Santiago Segura (60), actor y director de cine: "Madre mía, con la pasta que tiene vaya mierda de coche"

AP Photo/Paul White.
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Tras el éxito de Torrente 2, Santiago Segura estuvo a punto de comprarse un deportivo, pero finalmente, no lo hizo y siguió con su pequeño utilitario: “Era demasiado ostentoso”.

Estamos acostumbrados a que ver a personajes famosos conduciendo todo tipo de coches lujosos, ya sean futbolistas, cantantes, directores de cine, actores o cualquier celebridad. Como ejemplo, los coches de David Beckham, por decir uno. Pero no siempre ocurre así. Un ejemplo lo encontramos en Santiago Segura, actor y director de cine.

La chispa de la vida, El chef, la receta de la felicidad, Pacific Rim, Las brujas de Zugarramurdi, Mi gran noche o Rey gitano son sólo algunas de las muchas películas en las que ha participado Santiago Segura (60 años), aunque fue la saga Torrente la que lo catapultó a la fama. 

Estos días anda promocionando la tercera entrega de la saga Padre no hay más que uno, con la que recupera la navidad en pleno mes de julio, con media España por encima de los 40 grados. No son las mejores condiciones para comerse un turrón de Jijona y un sorbo de anís.

En una entrevista al diario El Mundo, Santiago Segura ha hablado de la película, pero también de su vida personal, en especial, de algunas cuestiones que tienen que ver con su forma de ser y su manera de entender la vida”.

Como un ciudadano más

"Lloro más de lo que quisiera y sufro más de lo que quisiera. Creo que lo complicado en la vida es disfrutar. El disfrute no está ahí para todos y todos somos felices, no, la vida es un valle de lágrimas bastante duro. Yo soy un privilegiado, y tú, porque estamos aquí, con aire acondicionado, hablando de nuestras tonterías”, comenta el actor y director de cine.

“Como cuando se te estropea la calefacción y te dicen: 'Problemas del primer mundo'. Es todo tan relativo... ya estoy intenso. Es todo tan relativo porque el drama y la comedia es una cuestión de punto de vista; y de tiempo y de distancia, te puedes reír de ciertas cosas con distancia y con tiempo", reflexiona.

Segura explica que gente de su entorno le acusa de tener una “mentalidad de pobre”: “Ahora mismo vengo de la radio, me ponían un coche pero he venido andando. Voy siempre en bicicleta del ayuntamiento, sigo utilizando el transporte público...”

“Otro ejemplo: cuando salía un disco que quería a toda costa, mis amigos iban al Corte Inglés y se lo compraban. Yo sabía que a los tres meses lo iba a conseguir en La Metralleta de segunda mano y el placer que me daba conseguirlo más económico creo que es el origen de las rebajas", dice.

El coche que se iba a compra Santiago Segura y al final no: “No es la imagen que quiero dar”

Uno de los pasajes más curiosos que dejó la entrevista tiene que ver con un coche que le gustaba y quería comprar, pero al final no lo hizo. Comentaba el cineasta que un amigo le dijo: “Eres rata para ti mismo. Porque luego haces regalos a gente que te importa, invitas a comer...”. 

“Pero eso es diferente, porque es obsequiar a gente. Luego me doy caprichos también, pero no unos de los que me pudiera avergonzar. A mí la ostentación me da vergüenza", agregaba.

Contó que, con la película Torrente 2, ganó dinero y quería comprarse un coche que tenía entre ceja y ceja: “Yo siempre había tenido coches de segunda mano y ya tenía visto un Mercedes SLK , de esos de capota dura que se echan para atrás, precioso, y de repente me visualicé en ese coche y dije: 'Es que esta no es la imagen que quiero dar'".

"Pero pensé: '¿Por qué quiero este coche?' Es ostentoso. La ironía de la vida es que no me lo compré y seguí en mi Cinquecento amarillo y un día uno me dice: 'Madre mía, con la pasta que tiene vaya mierda de coche'. Me hizo gracia, porque si hubiese sido al revés me habría dicho que ahí voy fardando", comentaba Segura.

La reinterpretación moderna del Fiat 500

El Fiat Cinquecento se presentó en Italia en 1991. Diseñado por Giorgetto Giugiaro, era un pequeño utilitario de poco más de tres metros de longitud concebido para la ciudad, que pretendía ser la reinterpretación moderna del icónico Fiat 500, pero también de otros urbanitas como el 126, al que reemplazaba comercialmente, o el Panda, aunque este último siguió vendiéndose paralelamente. 

Su comercialización arrancó en 1992, con mecánicas muy modestas, especialmente, la de acceso: un motor de dos cilindros y 704 centímetros cúbicos, que era una evolución del bloque del 126, con apenas 30 CV, y otro de cuatro cilindros de 903 centímetros cúbicos que producía 41 CV. En ambos casos, el cambio era manual de cuatro relaciones. 

Dos años después, Fiat lanzó una versión deportiva, denominada Cinquecento Sporting, con algunas modificaciones estéticas que mejoraban la aerodinámica, llantas de aleación de 13 pulgadas, faros antiniebla y un interior más exclusivo, con un volante y una instrumentación más deportiva. 

Bajó el capó, había un motor de cuatro cilindros y 1.1 litros que entregaba 54 CV a 5.000 vueltas, con el que alcanzaba los 150 km/h y declaraba un consumo medio de 6,2 litros. En este caso, la transmisión era de cinco velocidades y no de cuatro.

El Fiat Cinquecento estuvo en producción hasta 1998, cuando se sustituyó por el Seicento, sobre la misma plataforma y con la misma filosofía. Se fabricaron 1.160.000 unidades en todas sus variantes. 

Foto destacada: AP Photo/Paul White.

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Álvaro Escobar

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España