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Un precioso Ferrari Testarossa azul a subasta

Alex Morán

El Ferrari Testarossa del director Michael Mann estuvo parado en un contenedor durante 15 años, pero tras una restauración a fondo está como nuevo.

¿Recuerdas ‘Corrupción en Miami’? Si es así, seguro que tienes grabado a fuego el Ferrari Testarossa blanco que era casi tan importante como el dúo de protagonistas (aunque en realidad fuera un De Tomaso Pantera, pero eso es otra historia). Pues parece que la afición por el deportivo italiano saltó de la pantalla a la realidad, y es que el director de la serie, Michael Mann, encargó uno para sí mismo, terminado en un llamativo tono azul y que, tras cambiar de manos hace un par de años, ahora va a salir a subasta en el evento que celebrará RM Shoteby´s en Monterrey.

VÍDEO: Así bramaba el Testarossa

De hecho, la historia de este Testarossa es bastante peculiar. Mann se hizo con él en 1986 y lo condujo por las soleadas carreteras de California hasta el año 1997. Entonces, por razones que se desconocen, lo almacenó en un contenedor durante nada menos que 18 años. Hasta 2015 no volvió a ver la luz y, cuando lo hizo, fue para ser transportado hasta Maranello por el coleccionista francés que lo compró. En la ciudad italiana lo sometió a un carísimo proceso de restauración total a manos de Ferrari Classiche que, visto lo visto, mereció completamente la pena.

Coches míticos: Ferrari Testarossa

Aunque el estado del vehículo no era el mejor posible dado el tiempo que había estado parado, desde Ferrari consiguieron devolverlo a la forma en la que estuvo el día que salió e fábrica. La carrocería volvió a lucir un impoluto Blu Chiaro Metallizato, se retapizó todo el interior en la combinación Blu Scuro/Crema y se reacondicionó todo su apartado mecánico, que conserva todavía el motor y la caja de cambios de serie. Además, también incluye los accesorios originales del modelo: las instrucciones, el kit de herramientas e incluso el juego de maletas.

Fuente: RM Shoteby's.

Imagen de perfil de Álex Morán

Redactor

Crecí viendo deportivos japoneses en los 90, los echo de menos y me decanto por los import nipones. El Nissan Fairlady Z 432 es mi amor platónico.