Mercedes ha convertido al EQS en una brutal máquina de viajar con sus más de 1.000 km de autonomía. ¿Dónde está el truco?

La marca alemana ha unido fuerzas con Factorial Energy para montar en el Mercedes EQS una batería en estado sólido que mejora su alcance en un 25%.
La autonomía ha sido, tradicionalmente, uno de los mayores ‘peros’ que se ha puesto a los coches eléctricos. Sin embargo, es un argumento que cada vez tiene menos peso, pues los rangos de acción son cada vez mayores. Mercedes, de hecho, acaba de romper la barrera de los 1.000 km con un Mercedes EQS.
A simple vista, salvo por los vinilos que decoran la carrocería, parece un ejemplar estándar de la berlina de cero emisiones, pero ese “vestido” deja claro cuál es el truco de esta versión para llegar tan lejos: emplea una batería en estado sólido.
La marca alemana ha puesto a trabajar de manera conjunta sus ingenieros, tanto de modelos de calle como de circuito, con los de Factorial Energy, empresa especializada en la materia, para llevar a un modelo real de producción esta tecnología que para muchos es la que supondrá el salto definitivo para los modelos a pilas.
El proceso de desarrollo fue largo, pero, tras las pruebas de laboratorio, a finales de 2024 se pudo montar la batería en estado sólido en el EQS. Mercedes señala que hubo que realizar ciertas modificaciones en el modelo para poder darle cabida, tanto a ella como a los accesorios necesarios para operarla, pero que a grandes rasgos sigue siendo el mismo coche.
Y ha merecido la pena, a tenor de las cifras que maneja la compañía.
Según sus cálculos, la batería en estado sólido del vehículo basado en el EQS consigue un 25% más de autonomía en comparación con el modelo equipado con una batería estándar del mismo tamaño y peso.
Se espera que el vehículo en desarrollo tenga una autonomía de más de 1.000 km, por lo que supera considerablemente el rango del EQS 450+ que, equipado con una batería de 118 kWh de capacidad y con un consumo de energía homologado en ciclo combinado de 19,9–16,3 kWh/100 km, registra un rango de acción de algo más de 800 km.
Markus Schäfer, miembro del consejo de administración de Mercedes Benz Group AG y Director de Tecnología, Desarrollo y Adquisiciones, explica: “El desarrollo de una batería de estado sólido a escala automotriz subraya nuestro compromiso con la innovación y la sostenibilidad”.
“Nos complace anunciar que hemos comenzado las pruebas en carretera con un prototipo de vehículo equipado con esta tecnología avanzada. Obtendremos información crucial sobre la posible integración en serie de esta tecnología de baterías de vanguardia”, concluye.

Por su parte, Siyu Huang, director ejecutivo y cofundador de Factorial Energy, añade: “Ser el primero en integrar con éxito baterías de estado sólido de metal litio en una plataforma de vehículo de producción marca un logro histórico en la movilidad eléctrica”.
“Este avance demuestra que la tecnología de baterías de estado sólido ha ido más allá del laboratorio y ha llegado a aplicaciones en el mundo real, estableciendo un nuevo punto de referencia para toda la industria automotriz. Nuestra colaboración con Mercedes-Benz demuestra que el futuro de los vehículos eléctricos no es sólo una visión, sino una realidad que estamos entregando hoy”, sentencia.
¿Es el futuro de los coches eléctricos?
La mayoría de las marcas están trabajando en coches eléctricos con cada vez mayores autonomías (es fácil encontrar modelos que superen los 700 km de alcance), en gran parte gracias a baterías de mayor tamaño y más pesadas.
Esto reduce bastante la ‘ansiedad por rango’, pero hay una voz discordante que recientemente ha declarado que la industria seguirá una dirección opuesta en los años venideros: Peter Rawlison, consejero delegado de Lucid.
En una entrevista con InsideEVs señalaba que en el futuro los coches tendrán autonomías menores, de alrededor de 300 kilómetros, una solución que tiene muchos puntos positivos y pocos débiles.
Cree que la clave está en que, cuando la red de recarga sea más extensa y esté completa, además de que se mejoren las velocidades de carga, el conductor promedio se acostumbrará a recargar rápidamente y de manera más regular su automóvil de cero emisiones, de una manera muy similar a como se reposta un coche de combustión, así que no se necesitará tanta autonomía.
Además, el hecho de usar baterías más pequeñas, de alrededor de 30 kWh, será para él “el motor de la adopción masiva de los vehículos eléctricos para salvar a toda la humanidad en el futuro”.
Es algo que argumenta señalando que así podrán “fabricar un paquete de baterías por unos 2.500 dólares, tal vez 2.000 dólares, en lugar de los 20.000 o 25.000 dólares actuales”, lo que supondrá una reducción de costes considerables, lago que a su vez redundará en precios más baratos que harán que muchos más conductores se animen a dar el salto a este tipo de movilidad.
