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Noticia

Skoda Scala: ¡primera prueba de conducción del compacto checo!

Prueba Skoda Scala camuflado

Ya nos hemos puesto al volante del Scala, el nuevo compacto de Skoda basado en el Visión RS que dará mucho que hablar.

La marca checa hace oficial el nombre de su próximo modelo (Skoda Scala), un compacto que quiere ponerle las cosas difíciles al Seat León o al Renault Mégane. De esta manera, el segmento C acogerá muy pronto un compacto basado en el Skoda Visión RS que dará mucho que hablar. Y es que la marca promete que su nuevo modelo contará con elementos nunca antes visto en este segmento. Por fin ha llegado el momento y, aunque no podemos enseñarte todavía las imágenes de la nueva creación checa, aquí te ofrecemos la primera prueba del Skoda Scala, el primer compacto de la firma que ya hemos conducido... aunque camuflado.

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"No, no es un SUV lo que presentamos hoy", nos dicen los jefazos de la compañía a 50 km de Praga, en Chequia, en la fábrica de Skoda. Y ya sólo con ese alarde de originalidad, el morbo está asegurado, porque antes de ponernos a los mandos del nuevo modelo, que es mucho más que un Skoda Spaceback, ya dan ganas de brearlo a fotos. Pero de momento no va a ser posible, porque nos han confiscado móviles y cámaras a cambio de enseñarnos por fin el modelo definitivo. Así que antes de tomar contacto con la versión camuflada, que podremos catar durante decenas de kilómetros, te cuento: 

VÍDEO: Así es el Skoda Kodiaq RS

Una plataforma 'estirada'

El nuevo Skoda Scala 2019, es un vehículo de carrocería familiar que pretende tener las medidas (4,36 m de largo por 1,79 m de ancho y 1,47 m de alto; con una distancia entre ejes de 2,65 m), la tecnología, las cualidades dinámicas y la presencia de un compacto... pero usando la plataforma MQB A0 del VW Polo y del Seat Ibiza, no la del VW Golf ni la del Seat León. ¿Por qué? Tras nuestras indagaciones sobre el terreno, esto se debe fundamentalmente a una cuestión de costes.

"Somos la marca del 'Simply Clever' [simplemente, inteligente] y de los costes contenidos, y esto lo podemos trasladar más fácilmente al precio final si ajustamos estos valores. Además, al final lo que al cliente más le interesa son las medidas, las motorizaciones y todas las cualidades [propias de un compacto] que el nuevo Scala le va a ofrecer", nos dicen.

Muy 'inteligente' también esa filosofía, sí, cuando hablamos de un coche que va a disponer de un montón de asistentes (de mantenimiento y de cambio involuntario de carril, de aparcamiento, sistemas anticolisión delantera, trasera y lateral, frenada automática de emergencia...) y de nada más y nada menos que 467 litros de maletero ("el mayor de su segmento", presumen), doble fondo plano, apertura eléctrica del portón 'sin manos' (al mover la pierna bajo el paragolpes), por ejemplo.  

Estéticamente, tengo que admitir que el Skoda Scala es clavadito al Skoda Visión RS, pero sin los atributos deportivos propios de ese apellido deportivo. Es decir: no resulta tan radical, no tiene esas llantas tan descomunales ni unos pasos de rueda tan musculados, el interior tampoco es tan 'racing' y la trasera no dispone ni de los difusores de la parte posterior, pero no por ello deja de renunciar a la mezcla de "funcionalidad y emoción" que ha inspirado en todo momento a los diseñadores.

Delante, la caída del capó es muy marcada y acaba en una pequeña parrilla baja pero muy vertical enmarcada por dos ópticas triangulares que, al primer vistazo, podrían recordar algo a su primo Ibiza, sólo que sus generosas dimensiones y la disposición de sus elementos lumínicos hace que enseguida se aprecien las diferencias. En el Scala tienen tecnología LED "de inspiración cristalina" (este concepto es una herencia muy clara de todos los elementos vidriosos que ya vi en el prototipo Skoda Visión X hace unos meses) y, como opción, bi-LED, faros de iluminación de curva e intermitentes animados y full LED (para los pilotos traseros). 

En el paragolpes delantero, dos hendiduras verticales favorecen el flujo aerodinámico por la cintura hasta acabar en el pilar C, que, a diferencia del Vision RS, no está rematado por un voluminoso spoiler.

Precisamente, en la zaga es donde se concentran los elementos estéticos que confieren al modelo una mayor personalidad. El techo panorámico (de momento, es opcional y no practicable) se funde casi con la luna trasera, que es otra de las partes definitorias de este coche, pues desciende hasta los pilotos (marcadamente horizontales, para darle más presencia y deportividad) e integra, por primera vez en un modelo de serie, las letras de "Skoda" (sin el lago circular) en la parte central, bajo un limpiaparabrisas 'flotante', reservando a la izquierda espacio para el nombre del modelo "Scala". 

Como ya te contamos hace unos días, en cuanto se dio a conocer oficialmente el nombre del nuevo vástago de la familia checa, esta palabra de origen latino pretende evocar una "subida de nivel" con este modelo, como en una "escalera". ¿Una nueva "escala de valores", quizás?

Interior, también oculto 

Hablando de valores, aquí tienen muy claro que el salto hacia una posición más premium de lo que era el Spaceback también tiene que estar patente. En el interior (que tampoco podemos mostrar aún, pero sí describir sus detalles como los dos ambientes lumínicos en blancos o en rojos), ya hemos visto que predominan las líneas horizontales, la racionalidad, la importancia de la sensación de espacio, la calidad propia de modelos de nivel más alto en ajustes, materiales y asientos... y mucha, mucha tecnología.

Tras el volante multifunción (que podrá ser calefactable, como extra), el nuevo Scala dispone del cuadro Virtual Cockpit -ya conocido en otros coches del Grupo VW-, de 10,25" y cinco modos diferentes de visualización. En el centro, las líneas de las rejillas de ventilación reproducen la parrilla frontal del coche. Y todo el conjunto está coronado por una pantalla flotante de generosas dimensiones, lo suficientemente separada de su soporte como para poder agarrarla bien y manipularla con los dedos sin errar debido al movimiento. 

En este apartado de infoentretenimiento y la conectividad, sabemos que el Scala podrá venir con tres tipos de display: Swing (de 6,5 pulgadas), Bolero (más completo, de 8") y Amudsen (9,2"). Lo curioso es que, según nos confirman los diseñadores, la carcasa o chasis de estas pantallas también cambiarán, porque no querían que en las más pequeñas quedaran "espacios desaprovechados en negro".   

En cuanto a la conectividad, se esperan servicios de media streaming, radio on-line, Waze, controles por voz... Y una curiosidad: llama la atención que las puertos no sean ya de USB, sino micro-USB (dos delante y dos detrás).  

Motores del Skoda Scala

Serán, en gasolina, el 1.0 TSI (de 95 -caja de 5 v manual- o 115 CV -caja manual de 6 v o automática opcional DSG de 7 v-) o el tope de gama (1.5 TSI Evo, de 150 CV -caja manual de 6 v o automática opcional DSG de 7 v-). En diésel, habrá un 1.6 TDI 115 CV, con las mismas opciones de cambio de los dos bloques anteriores. Y como combustibles alternativos, el grupo apuesta por el 1.0 G-TEC, de Gas Natural Comprimido (GNC). 

Al volante del Skoda Scala... camuflado

Estos días, nos hemos podido poner al volante del nuevo coche, para contarte, en esta primera prueba del Skoda Scala, nuestras primeras impresiones. Como ves en las fotos, aunque el recorrido se hizo en todo momento por vías públicas en un radio de 50 km alrededor de Praga, por el denominado Paraíso Checo, los coches, aunque ya reales, estaban camuflados por la marca, puesto que no se podrán ver sin vinilos hasta el próximo 6 de diciembre (estaremos en Tel Aviv -Israel- para contártelo y nos lo presentarán al completo en marzo). 

En un primer momento, nos situamos en el cockpit -igual de camuflado- de una unidad con el bloque 1.6 TDI 115 CV con caja automática. La verdad es que resulta cómodo tanto en las plazas delanteras como traseras (con amplitud suficiente en rodillas y cabeza para una persona alta como yo, que mido 1,90 m). No sabemos qué éxito tendrá este diésel en nuestro mercado y en los europeos, puesto que ahora todo el mundo mira a los gasolina, pero el caso es que esta conocida mecánica mueve bien al Scala más tragamillas (en ese momento, sin haber asistido nosotros al llenado del depósito ni asegurar que estaba hasta arriba de combustible, prometía una autonomía de 750 km). 

Galería primera prueba Skoda Scala camuflado
Galería primera prueba Skoda Scala camuflado

A continuación, puedo comprobar en primera persona que el tricilíndrico de gasolina, de un litro y 115 CV, también se desenvuelve con mucha soltura, sobre todo, para aquellos que quieran usar el nuevo Scala para trayectos urbanos y del extrarradio. 

Por último, llegamos al tope de gama, ese 1.5 TSI de 150 CV que parece ser más recomendable para ir desahogado en trayectos más largos o para quienes quieran una conducción más deportiva. 

Según parece, en todas las motorizaciones se podrá elegir entre un cambio manual de 7 velocidades o uno automático de doble embrague DSG con siete marchas. 

Chasis deportivo

Trasteando entre los modos de conducción (Eco, normal y Sport), los ingenieros nos revelan que, en efecto, el Skoda Scala estará disponible con un chasis deportivo opcional que, además de mantener siempre el coche 15 mm más pegado al suelo, permitirá que al pasar de los dos primeros modos al Sport, la electrónica actúe sobre el motor y la dirección y el comportamiento sea especialmente dinámico.  

Galería primera prueba Skoda Scala camuflado

En definitiva, parece que en esta primera toma de contacto podemos concluir que, con independencia del bloque con el que esté animado, el nuevo Skoda Scala es un compacto en toda regla, fruto de una plataforma de utilitario, pero con unas cotas y una tecnología que lo hacen acercarse a segmentos superiores, en prestaciones, tecnología, seguridad y confort, con un buen equilibrio entre racionalidad y diversión, mucho espacio, buena pisada, una estética atractiva y un comportamiento, en general de lo más interesante. ¿Será su precio otro aliciente más que ponga las cosas difíciles al Golf y al León?  


 

 

 

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