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Roba a bordo de un tanque y, de camino, aplasta un Daewoo

Tanque
Jorge Morillo

Desde Rusia nos llega una de esas historias complicadas de creer, en la que un tipo con unas cuántas copas de más ha robado un tanque y, en su camino, se ha llevado por delante un Daewoo que ha quedado peor que si le mandasen al desguace. Y no, no fueron éstas sus únicas fechorías ese día.

Cuentan los que viven por allí que los robos en tiendas es algo por desgracia habitual en Rusia. Y dentro de estos establecimientos se encuentran supermercados como el que ha co-protagonizado esta historia. Y es que el papel protagonista de todo esto no podemos otorgárselo a otro que no sea el individuo que tuvo la feliz idea de robar un tanque para, después, robar en el mencionado centro comercial. Pero, aunque lo parezca, esto no fue un plan pensado, sino una concatenación de hechos a cada cual más absurdo.

La historia, digna de una película de Hollywood, ha sido destapada por Reuters. Al parecer, este hombre -que roza la treintena- decidió, en medio de una considerable borrachera, que era buena idea ponerse a los mandos de un tanque que encontró en un circuito utilizado para realizar pruebas de coches y perfeccionamiento de la técnica de los pilotos. Obviamente, era de noche y no había nadie por allí.

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Una vez logró arrancar el tanque nuestro amigo se lo debió pasar en grande, porque se dedicó a circular con él a través del bosque arrasando con todo lo que salía a su paso hasta llegar al pueblo de Apatity, situado no muy lejos de la frontera finlandesa. Esta localidad, a pesar de estar perdida de la mano de Dios, cuenta con una población de 60.000 habitantes. Vamos, que no es tan pequeña.

Lo que sí son pequeñas son las calles de este pueblo, lo que puso a prueba la pericia del conductor en cuestión. Más bien la falta de ella, que apoyada en el exceso de alcohol que recorría sus venas le hizo empotrarse contra el escaparate del supermercado, aplastando de paso un Daewoo que quedó hecho trizas. Cuentan los presentes que el hombre se bajó tranquilamente del tanque, observó los daños causados y, ni corto ni perezoso, se metió al supermercado a robar una botella de vino. Y es que ya sabéis que siempre hay tiempo para tomarse la última... ¡aunque acabes arrestado por ello!