Elon Musk se creyó James Bond al comprar un coche del agente secreto en el que se gastó un millón de dólares

Hace mas de una década, Elon Musk pagó un millón de dólares por el famoso Lotus Esprit blanco que se convierte en submarino en la película de James Bond La espía que me amó.

Seas o no un seguidor de las películas de James Bond, seguro que conoces uno de los coches más famosos de la saga, el Lotus Esprit que condujo el agente secreto británico en La espía que me amó, de 1977. Hace más de una década, Elon Musk quiso ser Bond y se compró el famoso deportivo que se convertía en submarino

Detrás de esta compra del multimillonario y dueño de Tesla hay una curiosa historia. Nos remontamos hasta 1989, cuando una pareja de Long Island, Nueva York, hizo un asombroso descubrimiento que cautivaría tanto a los entusiastas de los coches como a los fans de James Bond.

Compraron una unidad de almacenamiento sin reclamar por 100 dólares, sólo para desenterrar un tesoro oculto bajo mantas. Se trataba de un Lotus Esprit de 1976, un deportivo diseñado por Giorgetto Giugiaro.

Lo que parecía un coche clásico normal y corriente, pronto se reveló como un icono cinematográfico. Era, ni más ni menos, que el Lotus Esprit que aparece en la película La espía que me amó, de 1977, protagonizada por Roger Moore (James Bond) y Barbara Bach (la espía soviética Anya Amasova).

El día que Elon Musk se compró el Lotus Esprit de James Bond

La película ha pasado a la historia como una de las más espectaculares de la saga por la mítica escena en la que el Lotus de Bond se transforma en un submarino para escapar de los malos.

La pareja que compró el coche no estaba familiarizada con la saga de 007 y recurrió a Doug Redenius, fundador de la Fundación Ian Fleming, para autentificar el hallazgo. Una vez confirmada, la noticia del descubrimiento corrió como la pólvora y acabó llamando la atención de Elon Musk.

Se da la circunstancia de que el magnate sudafricano creció viendo las películas de James Bond y sentía especial predilección, precisamente, por La espía que me amó.

En 2013, Musk pujó anónimamente en una subasta en la que se ofreció el famoso deportivo y pagó casi un millón de dólares para adquirirlo. En una entrevista a Jalopnik, dijo que “de pequeño, en Sudáfrica, era increíble ver a James Bond en La espía que me amó conducir su Lotus Esprit desde un muelle, pulsar un botón y hacer que se transformara en un submarino bajo el agua”.

Musk llegó plantear la idea de montar un tren de rodaje eléctrico y convertir el Lotus Esprit en un submarino funcional, aunque, finalmente, terminó desechando la ideal. Sin embargo, el deportivo de Bond sirvió de inspiración para el diseño del Tesla Cybertruck.

El viaje de ‘Wet Nellie’

El vehículo, cariñosamente apodado ‘Wet Nellie’, tuvo un interesante viaje desde la pantalla hasta la unidad de almacenamiento. El coche se presentó en el Salón del Automóvil de Turín de 1972 y se lanzó al mercado tres años después.

Un responsable de relaciones públicas de Lotus colocó estratégicamente un modelo de preproducción en el exterior de los estudios Pinewood durante el rodaje de la película de Bond, captando la atención del productor Albert R. Broccoli.

Para la película, Lotus suministró dos coches de carretera y siete carrocerías de fibra de vidrio. Una de estas carrocerías se partió por la mitad para filmar a Roger Moore y Barbara Bach en sus respectivos asientos.

‘Wet Nellie’ fue el único vehículo totalmente transformado en submarino, tarea que corrió a cargo de Perry Oceanographic, con sede en Florida.

Para llevar a cabo la transformación, la compañía equipó el vehículo con tanques de lastre, hélices, baterías estancas y sus emblemáticas aletas, un trabajo que costó unos 100.000 dólares de la época, equivalente a unos 450.000 dólares actuales (unos 418.000 euros al cambio).

Hoy, el descubrimiento fortuito del Lotus Esprit de 1976 por una pareja de Long Island sigue siendo uno de los hallazgos más notables de la historia del automóvil.

Desde una modesta unidad de almacenamiento hasta las manos de uno de los empresarios más innovadores del mundo, el viaje de ‘Wet Nellie’ es una muestra del legado de James Bond.

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Álvaro Escobar

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España