Skip to main content

Noticia

Prueba: Geiger CTS-V. ¿Se puede mejorar lo que ya es excelente?

Prueba del Geiger CTS-V

Todo un Cadillac CTS-V de 649 CV y 855 Nm no es un coche cuyas prestaciones dejen que desear, precisamente. Y también sabe cómo tomar las curvas, lo que le ha dado incluso algunas victorias en nuestras comparativas, apoyado en su excelente relación calidad/precio, frente a rivales tan ilustres como el AMG CLS 63 S, el Audi RS 7 Performance y el BMW M6 GranCoupé. Pero parece ser que esto no es suficiente para Geiger, el preparador alemán, que le ha metido mano al Cadillac. Nos hemos puesto a volante. Prueba: Geiger CTS-V. ¿Se puede mejorar lo que ya es excelente?

El turbo Roots se ha sustituido por un compresor el doble de grande, un Whipple de 2,9 litros. Con una revisión del 'software', la potencia sube a los 753 CV y el par motor llega a 887 Nm. No es muy habitual: ¿Más de 100 CV extra y "solo" 32 Nm más? Tiene sentido: mientras que en el motor de serie el par llega a su cima en las 3.600 vueltas para luego decaer, el enorme compresor Whipple mantiene la fuerza hasta la zona roja, a la que llega con 800 Nm.

Mucho ruido... ¿Pocas nueces?

Esta forma de entregar el par está pensada, porque si hubieran aportado más fuerza a bajas revoluciones, habrían puesto en apuros a las ruedas traseras. Y un plus de empuje a altas vueltas siempre es bienvenido. Al volante, lo cierto es que las sensaciones son brutales. Cada vez que el cambio automático reduce marchas, el compresor sopla y ataca tus tímpanos, y el patadón en el respaldo de los excelentes asientos Recaro requiere una espalda musculada.

Prueba del Geiger CTS-V

Los 300 km/h los coge sin problemas, y aún tiene fuelle para llegar hasta los 338. Pero curiosamente, la aceleración medida no se corresponde con las sensaciones radicales que transmite. Llega a los 100 km/h solo dos décimas antes que el modelo de serie (en 3,7 segundos) y a 200 le rasca seis. Y sobre todo: en recta, el CTS-V original es más satisfactorio, porque su turbo, más pequeño, entra antes en acción. La preparación cuesta en torno a los 15.000 euros.

¿Merecen la pena?

Nuestra opinión: solo si vas a circular por autovías sin límite de velocidad, como las alemanas. Porque en la zona alta y a velocidades de infarto es donde realmente brilla esta creación de Geiger.  

Lecturas recomendadas