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Reportaje

Motor

La increíble historia del Toyota Celica 2.0 Turbo GT-Four

La increíble historia del Toyota Celica 2.0 Turbo GT-Four

Una historia de tres generaciones y que va del año 1986 a 1999. Descubre cómo se gestó y cómo evolucionó el Toyota Celica GT-Four con su motor 2.0 Turbo

El Toyota Celica es una de esos modelos con una larga tradición. La primera generación surgió en 1970 y hubo siete generaciones en total, hasta que dejó de fabricarse en el año 2006. Ahora te contamos la increíble historia del Toyota Celica 2.0 Turbo GT-Four.

Como ya sabrás, en España se popularizó este modelo gracias al gran Carlos Sainz, que logró su primer Mundial de Rallys al volante de un Toyota Celica. Te contamos la tradición de esta versión GT-Four con motor 2.0 del Toyota Celica.

El primer Toyota Celica GT-Four (1986-1989)

El primer Toyota Celica GT-Four de 1988

En la cuarta generación del Celica, concretamente en el año 1986, Toyota introdujo el denominado Toyota Celica All-Trac Turbo, también conocido como Celica GT-Four, cuya denominación interna era ST165. Contaba con tracción integral y montaba un motor de cuatro cilindros, 2,0 litros turbo de 16 válvulas con 190 CV y que entregana entre 180 y 250 Nm de par. Gracias a sus prestaciones, diseño y concepto enseguida se convirtió en uno de los modelos fetiche de la gama, por no decir que era uno de los buques insignia de toda la marca.

No llegó a Europa hasta el año 1988, año en que también se exportó a EEUU y se caracterizaba por contar con un diferencial central de acoplamiento viscoso, cuyo bloqueo era controlado electrónicamente.

Este modelo pasó a ser la base del coche que Toyota utilizaba en el Mundial de Rallys y con él, como ya te hemos adelantado fue con el que Carlos Sainz logró su primer título de Campeón del Mundo en el año 1990.

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Detalles específicos de este modelo: montaba neumáticos 205/60 VR 14 y, como ves en la foto superior, contaba con tomas de aire en el capó, así como paragolpes específicos y techo solar. Pero el gran cambio era la introducción del turbo y un intercooler refrigerado por agua, que hizo posible pasar de los 147 CV del modelo normal a los 190 CV que declaraba este primer Celica GT-Four. Según la marca se lograba, además, eliminar el 'turbo lag' (retardo en la entrada del turbo) y se conseguía una respuesta más suave y progresiva.

Un detalle que no todo el mundo conoce es que este turbo es una adaptación del que se usaba en el Toyota Supra con motor de 3.0 litros, pero modificado para poder usarlo en este 2,0 litros. 

Y también se montó una nueva centralita que controlaba los tiempos de explosión del motor, para lograr una mayor potencia, así como la presión de soplado del turbo y la presión del combustible para evitar problemas de encendido cuando se alcanzan altas temperaturas.

Debido a su mayor potencia también se modificaron los frenos: montaba discos ventilados de 255 mm con pinzas de doble pistón delante; y discos sólidos detrás de 269 mm (Sí, raro que sean más grandes en el eje trasero, pero así lo indicaba la ficha técnica de la época). En ambos casos, con pastillas más grandes que en el resto de versiones del Celica.

¿Prestaciones? 0 a 100 km/h en 7,7 segundos y 222 km/h de velocidad máxima.

El segundo Toyota Celica GT-Four (1989-1993)

El segundo Toyota Celica GT-Four 1990

La quinta generación del Celica se presentó a finales de 1989, aunque la idea era que el modelo se comenzara a comercializar ya en 1990. El cambio de diseño fue radical. Se pasó de un modelo cuadradote a un moderno coupé que mantenía, eso sí, los característicos faros escamoteables. Y se introducía aquí la más que característica toma de refrigeración del capó.

La versión GT-Four, denominada ST185, volvía a ser una de las más aclamadas y en este caso montaba un turbocompresor cerámico de doble entrada. El motor era el 3S-GTE, que montaba un colector de escape y un conducto de alojamiento de turbina de "entrada doble" que estaban diseñados para eliminar la interferencia de los gases de escape en los cilindros. La rueda cerámica de la turbina fue diseñada, desarrollada y fabricada de forma independiente por Toyota y su objetivo reducir el peso de la propia turbina. Junto con el uso de un recubrimiento especial en la carcasa del turbo, el nuevo diseño aseguraba un aumento dramático en la respuesta y eficiencia del turbocompresor.

También se modificó el intercooler, que ahora era refrigerado por aire. El resultado fue un motor de alto rendimiento, el más potente de todos los motores de 2,0 litros de la época, con una potencia máxima de 200 CV a 6.000 rpm y 275 Nm de par, lo que suponía un incremento de 10 CV y 25 Nm.

El segundo Toyota Celica GT-Four 1990

Otro de los grandes cambios es que ahora la tracción a las cuatro ruedas montaba un nuevo diferencial trasero de deslizamiento limitado (LSD) tipo Torsen con detección de par que utiliza engranajes helicoidales y está diseñado para distribuir el par de forma automática y óptima a cada rueda de acuerdo con las condiciones de la carretera.

También se incrementó el tamaño de las ruedas, que montaban neumáticos Dunlop 215/50 VR 15, y de los discos: ventilados de 277 mm delante y sólidos de 288 mm en el eje posterior.

¿Prestaciones? 0 a 100 km/h en 6,7 segundos y 230 km/h de velocidad máxima.

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Eso sí, no era un coche barato, porque su precio de la época eran unos 36.000 euros. En España fue un coche no demasiado visto, pero sí muy conocido, ya que Toyota lanzó una serie conmemorativa para celebrar el segundo Mundial de Rallys de Carlos Sainz, logrado en 1992 y que se caracterizaba por tener una estética todavía más exclusiva y por ofrecer 5 CV más de potencia.. En total se fabricaron 5.000 unidades de esta versión especial, de las cuales 150 se vendieron en nuestro país. Por lo que es una versión muy buscada, de colección.

El tercer Toyota Celica GT-Four (1993-1999)

El tercer Toyota Celica GT-Four (1993-1999)

Y ya sólo nos queda por descubrir la increíble historia del Celica GT-Four de sexta generación, que comenzó a comercializarse en el año 1993, aunque a Europa llegó ya en 1994. La característica estética que definía a esta versión es que dejaba de apostar por los faros escamoteables, que fueron reemplazados por cuatro faros redondos también muy característicos y reconocibles. También contaba con tomas de aire para refrigerar tanto el motor como los frenos. Y la refrigeración del motor en el capó de aluminio invertía su posición.

El modelo seguía sirviendo como base para el coche que Toyota utilizaba en el Mundial de rallys y según la nota de prensa que Toyota lanzó en su momento, esta generación era "más rápida, más potente, más ligera, más segura y más amplia que su predecesor".

Mantenía el mismo motor 3S-GTE de cuatro cilindros en línea, un 2,0 litros turbo que, en este caso fue mejorado con un intercooler refrigerado por agua y válvulas modificadas para lograr alcanzar 240 a 6.000 rpm y 302 Nm de par a 4.000 rpm.

El tercer Toyota Celica GT-Four (1993-1999)

El peso se redujo alrededor de un 5%, para lograr un valor de 1.400 kilos, y la rigidez torsional se incrementó un 20%, gracias a los nuevos subchasis delantero y trasero que ayudaban, además a reducir el ruido y las vibraciones.

Se continuó incrementando el tamaño de las ruedas. En este caso montaban unos neumáticos Michelin Pilot 215/50 VR 16. Y los discos de freno eran similares a los del más potente Toyota Supra: los delanteros eran de ventilación forzada y montaban pinzas de cuatro pistones, mientras que los traseros pinzas de dos pistones. En ambos casos en medida de 315 mm.

Las prestaciones en este caso eran todavía mejores: 0 a 100 km/h en 5,9 segundos y 246 km/h de velocidad máxima.

En lo que apenas hubo modificaciones fue en el sistema de tracción integral, ya que sigue apostando por un sistema 4x4 permanente con un diferencial de acoplamiento viscoso delante y un sistema Torsen en el eje trasero.

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