Rolls Royce crea una versión especial y única del Cullinan, inspirada en la pasión de un cliente por el senderismo y la naturaleza

El Rolls-Rouce Cullinan Daisy Black Badge es el último encargo Bespoke y se inspira en un campo de margaritas del sendero favorito de un cliente en los Altos Tatras.
Rolls-Royce hace cosas que no hacen los fabricantes normales, sobre todo, en lo que a personalización se refiere. Si el año pasado hizo un Cullinan con cuatro años de trabajo en el interior, ahora vuelve con otro Cullinan, pero esta vez inspirado en la pasión de un cliente por el senderismo y la naturaleza.
Cosas de tener mucho dinero. Se trata de un cliente de la firma que construyó su éxito en el sector de los equipos para actividades al aire libre y de aventura, y encargó un Rolls-Royce Cullinan Black Badge Serie II que rindiera homenaje a su espíritu aventurero y a su amor por la naturaleza.
El encargo se llevó a cabo a través del departamento de personalización Bespoke, que es el que siempre realiza este tipo de trabajos exclusivos. El resultado es un Rolls-Royce Cullinan que celebra el amor por la naturaleza y las rutas de senderismo en la alta montaña, todo ello, aderezado con detalles exquisitos.
“Este encargo nos retó a explorar cómo los motivos naturales pueden plasmarse a través de la artesanía y la materialidad”, comenta Martina Starke, directora general de Bespoke Design Rolls-Royce.
“Desde el delicado grabado de la madera de granadillo hasta el detalle de las margaritas oculto en el interior de las sombrillas, narramos la extraordinaria historia del cliente a través de texturas inesperadas y una paleta de colores completamente nueva”, añade.
Rolls-Rouce Cullinan Daisy, un homenaje a la naturaleza
El Rolls-Rouce Cullinan Daisy está terminado con una pintura Powder Blue, sobre la que se dibuja meticulosamente a mano una línea lateral Coachline con la silueta de una margarita.
La sutil paleta de colores ofrece un llamativo contraste con la parrilla Pantheon oscurecida del Black Badge, el emblema del Espíritu del Éxtasis y los detalles cromados del exterior.
En el interior del SUV de lujo encontramos la misma decoración floral. El motivo de margaritas aparece grabado sobre la superficie de madera Blackwood mediante una técnica de arenado, tanto en el salpicadero como en la consola entre los asientos.
Para crearlo, la madera se somete a un proceso de arenado de precisión en el que se aplica un chorro de finas partículas minerales a la chapa, eliminando delicadamente las capas microscópicas de la superficie. El juego de luces y sombras sobre la superficie esculpida crea un efecto tridimensional que añade interés visual a la pieza terminada.
Las chapas de madera de Blackwood se complementan con una sutil paleta interior tricolor. El tono principal del cuero es el Azul Fleet, que se extiende hasta los controles giratorios y los pilares B y C.
Se complementa con cueros Gris Selby y Negro, con ribetes en Azul Fleet en los asientos y costuras en contraste Gris Selby y monogramas en el reposacabezas. El interior se completa con placas de estribo iluminadas Bespoke con un diseño de margaritas.
Detalles propios de Rolls-Royce
La decoración exclusiva y única en este Rolls-Royce Cullinan Daisy no terminan en el exterior ni en el habitáculo. No olvidemos que se trata de un encargo muy especial de un cliente.
El motivo de margaritas adorna hasta el interior de los paraguas Bespoke ocultos en las puertas traseras del vehículo. El divertido estampado sólo se puede ver en el interior de los paraguas, evocando la atmósfera de un campo de margaritas en plena floración en un día lluvioso.
Otro elemento destacado es el techo Starlight a medida, que captura cuatro de las grandes constelaciones que dominan el cielo nocturno en latitudes septentrionales: la Osa Mayor, la Osa Menor, que incluye a Polaris o la Estrella Polar, Géminis, distinguible por las brillantes estrellas Cástor y Pólux, y Tauro, identificado por la gigante roja Aldebarán y el cúmulo estelar de las Pléyades.
Por último, el Black Badge Cullinan Daisy se completa con lo que Rolls-Royce denomina módulo de recreación, un compartimento de almacenamiento de despliegue automático montado en el piso del maletero, diseñado para albergar el equipo de senderismo favorito del cliente.


