 Coche del futuro. La versión de producción se presentó en el Salón del Automóvil de Tokio de 1970, poco antes de lanzarse al mercado.
Presentaba un estilo completamente revolucionario en aquel momento y una de sus principales contribuciones al mundo del motor fue el establecimiento de deportivos asequibles, potentes y fiables dentro del segmento D.
Toyota Celica, el deportivo celestial para todos los bolsillos
El Toyota Celica se diseñó para ofrecer a los conductores una mayor sensación de libertad, combinando un práctico interior con una propuesta deportiva y asequible.
La prioridad para Toyota era el confort y la facilidad de conducción. Sin embargo, al mismo tiempo el coche debía dar la talla en las curvas para conquistar a los más entusiastas.
Afortunadamente, la configuración de su suspensión delantera independiente y trasera de cuatro brazos no decepcionó en los giros más cerrados y sinuosos.
El Toyota Celica estuvo en producción a lo largo de siete generaciones. La cuarta llegó en 1975 y supuso un cambio sustancial para el coupé japonés, al adoptar una nueva tracción a las ruedas delanteras (en lugar de la tracción trasera anterior).
El Celica GT-Four con el motor DOHC de 185 CV

El punto de inflexión se produjo en 1986, cuando se presentó la edición GT-Four (aquí te contamos la historia del Toyota Celica GT-Four).
Estaba equipado con tracción permanente a las cuatro ruedas y un potente motor DOHC de 185 CV, el motor de 2.0 litros más potente de Japón hasta el momento.
Era la base perfecta para un nuevo ataque de Toyota al título del Campeonato Mundial de Rally, para lo cual el equipo no tuvo que esperar mucho tiempo.
Carlos Sainz se alzó con el título en 1990 (el primero para un fabricante japonés) e hizo posible un segundo puesto en el campeonato de constructores. Fue a partir de este momento, cuando el Celica ganó una gran popularidad en Europa y, especialmente, en España.
En 1992, se creó un nuevo modelo 'especial' homologado para el WRC, llamado GT Four RC (Rally Competition). Consiguió hacerse con el título de pilotos y constructores del WRC en 1993 y 1994, con Juha Kankkunen y Didier Auriol, respectivamente.
Regresa 20 años después
En 1999 Toyota presentó la séptima generación del Celica. En ese momento, nadie o casi nadie podía imaginar que sería la última interpretación del coupé japonés.
Estuvo en producción hasta 2006. Después de siete generaciones, numerosas victorias automovilísticas y más de cuatro millones de unidades vendidas, aquella fue la última página de la historia del Toyota Celica.
Afortunadamente, el Celica va a volver. El pasado mes de octubre, la firma registró el nombre ‘Celica MK8’ en la Oficina de Patentes y Marcas de Estados Unidos.
Todavía no hay una fecha definitiva de lanzamiento, pero podría ser en 2026, aunque es probable que la marca revele más información y algún anticipo del coche antes de que acabe este año.
Se espera que el futuro Celica monte un motor de cuatro cilindros de gasolina turbo de 2.0 litros, capaz de entregar más de 400 CV en su versión de carretera y 600 CV en la de circuito. Igualmente, Toyota podría utilizar un sistema de tracción total parecido al mítico GT-Four de los 80 y 90.

