Si tienes este coche, enhorabuena, porque su motor puede pasar del millón de kilómetros

Hay marcas conocidas por su fiabilidad, pero superar el millón de kilómetros es algo bastante inusual. En este artículo te contamos la historia de este Ford Verona. 

Recorrer más de un millón de kilómetros con un coche es una meta que pocos conductores pueden alcanzar. Sin embargo, este hito se convierte en realidad cuando un modelo destaca por su robustez mecánica, mantenimiento meticuloso y un propietario comprometido. 

Este es el caso del Ford Verona, un sedán compacto que ha pasado a la historia por haber alcanzado esta impresionante marca. El protagonista de esta historia es un ingeniero civil brasileño llamado Creso Peixoto, quien ha registrado cada detalle de su coche durante más de tres décadas.

El Ford Verona: un derivado del Ford Escort

El Ford Verona, un modelo desarrollado exclusivamente para el mercado sudamericano, deriva del Ford Escort, que sí se comercializó en Europa. Este modelo compartía muchas de las características mecánicas y de diseño del Escort, pero se adaptó a las necesidades del mercado brasileño. 

Equipado con un motor 1.8 litros, el Verona GLX de 1990 combina fiabilidad con un consumo moderado, dos cualidades esenciales para los conductores que recorren largas distancias. Su robustez estructural y mecánica ha sido una de las claves para que lograra esta longevidad.

Una historia extraordinaria

Para conocer el inicio de esta aventura, hay que retroceder al año 1992. Creso Peixoto, ingeniero civil especializado en transportes y residente en São Paulo, adquirió un Ford Verona GLX 1.8 de 1990. Desde el primer día, se propuso mantener un control riguroso sobre el mantenimiento del vehículo, aplicando el mismo nivel de precisión que empleaba en su profesión. 

Llevé un libro de registro igual que hacía con las aeronaves que pilotaba”, explica Peixoto. En este libro, anotó todos los gastos, reemplazos de piezas y el comportamiento general del coche. A priori, su objetivo era alcanzar los 200.000 kilómetros antes de cambiar de vehículo. 

Sin embargo, al ver el buen estado del coche, decidió ampliar su meta a los 500.000 kilómetros. Durante este tiempo, calculó el coste por kilómetro recorrido, que resultó ser de 0,14 dólares (0,13 euros al cambio actual), una cifra sorprendentemente baja para un coche con tanto uso.

Más de un millón de kilómetros recorridos

Con medio millón de kilómetros en el marcador y sin signos de desgaste excesivo, Peixoto se propuso un nuevo desafío: alcanzar el millón de kilómetros. Para ello, realizó un refuerzo estructural al vehículo y continuó usando piezas originales y realizando inspecciones periódicas. 

Además, el vehículo siempre fue revisado por el mismo mecánico, garantizando así la coherencia en el mantenimiento. Su ritmo de vida también jugó un papel crucial. Con cuatro trabajos en diferentes ciudades, recorría más de 4.000 kilómetros al mes

Esta rutina le permitió acumular los kilómetros necesarios para alcanzar su meta en 2019, momento en el que su historia llegó a oídos de Lyle Watters, entonces presidente de Ford Sudamérica. Watters invitó a Peixoto a la sede de la marca, donde le entregó una placa conmemorativa por su logro.

Las cifras que sorprenden

Durante los 32 años que Peixoto ha conducido su Ford Verona, los números hablan por sí mismos:

  • Aceite consumido: 235 litros
  • Cambios de ruedas: 46
  • Revisiones de motor: 2 (a los 247.000 y 531.000 kilómetros)
  • Sustitución del motor: Nunca fue necesario

Estas cifras destacan la durabilidad del motor y la calidad de los materiales originales empleados en la fabricación del coche. “Cumplí siempre con los mantenimientos recomendados por Ford, usé piezas originales y realizaba inspecciones cada seis meses”, subraya Peixoto.

Fiabilidad, rendimiento y durabilidad 

Aunque el coche ha demostrado una fiabilidad excepcional, Peixoto está considerando retirarlo de circulación. La razón principal es la falta de elementos de seguridad modernos, como airbags, que podrían comprometer su seguridad en caso de accidente. 

Sin embargo, el ingeniero se muestra orgulloso del rendimiento que ha logrado con este modelo y valora conservarlo como un recuerdo de su dedicación y disciplina. La historia del Ford Verona de Creso Peixoto es un testimonio del impacto que pueden tener un diseño mecánico robusto y un mantenimiento riguroso. 

Además, pone de relieve la importancia de la constancia y la atención al detalle para maximizar la vida útil de un vehículo. Este coche, un derivado del Ford Escort, no sólo destaca por su fiabilidad, sino que también demuestra que, con el cuidado adecuado, un vehículo puede superar las expectativas de durabilidad y convertirse en un verdadero hito en la historia del automóvil.

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