El 'pacto de caballeros' que firmaron Kawasaki, Honda y Suzuki de no superar los 299 km/h y que los europeos pasaron de él

Así alcanzaron los grandes fabricantes de motos japoneses Honda, Suzuki y Kawasaki, un ‘pacto de caballeros’ para no superar los 299 km/h en sus modelos de calle hace ya 25 años. Los europeos pasaron de él.

El sector de las dos ruedas vivió una vorágine de cambios en la década de 1990 que dio lugar al segmento de las motos deportivas, donde se fraguó una guerra civil entre marcas japonesas por construir la motocicleta de producción más rápida del mundo. Esta batalla -que también hubo en coches y que Honda se saltó- acabó con un ‘pacto de caballeros’, pero las marcas europeas acabaron saltándoselo unos años más tarde.

El origen de esta historia tiene lugar en 1990, cuando Kawasaki lanza al mercado la ZZ-R1100. Esta moto deportiva se convierte en la más rápida del mercado con una velocidad máxima oficial de 283 km/h, cifra que era posible alcanzar gracias a un motor de cuatro cilindros en línea y 1.052 centímetros cúbicos que rendía 145 CV de potencia.

La respuesta de Honda no tarda en llegar

La moto más rápida del mundo no estaría a salvo en su trono durante demasiado tiempo. Su sola presencia despierta un sentimiento competitivo entre las marcas rivales, empeñadas en fabricar la moto deportiva más veloz del planeta. La primera en pasar a la acción es Honda con su CBR1100XX Super Blackbird, una moto diseñada para superar a la ZZ-R1100 de Kawasaki.

Para conseguirlo, los ingenieros de Honda recurren a un motor más grande, con 1.137 centímetros cúbicos, y potente, que alcanzaba los 164 CV. Ese extra de cilindrada y caballos permitía a la Blackbird alcanzar los 287,3 km/h y destronar al modelo de Kawasaki. Incluso su diseño y parte de su nombre comercial fueron inspirados por el caza de combate más rápido de la historia, el Lockheed SR-71 Blackbird.

Así de enserio iban en Honda. Hasta que entra en escena Suzuki. La tercer de las cuatro grandes marcas de motos japonesas decide destrozar a sus rivales con una motocicleta que se convirtió en la primera capaz de superar la mágica barrera de los 300 km/h de velocidad máxima, la Hayabusa (halcón peregrino, en japonés).

Suzuki rompe la barrera de los 300 km/h con su Hayabusa

El modelo de Suzuki alcanzaba los 312 km/h de velocidad punta y dejaba los registros logrados por Kawasaki y Honda muy lejos. Sin embargo, en Kawasaki no estaban dispuestos a ser los últimos en el mercado cuando en su día lo habían reinado. Esto lleva a la compañía a diseñar la nueva ZX-12R con el objetivo de alcanzar los 320 km/h de velocidad máxima.

Pero antes de que esto llegar a tener lugar, la carrera por construir la moto más rápida del mundo se detiene en seco. En Europa surge un movimiento promovido por un grupo político que llamaba a estas motos “máquinas de la muerte” por su capacidad para alcanzar altas velocidades.

Por temor a que los usuarios empezaran a comprar estas motos en masa, que por entonces tenían precios mucho más competitivos de los que tienen ahora la mayoría de motos, y a correr por las calles a más de 300 km/h, surge cierto rechazo a lo que las marcas japonesas habían empezado a hacer.

BMW interviene motivada por la preocupación en Europa

En el año 2000, responsables de BMW deciden viajar a Japón para reunirse con las cuatro marcas de motocicletas locales. De esta reunión surge el conocido como ‘pack de caballeros’, un acuerdo al que llegaron todas las partes implicadas para limitar sus motos de calle a 299 km/h de velocidad máxima.

La guerra por la velocidad acaba de un plumazo tras una reunión entre todas las partes. La existencia de este pacto nunca ha sido reconocida por ninguna de las marcas japonesas. Solo Honda ha dicho alguna vez que sus motos no pasarían de los 300 km/h, aunque esto en cierta medida no es reconocer que haya ningún acuerdo entre fabricantes.

Sea como fuere, cuando la ZX-12R de Kawasaki llega al mercado, su velocidad máxima oficial es de 299 km/h. Y así hicieron el resto de marcas durante los primeros años de la década del 2000, hasta que una empresa europea decidió pasar por alto este pacto y lanzar al mercado motos que pasaban de la barrera de los 300 km/h.

El pacto se rompe… en Europa

La primera de todas fue la MV Agusta F4 R del año 2007, una moto que fue bautizada como 312 en referencia a su velocidad máxima. No tardarían otras marcas en unirse a la fiesta después de que MV abriera la veda, como BMW y su S1000RR (303 km/h) y la Ducati Panigale R, entre otras

Curiosamente, las marcas japonesas han sido las únicas que han respetado este ‘pacto de caballeros’ que alcanzaron hace ya 25 años y todas sus nuevas motos, por muy deportivas que sean, no superan nunca los 299 km/h.

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Aarón Pérez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España