Este Honda Insight ha recorrido casi 1.600.000 kilómetros desde 2002 con el motor original de tres cilindros y 1,0 litros

Daisy Rue, de Pensilvania, tenía un sueño: alcanzar el hito de 1 millón de millas en su Honda Insight híbrido. Y lo cierto es que está a punto de conseguirlo.

Este Honda Insight ha recorrido casi 1.600.000 kilómetros desde 2002 con el motor original de tres cilindros y 1,0 litros. Daisy Rue, de Pensilvania, tenía un sueño: alcanzar el hito de 1 millón de millas en su Honda Insight híbrido. Y lo cierto es que está a punto de conseguirlo.

Lo tiene casi al alcance, pues el odómetro marca 985.000 millas, faltan solo 15.000 millas para tocar el codiciado número redondo: un millón de millas. Y hablamos de que esta cantidad de 985.000 millas suponen 1.585.000 kilómetros. Y pasar del millón supondría pasar de los 1.600.000 kilómetros.

Este coche fue fabricado en 2002. A la primera no tuvo suerte, y el coche fue vendido a su segundo dueño con apenas 11.000 millas en el contador. Una segunda oportunidad. Durante dos décadas, ese propietario lo condujo incansablemente hasta superar las 983.000 millas antes de que Daisy lo adquiriese en 2024.

De este modo, Daisy lo adquirió no hace demasiado. Y a pesar del kilometraje, el Insight aún conserva muchas piezas originales. Si bien, cuenta con los frenos traseros, mientras que otros componentes vitales sí han sido reemplazados con el paso de los años.

Han sido cambiadas ya tres transmisiones CVT, tres baterías híbridas, dos volantes de inercia y reemplazado la junta de la tapa de culata a las 975.000 millas. Eso sí, Daisy presume que el motor original de 1.0 litros y tres cilindros sigue en funcionamiento, y esto lo cierto que es un verdadero testimonio de durabilidad.

Cuando Daisy compartió una foto del odómetro en el grupo de Facebook Mileage Impossible, su historia se volvió viral. Recibió más de 23.000 likes y cerca de 1.000 comentarios. Todos motivados por la curiosidad de la imagen, de contar con un coche con tantos kilómetros.

Pero claro, no todo es perfecto. El coche consume aceite con rapidez, y es posiblemente por desgaste en los anillos de pistón. Con ello, expulsa un humareda notoria, que la misma Daisy ha enfrentado con humor: ha colocado una nota en el parachoques trasero pidiendo a quienes la vean que no la griten por eso.

Y ahora bien, ¿qué pasará cuando llegue al millón? El final del odómetro plantea una duda, pues no sabemos si se detendrá en 999.999 o reiniciará a cero. Nadie lo sabe con certeza, ni siquiera Honda ha confirmado qué ocurrirá. Eso sí, está claro que Daisy debe celebrar ese momento. Muchos esperan que Honda reconozca el logro.

Lanzado originalmente en 1999, el Insight fue el primer híbrido moderno vendido en Norteamérica, precediendo al Prius de Toyota. Su diseño se centró en maximizar eficiencia, con una carrocería ultraligera construida con aluminio, plástico y magnesio, coeficiente aerodinámico de sólo 0,25, y solo dos plazas para reducir peso.

Emplea la tecnología Integrated Motor Assist (IMA), un sistema híbrido paralelo donde un motor eléctrico de asistencia se interpone entre el motor térmico y la transmisión. El motor eléctrico cumple múltiples funciones, ayudando en aceleración, actuando como generador durante la frenada regenerativa, sirviendo como motor de arranque y reemplazando al alternador para carga de baterías.

Bajo su carrocería tipo coupé de tres puertas y solo dos plazas, el Honda Insight de primera generación escondía una ingeniería muy adelantada a su tiempo. Montaba un motor de gasolina tricilíndrico de 995 centímetros cúbicos con tecnología VTEC-E y distribución variable, capaz de entregar 72 CV a 5.700 rpm y un par máximo de 90 Nm a 4.800 rpm.

A este bloque térmico se sumaba un motor eléctrico de imán permanente con 14 CV adicionales, alimentado por una batería de níquel e hidruro metálico (NiMH) de 144 voltios y 6,5 Ah de capacidad. En conjunto, la potencia combinada rondaba los 78–79 CV, con un par máximo aproximado de 123 Nm.

El Insight presumía de un consumo medio muy bajo, con 3,4 l/100 km en la versión manual y unos 4,1 l/100 km en la automática, con emisiones ya en su época muy por debajo de la media y un coeficiente aerodinámico de sólo 0,25, como hemos dicho.

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