Giorgetto Giugiaro (87 años), reflexiona tras su grave accidente: “Un coche moderno ofrece siete veces más posibilidades de sobrevivir a un accidente que uno de hace 15 años”

El reconocido diseñador, Giorgetto Giugiaro, ha sufrido un accidente de coche que le ha llevado a pensar en las desigualdades de seguridad que experimentan los conductores.
Giorgetto Giugiaro es una de las personas más influyentes en la era moderna del automóvil. El diseñador ha dado forma a centenares de coches y ahora ha sido uno moderno, un Land Rover Defender 110, el que le ha permitido sobrevivir a un espeluznante accidente mientras circulaba en la zona de Abbiadori, cerca de Porto Cervo.
Al realizar un giro inesperado antes de una curva a derechas, impactó contra un muro bajo y se precipitó por un terraplén empinado, rodando durante 20 metros por un acantilado hasta volver a caer más adelante en la misma carretera.
Tras la traumática experiencia, ha publicado una carta en el diario La Stampa en la que habla del accidente, un ejemplo que utiliza para criticar la situación del panorama automovilístico Italiano, pero que también podría aplicarse al español. A continuación, la reproducimos de manera íntegra.
“Pasé 70 años diseñando coches, imaginando líneas que fueran a la vez belleza y funcionalidad, curvas que hablaran de la velocidad, de los sueños, del futuro. Desde el Fiat Panda hasta el Volkswagen Golf, desde el Lancia Delta hasta el DeLorean, cada automóvil ha sido una pieza de mí, un diálogo entre el acero y el alma”, comienza.
“Pero hoy no les hablo como diseñador. Les hablo como hombre. Un hombre de 87 años que, por el más estrecho de los márgenes, aún está aquí escribiendo estas palabras. Hace unos días, en una curva cerrada en Abbiadori, Cerdeña, mi coche decidió hacer una pirueta. Volcó y voló por un acantilado. Un accidente espantoso, de esos que te muestran el límite entre la vida y la nada. Y sin embargo, aquí estoy, con fracturas en tres vértebras, un aparato ortopédico… y muchas ganas de volver a mi mesa de dibujo”, añade.
“Estoy vivo, y se lo debo a la tecnología que, en mi pequeño papel, ayudé a moldear. Si hubiera estado en un coche de hace 15 años (la edad media de los coches en circulación en Italia) probablemente no estaría escribiendo esto. Las estadísticas no mienten: un coche moderno ofrece siete veces más posibilidades de sobrevivir a un accidente que uno de hace 15 años. Soy prueba viviente de ello”, continua.
“Mi coche (con cinturones inteligentes, múltiples airbags, una carrocería reforzada con deformación progresiva) me protegió como una coraza. Fue la diferencia entre un epílogo y un nuevo comienzo. Pero aquí se abre una herida: una reflexión que pesa más que una chapa arrugada”, expone.
“Quien puede permitirse un coche nuevo tiene más posibilidades de volver a casa con vida. En 2024, en Italia, hubo 173.364 accidentes de tráfico. ¿Cuántos de esos conductores, en coches obsoletos, no tuvieron mi suerte? La tecnología salva vidas, pero es una salvación que cuesta caro. Y eso, para alguien como yo, que siempre quiso diseñar coches para todos, es un pensamiento que arde”, critica.
“No quiero que se me malinterprete: no estoy aquí para moralizar. Solo soy un hombre que, al salir de un coche volcado, se miró al espejo y vio no solo a un superviviente, sino a un privilegiado. Los bomberos llegaron, pero no tuvieron que sacarme de entre las chapas. Ya estaba de pie, observando el desastre con la calma de quien, tal vez, ha pasado toda una vida domando el caos en una hoja en blanco”, continua.
“Mi hijo, Fabrizio, dice que tengo molestias. Y tiene razón: no podré montar en bicicleta en agosto, y este aparato ortopédico me hará resoplar durante un par de meses. Pero son nimiedades. Detalles…”, añade.
“Tengo 87 años y todavía disfruto doblando el destino a mis reglas. Diseñé el siglo XX. Di forma a máquinas que aún hacen girar cabezas. Y no, no voy a parar. Este accidente no es un final, sino un recordatorio: la vida es una curva cerrada y necesitas un buen coche para lidiar con ella. Pero, sobre todo, necesitas el deseo de no rendirte, de mirar al acantilado y pensar: ‘Ok, ¿y ahora qué?’”, expone.
“Ahora ya estoy en Turín, en mi guarida creativa, donde las ideas no se detienen, ni siquiera con un aparato ortopédico. Y tal vez, de esta desventura nazca una nueva línea, una nueva forma de pensar en la seguridad. Y te aseguro que aún tengo muchas hojas en blanco que llenar y lienzos que dibujar”, termina.
De esta manera, Giugiaro pone de manifiesto un problema importante en la industria automovilística actual: los coches son más seguros que nunca, pero también son más caros que nunca, lo que hace que en muchos países gran parte de la población no se los pueda permitir y tenga que circular en coche con una gran antigüedad, por lo que solo los más capaces económicamente disfrutan de la tecnología moderna de seguridad.

