Ricos haciendo cosas de ricos: el Rolls-Royce Phantom Goldfinger tiene un pequeño detalle que probablemente tampoco te podrías permitir

A quien le sobra el dinero, hace cosas así.
¿Quién puede permitirse un Rolls-Royce? Poca gente. ¿Quién puede permitirse un Rolls-Royce personalizado? Todavía menos personas. ¿Quién puede permitirse un one-off de Rolls-Royce? Apenas un puñado de individuos en el mundo. Lo peor es que, en estos últimos directamente hay incluso detalles a los que, por sí solos, tampoco podría acceder el común de los mortales.
El último ejemplo de ello se encuentra en el Rolls-Royce Phantom Goldfinger, la última obra en salir del taller de Bespoke Collective, inspirada por la mítica película de James Bond y que, como si nombre indica, tiene el oro como centro del proyecto.
La cuestión es que en este caso no es de manera figurada, literalmente está estructurada alrededor del oro.
Y es que, entre los múltiples y llamativos detalles que pone sobre la mesa este Phantom único en el mundo, resulta que hay directamente un lingote de oro de 18 kilates al que se le ha dado la forma del vehículo y que está oculto en un compartimento secreto de la consola central, justo por delante del reposabrazos.
Se trata de un detalle de lo más peculiar, pero lo cierto es que el vehículo al completo, tanto en el exterior como el interior, está repleto de elementos realizados en el preciado metal.
El primero es el icónico logotipo del ‘Espíritu del Éxtasis’, que hace acto de presencia una vez más, pero en esta ocasión también está chapado en oro de 18 kilates. Sin embargo, no está cubierta al completo, solo en determinadas zonas, lo que hace que su brillo varíe en función de como incida la luz y del ángulo del punto de vista de quien observa.
Pasando al habitáculo, el metal también da forma a las salidas del aire o a los altavoces que se pueden ver en las puertas, así como al diseño de la moldura que recorre todo el salpicadero y que representa un mapa de isobaras de uno de los lugares en los que discurre la película de Goldfinger
Este formato también se ha aplicado a las mesas de picnic que hay en las plazas traseras y que salen del respaldo de los asientos delanteros. Están hechas de madera de nogal y tienen grabado un mapa ficticio de Fort Knox, como el de la película, en el que todos los trazos, de al menos un milímetro de ancho, están hechos de oro de 22 kilates.

La guinda se encuentra en el maletero: un palo de golf de oro que lleva su propio anclaje en el interior del portón.
Chris Brownridge, director ejecutivo de Rolls-Royce Motor Cars, ha declarado: “En Rolls-Royce, nos dedicamos a crear obras maestras profundamente personales que remodelan los límites de las posibilidades y definen verdaderamente la esencia del lujo. Cada creación es un reflejo de nuestro compromiso de producir automóviles extraordinarios y únicos que constantemente deleitan y superan las expectativas de nuestros clientes”.
“Este proyecto en particular realmente fortaleció a nuestro equipo de creativos, dándoles la libertad de explorar los alcances de su imaginación. La creación final es un testimonio del poder de la colaboración y la extraordinaria habilidad de nuestros diseñadores, artesanos e ingenieros”, explica.
