¿Te ha llegado una multa de un Veloláser tras una señal? Podría ser un radar colocado de manera ilegal

¿Sabes qué son los radares Veloláser? Un Guardia Civil ha publicado un vídeo en el que explica cómo estos dispositivos se esconden para no ser detectados.
Desde su introducción en 2018, los radares Veloláser han revolucionado el control de velocidad en las carreteras españolas. Gracias a su diseño compacto y tecnología láser, estos dispositivos permiten a la Guardia Civil de Tráfico ubicarlos de manera discreta, lo que dificulta su detección por parte de los conductores.
Sin embargo, algunas de estas ubicaciones han suscitado dudas sobre su legalidad y seguridad, especialmente cuando son colocados detrás de señales de tráfico o demasiado cerca de los guardarraíles.
¿Qué son los radares Veloláser y cómo se colocan?
Los radares Veloláser son dispositivos de control de velocidad de pequeño tamaño y tecnología avanzada utilizados por la Dirección General de Tráfico (DGT) en España. A diferencia de los radares tradicionales, los Veloláser son compactos, inalámbricos y pueden ser instalados en prácticamente cualquier punto de la vía.
Asimismo, pueden incluir trípodes, e instalarse en guardarraíles, postes o incluso en vehículos policiales. Funcionan con tecnología láser, lo que les permite detectar la velocidad de los vehículos con gran precisión, tanto en un sólo sentido como en ambos carriles simultáneamente.
Estos radares se caracterizan por su difícil detección, ya que carecen de los flashes visibles de otros sistemas y pueden operar sin la presencia de agentes de tráfico cercanos. Además, están conectados de forma remota con la DGT mediante 4G, lo que permite la transmisión inmediata de los datos y la emisión de multas en tiempo real.
Su alcance es de hasta 50 metros, y pueden registrar velocidades de hasta 250 km/h, lo que los hace eficaces tanto en carreteras secundarias como en autopistas. El uso de los Veloláser ha generado debate entre conductores y expertos en seguridad vial.
¿Es legal colocar un radar detrás de una señal?
La colocación de radares detrás de señales de tráfico es una práctica que ha generado controversia. Al respecto, el exguardia civil Juan Carlos Toribio ha aclarado que, desde un punto de vista legal, no hay una normativa específica que prohíba esta ubicación. Es decir, los Veloláser pueden ser instalados en estos puntos sin que ello implique una infracción por parte de la administración.
No obstante, Toribio advierte que esta práctica puede representar un riesgo para la seguridad vial. En caso de impacto contra la señal, el radar podría convertirse en un obstáculo adicional que agrave las consecuencias del accidente. Además, existe otro aspecto técnico que podría invalidar las sanciones impuestas por estos dispositivos.
La posibilidad de recurrir las multas
A pesar de que la colocación detrás de una señal no infringe la normativa vigente, Toribio indica que sí es posible impugnar las multas derivadas de estos radares. “No hay garantías suficientes de la lectura adecuada del cinemómetro”, explica el exguardia civil, haciendo referencia a la Orden ICT/155/2020.
Concretamente, en su anexo XII, apéndice uno, se establecen los requisitos técnicos para los cinemómetros, y en ningún momento se contempla la posibilidad de que un radar Veloláser pueda registrar infracciones si está ubicado tras una señal de tráfico.
Por ello, los conductores que hayan recibido una multa de un radar instalado en estas condiciones podrían recurrir la sanción alegando la falta de garantía en la medición. No obstante, cada caso debe analizarse de manera individual y, en caso de duda, es recomendable consultar con un especialista.
Ubicaciones ilegales de radares
Más allá de los Veloláser que se colocan detrás de señales, existen otros casos en los que la instalación de cinemómetros ha generado preocupación. La distancia mínima que debe existir entre un radar fijo y un guardarrail es otro problema.
De acuerdo con la normativa europea UNE 1317, que regula la certificación de las barreras metálicas de seguridad en carretera, estos dispositivos deben estar situados al menos a 1,3 metros de distancia de los guardarraíles. Esta misma exigencia queda recogida en la Orden Circular 35/2014, que establece una distancia de entre 1,3 y 1,5 metros como medida de seguridad obligatoria.
Sin embargo, según ha denunciado Toribio, en España existen numerosos cinemómetros que incumplen esta normativa. La Unión Internacional para la Defensa de los Motociclistas ha identificado al menos cuatro radares fijos cuya ubicación supone un riesgo al no respetar la distancia mínima exigida por la normativa vigente.
Los radares que han sido denunciados
Según esta organización, los cuatro radares que han sido denunciados se encuentran en:
- Kilómetro 1003,35 de la N-340: Este radar está instalado a solo 29 centímetros del guardarraíl, una distancia muy inferior a la establecida por la normativa
- Kilómetro 1010 de la N-340 (sentido ascendente): Su ubicación también infringe los requisitos de seguridad
- Kilómetro 1010 de la N-340 (sentido contrario): Al igual que el anterior, no respeta la distancia mínima establecida
- Kilómetro 4,990 de la N-238: La caja del radar está a sólo 11 centímetros del quitamiedos, lo que supone un peligro significativo en caso de accidente
Todas estas denuncias han sido presentadas ante la Dirección General de Tráfico (DGT) y su director, Pere Navarro, quedando actualmente en trámite judicial.



