Los mejores motores de cuatro cilindros que han hecho las marcas españolas en toda la historia

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Somos uno de los principales países productores de automóviles de Europa y, aunque no tenemos muchas marcas locales actualmente, en el pasado sí que las tuvimos. Estos son los cinco mejores motores de cuatro cilindros que han hecho las marcas españolas en la historia.
España es un país con una larga tradición automovilística y, a lo largo de la historia, ha dado luz a numerosas marcas. En la actualidad, es uno de los principales países productores. Seguidamente, hacemos un repaso a los cinco mejores motores de cuatro cilindros que han hecho las marcas españolas.
Hubo un tiempo en que había muchas marcas de automóviles en España, como Pegaso, Ebro, Barreiros… además de Seat, que era una filial de Fiat, y FASA-Renault.
Hoy, el panorama es bien diferente. Tenemos Seat y Cupra, nacida como una división más deportiva de la primera que, desde hace unos años, opera como marca independiente, ambas integradas en el Grupo Volkswagen.
Luego existen una serie de fabricantes de baja tirada, como Hurtan o Spania GTA. En los últimos tiempos, ha renacido la histórica Hispano-Suiza, una marca de lujo de principios del siglo XX que llegó a ser la envidia de toda Europa. Ahora es un fabricante de hiperdeportivos eléctricos.
Más recientemente se ha producido también el regreso de la mítica Ebro, una marca de camiones, tractores y vehículos pesados que existió entre 1954 y 1987. Ahora vuelve con el apoyo del grupo chino Chery y pronto lanzará al mercado dos SUV.
A continuación, vamos a mostrar los cinco mejores motores de cuatro cilindros que han hecho las marcas españolas en la historia. Nos vamos a referir a marcas que existen o han existido y han fabricado sus motores aquí.
Motor System Porsche de Seat
La década de los 80 fue muy movida en Seat. La década comenzó con un litigio entre la marca española y Fiat por el Seat Ronda. Los italianos, que abandonaron a Seat unos años antes, la acusaron de no cumplir una cláusula incluida en un acuerdo, según la cual, SEAT podía comercializar el Ronda si hacía cambios en una décima parte del vehículo, con respecto a la versión italiana.
El 24 de noviembre de 1982, la Corte de Arbitraje de la Cámara de Comercio Internacional de París dio la razón a SEAT y pudo seguir con la producción del Ronda.
Este fue el primer coche de Martorell en equipar el famoso motor System Porsche, un motor de cuatro cilindros nacido del deseo del entonces director de exportaciones de SEAT, Juan José Díaz Ruiz, de internacionalizar la marca, para lo cual buscó el apoyo de Porsche, así como del prestigioso diseñador Giorgetto Giugiaro.
Fruto de aquella colaboración, nació un motor revolucionario, con muchas de innovaciones tecnológicas que se aplicaban, por primera vez, a un coche de serie, como su sistema de encendido transistorizado, un distribuidor de encendido sin holgura y una cámara de combustión de gran rendimiento que proporcionaba una combustión perfecta.
Alimentado por un carburador Weber 32 de doble cuerpo, el motor System Porsche se ofrecía con dos niveles de cilindrada, 1.2 y 1.5 litros, con 63 y 85 CV de potencia, respectivamente, ligado a una caja de cambios de cinco relaciones y una configuración que ayudaba a reducir los consumos.
Posteriormente, llegó la tercera versión del motor System Porsche, montado en el Seat Ibiza Sport Line. En este caso, era un motor de cuatro cilindros de 1.7 litros que entregaba 100 CV (105 CV sin catalizador).
Motor del Renault 8 (FASA-Renault)
FASA-Renault es otro de los pesos pesados de la industria automotriz española. Sus inicios se remontan al 29 de diciembre de 1951, cuando constituye en Valladolid la sociedad Fabricación de Automóviles S.A. (FASA), con un capital social de cinco millones de pesetas (en enero de 1952 se amplía a 60 millones de pesetas).
De la factoría pucelana salieron coches míticos, como el Renault 4CV, el R4, el R5, el R12 y muchos más. Y también el R8, el cual montaba un motor de cuatro cilindros y 956 centímetros cúbicos que se caracterizaba por su tremenda fiabilidad y robustez.
A ello contribuían una relación de compresión baja, de sólo 8,5:1 y un cigüeñal de cinco puntos de apoyo. El motor era muy elástico, llegaba a las 5.400 vuelta y estaba alimentado por un carburador Solex 32 Pd. Declaraba una potencia de 41 CV, suficientes para mover con soltura un coche que pesaba unos 800 kg y era capaz de alcanzar los 125 km/h.
Motor del Simca 1000 de Barreiros Diesel
El nombre de Barreiros es toda una institución en España. Fundada por Eduardo Barreiros, Barreiros Diésel S.A. fue una empresa dedicada a la producción de motores diésel, camiones, tractores, autobuses y automóviles.
Tras aliarse con Chrysler en los años 60, fabricó las divisiones de Dodge y Simca en España, y uno de los modelos más míticos fue el Simca 1000. Contaba con un motor de cuatro cilindros de gasolina de 944 centímetros cúbicos que producía 52 CV a 5.800 rpm.
Este bloque tenía una alta relación de compresión de 9,4:1 y se alimentaba mediante un carburador Weber, tipo 32-ICR-2, con bomba de aceleración y estárter de accionamiento manual.
Motor del Land Rover Santana 88
Otra marca mítica que fabricó vehículos en España fue Santana Motor. Situada en Linares, inició su camino como Metalúrgica de Santa Ana para fabricar maquinaria agrícola, hasta que en 1961 empezó a fabricar modelos de Land Rover bajo licencia. En 1989 terminó la participación de la marca británica por problemas económicos.
A partir de 1985, debido a la llegada al mercado de nuevos modelos y a cierta obsolescencia tecnológica, Santana se alió con Suzuki y produjo el Santana 2500, que tenía un bloque de seis cilindros.
Antes, fabricó varios modelos con motores de cuatro cilindros, como las versiones del Defender Serie II 88, que tenía un motor diésel de 2.286 centímetros cúbicos con inyección directa que producía 67 CV a 4.000 rpm y 142 Nm de par a partir de las 1.800 vueltas.
Estaba asociado a un cambio manual de cuatro relaciones más overdrive, con tracción total permanente. Con un peso de 1.450 kg, alcanzaba una velocidad máxima de unos 100 km/h y declaraba un consumo medio de 10 l/100 km.
Este motor y sus derivados destacaban por su increíble robustez. Los cilindros eran fundidos y formaban el árbol de balancines y las válvulas en cabeza estaban montados sobre la culata, también de fundición.
Además, el cigüeñal, de sólo tres apoyos, era de acero forjado mecanizado, los cojinetes de bancada y biela estaban hechos en chapa de acero y recubiertos de material antifricción y el árbol de levas era de acero cementado con cuatro cojinetes, también de acero, revestidos de material blanco.
Por último, los pistones eran de una aleación de aluminio bajo coeficiente de dilatación y estaños para su mejor deslizamiento.
Renault 18 Diésel Turbo
Terminamos los cinco mejores motores de cuatro cilindros que han fabricado las marcas españolas u otro miembro de FASA-Renault, concretamente, el Renault 18 Diésel Turbo.
Esta versión diésel de la berlina franco-española, producida en Valladolid, tenía un motor de cuatro cilindros en línea colocado en posición longitudinal inclinado y una cilindrada de 2.0 litros, que producía 66,5 CV a 4.500 vueltas.
El bloque estaba fabricado en aluminio con camisas húmedad recambiables, culata de aluminio y cigüeñal de cinco apoyos con ocho contrapesos. Estaba dotado de inyección por bomba rotativa Bosh tipo VE, bomba de combustible mecánica y filtro de aire en seco de papel.
Pero, además, este motor introducía un elemento puramente español, un turbocompresor desarrollado por TURMESA (Turbo Mecánica S.A.) empresa española independiente que fabricaba competentes de automoción.
Este turbocompresor mejoraba notablemente el rendimiento del motor diésel, empezando a soplar desde que se pisaba el acelerador, generando un importante empujón ya en la zona baja del cuentavueltas, lo que no era habitual en la época.
Gracias a este motor turbodiésel, el R18 era una berlina extraordinaria para viajar por autovía, capaz de superar los 150 km/h y ofrecer un consumo ajustado.
