Un momento: ¿tú sabías que Mazda planeó una vez un W12?

A finales de los años 80, Mazda desarrolló un motor W12 que sorprendió a todo el mundo, mucho antes que Volkswagen. Inicialmente, se desarrolló para una submarca de lujo que iba a crear, pero al final terminó cancelándolo en 1992.
Mazda es una marca que siempre se ha caracterizado por hacer cosas diferentes a los demás y no seguir la tendencia de un momento determinado. A ella le debemos aportaciones importantes, como el motor rotativo. Pero ¿sabías que Mazda planeó una vez un motor W12?
Si hay un fabricante que ha desarrollado motores W12 ese ha sido Volkswagen, mecánicas que ha empleado en varios modelos del grupo, desde el Phaeton hasta algunos Bentley.
Pero Mazda también llegó a estudiar esta arquitectura mecánica mucho antes, no para sus modelos normales, sino para una división de lujo que, finalmente, no creó.
La década de los 80 y 90 fue muy interesante en la industria automotriz japonesa. Fue la época en que empezaron a llegar las primeras marcas a Europa (Nissan abrió la veda) y también cuando empezaron a desarrollarse deportivos que terminarían siendo legendarios.
Pero también fueron los años en los que esas marcas japonesas desarrollaron submarcas de lujo destinadas al mercado estadounidense, principalmente. No todas, pero sí algunas como Nissan con Infiniti, Honda con Acura y Toyota con Lexus. Y en Hiroshima pensaron hacer lo mismo con una marca que se llamaría Amati.
El motor W12 secreto que planeó Mazda

Inicialmente, este proyecto iba a contar con tres modelos, un compacto y dos berlinas. Una de esas berlinas debía ser el Amati 1000, un sedán muy lujoso que escondía bajo su largo capó un motor V12. El objetivo era atacar al Lexus LS430 que había conquistado el mercado de lujo en 1989.
No se trataba de un V12 desarrollado desde cero, sino de la unión de dos V6 de la serie K de Mazda, que estaban sobredimensionados y eran capaces de ofrecer un alto rendimiento.
Originalmente se creía que el motor tenía una cilindrada de 4.0 litros, pero informes posteriores indicaron que los primeros prototipos eran en realidad de 4.6 litros podría aumentar a 5.0 litros.
Se diseñó para que entregase una potencia de 286 CV, que era la potencia máxima que podían tener los coches japoneses en aquellos años, debido al ‘pacto de caballeros’ de la industria del automóvil nipona que se mantuvo hasta finales de los 90.
Sin embargo, paralelamente, Mazda trabajó en otro motor de 12 cilindros, pero en este caso en W. Este motor se presentó en el Salón del Automóvil de Tokio de 1989 y, a diferencia de los V12 tradicionales, con dos bancos de seis cilindros, este W12 se diseñó con tres bancos de cuatro cilindros.
Tenía una cilindrada de poco menos de cuatro litros (3981 cc) y estaba fabricado principalmente con materiales ligeros, como aluminio para el bloque motor y magnesio para las culatas y el cárter de aceite. Oficialmente, el motor tenía una potencia nominal de 280 CV, pero se rumorea que la potencia era mucho mayor.
Una demostración de destreza por parte de Mazda

Como imaginarás, Mazda nunca llevó a producción este motor. Tampoco el V12 del Amati 1000. Según Jalopnik, la marca japonesa nunca tuvo esa intención, pero desarrolló el W12 para demostrar su destreza en ingeniería, lo cual ayudó a atraer a muchos seguidores. Algo así como: “soy capaz de hacer esto”.
En aquel momento, Mazda contaba con casi 70 concesionarios en Estados Unidos que estaban dispuestos a vender los coches de Amati. Sin embargo, el proyecto era demasiado ambicioso para un fabricante relativamente pequeño, al menos, en ese momento, e implicaba unos costes elevadísimos.
A esto hay que añadir que el desarrollo del motor W12 de Mazda coincidió con la caída de la economía japonesa a principios de los 90 y en 1992 el proyecto Amati se canceló oficialmente, después de haber invertido unos 50.000 yenes, poco más de 300 millones de euros. El Amati 1000 se convirtió en el Mazda Xedos 9.
