Canadá, otro país que declara la guerra a Elon Musk y sus Tesla. El motivo está claro

Canadá también declara la guerra a Elon Musk y a Tesla por los aranceles que ha impuesto Estados Unidos, eliminando a la compañía del programa de incentivos eléctricos.
Si no se producen cambios de última hora, el próximo 2 de abril entrarán en vigor los aranceles que impuso Estados Unidos a Canadá por la inmigración y el tráfico de drogas, como medida para presionar al gobierno canadiense. Mientras tanto, el nuevo primer ministro de Canadá ha declarado la guerra a Elon Musk y a sus Tesla.
Mark Carney ha decidido no ceder ante las presiones económicas y ha aplicado medidas similares a las de Donald Trump, dirigiendo sus esfuerzos hacia empresas estratégicas como las del magnate Elon Musk, tal y como publican los compañeros de Computer hoy.
Dentro de esta guerra económica, la provincia de Columbia Británica va aún más allá y ha anunciado la exclusión total de los vehículos Tesla y sus productos asociados, como baterías y cargadores eléctricos, de su programa de descuentos eléctricos.
De esta manera, se elimina uno de los grandes incentivos que atraían a muchos consumidores hacia la marca de Elon Musk. Hasta ahora, podían beneficiarse de un descuento a la hora de comprar un Tesla, pero ya no y tendrán que pagar el precio total.
Como es lógico, la medida de Columbia Británica podría provocar una caída notable de las ventas, afectando la cuota de mercado y generando pérdidas financieras significativas.
Canadá declara la guerra a Elon Musk y Tesla

Sin embargo, los efectos de esta medida no se ciñen únicamente a Tesla. El servicio de internet por satélite Starlink, que gestiona SpaceX (la otra empresa de Musk), también se encuentra en riesgo, ya que la guerra comercial podría impactar en el desarrollo y expansión del servicio en Canadá, un país donde la conexión por satélite es vital.
Por su parte, el CEO de Tesla y SpaceX se ha manifestado en su red X, como es habitual, y ha calificado la decisión de la provincia canadiense como “loca”. Asimismo, dejó entrever que podría contrarrestar la situación, bloqueando el acceso canadiense a los servicios de SpaceX y Starlink.
Se trata de un aumento de la tensión en una zona donde están en juego muchos intereses, no sólo comerciales y económicos, sino también tecnológicos y estratégicos. Recordemos el deseo de Donald Trump de anexionar Canadá y convertirlo en el Estado 51 de Estados Unidos, lo mismo que Groenlandia, con el fin de controlar la zona correspondiente del Ártico (la que no está bajo el control de Rusia).
El interés de Trump por Canadá y Groenlandia (anexionando ambos territorios o de la forma que sea) reside en hacerse con las tierras raras y en controlar las rutas marítimas en el Ártico que se producirán en los próximos años.
Esta escalada en la tensión podría marcar, según los analistas, sólo el inicio de mayores enfrentamientos entre ambos gobiernos, lo que representaría riesgos financieros enormes.
Elon Musk, nueva víctima de la cancelación
Durante mucho tiempo, la figura de Elon Musk ha estado asociada a la innovación, la disrupción tecnológica y el liderazgo empresarial. Todo eso ha dado un vuelco con su incorporación a la administración de Donald Trump, al frente del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE, por sus siglas en inglés).
Muchos no entienden cómo una persona vinculada a los coches eléctricos se ha asociado con alguien que, precisamente, está en contra de ellos (o más bien estaba).
El apoyo de Musk a Trump, justo con algunos gestos como el saludo que parecía fascista, ha desatado la ira en una parte de la población, que la ha tomado con varios concesionarios e, incluso, con vehículos de algunos particulares.
Algunos propietarios han comenzado a colocar pegatinas en sus coches Tesla, indicando que lo compró antes de la nueva deriva política de Musk. En definitiva, Elon Musk se ha convertido en una nueva víctima de la cultura de la cancelación.
En medio de toda esta histeria colectiva, completamente irracional (los trabajadores de la compañía y los propietarios de los vehículos no tienen la culpa de los gestos y comportamientos de Musk), las acciones de Tesla se han hundido. La empresa vale la mitad de lo que valía hace meses.
