Un mecánico responde a la eterna pregunta: ¿Consume más circular con el aire acondicionado o con las ventanillas bajadas?

Es la duda que se repute todos los veranos: ¿Qué consume más, circular con el aire acondicionado o con las ventanillas bajadas? Este mecánico te lo explica.
Es el dilema que se repite todos los veranos, como el de si se puede conducir sin chanclas: ¿Consume más circular con el aire acondicionado o con las ventanillas bajadas? Muchos conductores se hacen esta pregunta y vamos a responderla con la ayuda de un mecánico.
Se llama Juan José y es mecánico de Talleres Ebenezer, en Sevilla. Es bastante conocido en redes sociales desde hace unos años y en su cuenta explica diferentes temas relacionados con el mundo del motor y la mecánica.
En esta ocasión, explica qué afecta más al consumo de combustible, conducir con el aire acondicionado o con las ventanillas bajadas.
Es una duda que tienen muchos conductores, igual que si conducir con las ventanillas bajadas aumenta o no el consumo. En líneas generales, conducir con las ventanillas bajadas consume más combustible, aunque depende de la situación.
Aire acondicionado o ventanillas bajadas: ¿Qué consume más?
Como explica el mecánico en el vídeo que compartimos arriba, "es cierto que el compresor lo mueve una correa y lo mueve el motor, por lo tanto, está cargando de energía el motor. Tiene que suministrar potencia para abastecer al compresor del aire acondicionado”.
Sin embargo, “también es cierto que bajar las ventanillas retiene el aire por lo tanto frena el vehículo sobre todo cuando vamos a altas velocidades o viento en contra”, continúa.
“En ambas situaciones vamos a tener mayor consumo de combustible”, prosigue. “Pero cada una de ellas te va a beneficiar más en una situación que en otra: si vamos a hacer un largo viaje, subimos las ventanillas y ponemos el aire acondicionado".
"Aunque tenga el aire acondicionado y estemos consumiendo más combustible, le quitamos retención de aire, por tanto, a altas velocidades, para viajes largos, renta mucho más las ventanas subidas y el aire acondicionado puesto”, apunta.
En cambio, "para ciudad o velocidades bajas bajamos la ventanilla para que ese aire que retiene, como es menor cantidad que el consumo que está teniendo por el aire acondicionado, sobre todo en las ciudades con poco viento, entonces sí que tenemos que bajarla".
En resumen: “para viajes en carretera, velocidades para altas, subimos las ventanillas y ponemos el aire acondicionado; para ciudad, trayectos cortos donde nos movemos a baja velocidad, bajamos las ventanillas y desconectamos el aire acondicionado”.
Ahora bien, ¿qué ocurre si vives en una ciudad del sur, como Sevilla, donde está este taller, o cualquier lugar del bajo Guadalquivir o Castilla-La Mancha, donde “es imposible estar sin aire acondicionado, aunque estés parado en la sombra?”. En estos casos, “te juegas la vida de un golpe de calor, si no pones el aire”.
¿Qué es más seguro?

Además del ahorro en combustible, es más seguro conducir con el aire acondicionado porque el confort es claramente superior.
El calor aumenta la fatiga y el cansancio del conductor, con lo cual, el riesgo de sufrir un accidente es también mayor. Por tanto, es más seguro conducir con el aire acondicionado.
También dependerá de la zona en la que vivas: seguramente, en el sur de España será más adecuado conducir también en ciudad con el climatizador, mientras que en las regiones del norte sea suficiente bajar las ventanillas en los núcleos urbanos.
Un truco para enfriar rápido el interior del coche: la técnica japonesa
Uno de los mayores problemas que tenemos en verano es al entrar en el coche después de estar varias horas aparcado al sol. Esto, además de molesto, puede ser peligroso, porque, si hace 30 grados o más, en el interior puede hacer 50, perfectamente.
En ese momento en el que empiezas a sudar más que un testigo falso, seguramente tengas la tentación de arrancar y encender el aire acondicionado. Sin embargo, esto no sólo es ineficaz, sino que además hará que gastes gasolina absurdamente.
Pero todo tiene solución, excepto la muerte. Hay una manera fácil de reducir notablemente la temperatura del habitáculo y sin gastar una sola gota de carburante. Se conoce como la técnica japonesa y consiste en bajar la ventanilla de la puerta del acompañante y abrir y cerrar repetidas veces la puerta contraria, o sea, la del conductor. O viceversa.
Esta sencilla acción genera una fuerte corriente en el interior que permite la entrada de aire desde el exterior y expulsar el que está concentrado en el habitáculo que, en ese momento, está mucho más caliente.

Una vez hecho esto, entra en el coche, baja todas las ventanillas y arranca el motor. Empieza a circular y, pasados unos minutos, enciende el aire acondicionado, pero no al máximo, sino en un nivel bajo.
Al principio notarás que sale aire caliente, pero, unos segundos después empezará a salir más frío. Cuando pasen unos minutos, aumenta el caudal del aire y baja las ventanillas.
Contado así puede parecer que es mucho tiempo, pero en total son unos cinco o seis minutos. De esta forma, el aire acondicionado trabajará menos para enfriar el interior del coche, el consumo será menor y alcanzarás la temperatura de confort más rápido.
