Hablemos de motores: el motor diésel de cuatro cilindros K9K de Renault que tan bien les funciocó a muchos fabricantes

El K9K es un motor de cuatro cilindros diésel que ha ofrecido un rendimiento genial a lo largo de toda su larga vida útil. Debutó en un Renault Clio II a mediados de los 90 y se ha montado en modelos de Nissan, Dacia y Mercedes.
En una época en la que se habla cada vez más de coches eléctricos, de híbridos, de tecnologías para reducir las emisiones, de motores que no son tan robustos como antes, etc., de vez en cuando merece la pena recordar de algunos motores que han dado muy buenos resultados (y lo siguen haciendo), como el cuatro cilindros K9K.
El motor K9K es un diésel que pertenece a la familia K de Renault. Esta familia apareció a mediados de la década de los 90 y es una evolución del motor Energy, basado a su vez en el histórico Cléon-Fonte.
Estuvo disponible en versiones de gasolina y diésel. A esta última corresponde la denominación K9K, la cual debutó en el Renault Clio Fase II para sustituir al F9Q y, posteriormente, se montó en más modelos de la marca del rombo, así como de Nissan, Dacia y Mercedes.
El motor K9K fue el primer motor diésel montado en España, exactamente, en la planta de Valladolid en 2001. Desde entonces, ha conocido más de 200 evoluciones. En 2013, la factoría pucelana alcanzó el hito de los 10 millones de motores fabricados.
Motor de cuatro cilindros K9K de Renault, equilibrio perfecto entre eficiencia y prestaciones

El K9K es un motor de cuatro cilindros turbodiésel de 1.5 litros (1.461 centímetros cúbicos) y alta presión, más conocido como 1.5 dCi. Es un bloque muy extendido y que, probablemente, si has tenido un Renault, un Dacia, un Nissan o un Mercedes Clase A lo equipase.
Este motor cuenta con un diámetro de 76 milímetros y una carrera de 80,5 milímetros, tiene distribución SOHC 8, inyección directa common-rail (o riel común), válvulas y catalizador. Más tarde recibió un intercooler.
Se trata de un motor de alta eficiencia y bajo consumo de combustible que brinda un rendimiento, además eficiente, confiable, así como un gran equilibrio entre eficiencia de combustible y rendimiento.
Se caracteriza por su diseño compacto y ligero, lo que ha permitido que se emplee en tantos modelos, como el mencionado Clio, pero también en la gama Kangoo, Megane, el Modus, el Micra y muchos de la marca Dacia, entre otros.
Niveles de potencia

Además, es un motor que entrega una gran cantidad de par a bajas vueltas, lo que garantiza potencia suficiente en todo tipo de condiciones de conducción.
Otra de las ventajas del motor K9K es su funcionamiento silencioso. A diferencia de otros modelos diésel del mercado más ásperos y ruidosos, este proporciona un rendimiento más suave y las vibraciones apenas llegan al habitáculo.
En cuanto a potencias, el motor K9k ha sufrido varias evoluciones. Inicialmente, cuando apareció en el Clio II, entregaba 65 CV y 160 Nm de par, 82 CV y 185 Nm y 103 CV y 240 Nm de par, cumpliendo con la normativa de emisiones Euro 3.
Más tarde, aumenta la potencia hasta los 68, 85 y 105 CV, ya con la entrada en vigor de la normativa Euro 4. Con la Euro 5, el motor sufre leves variaciones de potencia, sobre todo, en la entrega de par. Con la Euro 6, se ofrece en tres niveles de potencia, 75, 90 y 110 CV. En su última evolución, el K9K llegó hasta los 116 CV.
Aplicaciones del motor 9K9
Además de los coches de Renault y Dacia, el motor 9K9 se montó en muchos otros, gracias a la alianza de Renault con Nissan y al acuerdo que, en concreto, la marca del rombo mantenía con Mercedes.
De la firma japonesa, llevaron el motor de Renault el Qashqai, el Micra, el Note, el Juke, los NV200 y NV200 Evalia y la segunda generación del Almera.
Por su parte, Mercedes-Benz recurrió al motor 9K9 para impulsar sus modelos de gama baja, el Clase A y el Clase B, en la versión 180 d, y también en la furgoneta Citan.

