Ni diésel ni gasolina: el Gobierno quiere prohibir la publicidad de coches que se muevan solamente por combustibles fósiles

El Consejo de Ministros ha aprobado el Anteproyecto de Ley de Consumo Sostenible que contempla la prohibición de la publicidad de coches diésel y de gasolina.
Ya no es que se quieran eliminar los coches de combustión en 2035, como quiere la Unión Europea, sino que ahora el Gobierno quiere prohibir la publicidad de coches que se muevan solamente por combustibles fósiles.
El pasado martes, el Consejo de Ministros aprobó el Anteproyecto de Ley de Consumo Sostenible presentado por el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 que dirige Pablo Bustinduy.
Se trata de un amplio paquete legislativo que busca prohibir la publicidad de los productos que el Ejecutivo considera más contaminantes, como los combustibles fósiles, los vuelos cortos siempre que haya otra alternativa más sostenible y también de los vehículos que utilizan gasolina o diésel.
La Ley de Consumo Sostenible contempla también medidas para evitar el llamado greenwashing o ecopostureo, es decir, la estrategia que utilizan algunas empresas para vender productos supuestamente sostenibles que en realidad no lo son.
El Gobierno quiere prohibir la publicidad de los coches de gasolina y diésel

El anteproyecto de ley incluye otras medidas para regular lo que el ministro Bustinduy ha denominado ‘publicidad del miedo', algo que afectará principalmente a las aseguradoras y a las empresas de seguridad y alarmas que pongan el foco en la okupación.
Pero lo que más ha llamado la atención es la parte que alude a los anuncios de productos energéticos compuestos exclusivamente por derivados de origen fósil, como la gasolina, en los que no participan componentes renovables.
La limitación se aplicará cuando los anuncios sean emitidos por empresas del sector del carbón o del petróleo, quedando excluida de esta prohibición el gas.
Durante la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, Bustinduy ha explicado que, con esa ley, se busca actuar “sobre la publicidad de los vehículos más contaminantes” y “acelerar la transición industrial y productiva para hacer que sea más competitiva y que pueda garantizar la accesibilidad y la justicia social en esta transformación”.
Conviene recordar que el sector de la automoción es uno de los mayores anunciantes en España. Según un estudio de Infoadex, ocupa la quinta posición entre los que más invierten en publicidad, con una inversión de 353 millones de euros, destacando Stellantis y el Grupo Volkswagen.
No obstante, la mayoría de las campañas que realizan las compañías automotrices están centradas actualmente en sus modelos eléctricos de energías alternativas, por lo que el impacto de la ley sería, en teoría, menor.
Por otro lado, como hemos señalado antes, la Ley de Consumo Sostenible que prepara el Ministerio también contempla la prohibición de la publicidad de los vuelos cortos.
La prohibición se aplicará cuando exista una alternativa más limpia y que no suponga un aumento de más de dos horas y media del trayecto y únicamente cuando el trayecto tenga origen y destino dentro del territorio peninsular.
Contra el ecopostureo y la ‘publicidad del miedo’
Aunque no tenga que ver con la automoción, llama también la atención la parte del anteproyecto dedicado al ecopostureo o greenwashing, términos que, según explicó el ministro Bustinduy, hacen referencia a las técnicas de comunicación engañosas o alegaciones medioambientales que usan las empresas para vender sus productos como sostenibles.
Para limitar esta práctica, la ley prohibirá que las empresas realicen afirmaciones genéricas y no comprobables sobre la sostenibilidad de sus productos o en su etiquetado.
Por ejemplo, se prohibirán referencias como “respetuoso con el medio ambiente”, “amigo del medio ambiente”, “verde” o “biodegradable”, entre otras.
Además, la ley regulará también la ‘publicidad del miedo’, aquella que, según el Gobierno, basa su efectividad en “presentar escenarios extremos o improbables, como robos violentos o vulnerabilidades catastróficas, con el propósito de generar una sensación de urgencia o vulnerabilidad en las personas”.
Esto afecta sobre todo a las aseguradoras y a las empresas de seguridad y alarmas que pongan el foco en la cuestión de los okupas. El Ministerio quiere que la publicidad de estas compañías sea objetiva, destacando “los beneficios reales sin necesidad de apelar a tácticas de manipulación emocional”.
Por ello, esos anuncios deberán ir acompañados de información cuantitativa o estadística que permita a las personas consumidoras hacer una valoración real del riesgo.
El Anteproyecto de Ley de Consumo Sostenible entra ahora en fase de audiencia e información pública, con el objetivo de recoger aportaciones y enriquecer la ley. Posteriormente, se volverá a debatir en Consejo de Ministros y se enviará al Congreso, donde se someterá a su debate y votación.
Si se aprueba, pasará al Senado para continuar con su tramitación y, si se aprueba en ambas cámaras, se promulgará y publicará en el BOE para su entrada en vigor.
