Desmontando bulos del coche eléctrico, ¿se puede conducir bajo una tormenta?

Puedes estar tranquilo.

Los coches eléctricos son, a priori, el futuro (el presente, por el momento no), pero ya hay quienes están dando el paso a la electromovilidad. Como primera generación en dar el paso y ser “pionera” es lógico que haya dudas respecto a estos vehículos y una que es bastante común es la de cómo interactúan con el agua.

En general, todo el mundo sabe que combinar agua y electricidad no es una buena idea, lo que hace que, al hablar de modelos de cero emisiones, haya bastante preocupación. Un ejemplo de ello es la duda de si es posible, o si es seguro, conducir un coche eléctrico bajo una tormenta.

La respuesta a esta cuestión es rápida y sencilla: sí, es completamente seguro.

Más allá de los prejuicios (lógicos, teniendo en cuenta lo que se nos ha enseñado) de que electricidad y agua son malos compañeros, lo cierto es que conducir un coche eléctrico mientras está lloviendo o cuando hay una tormenta, sea normal o eléctrica, no tiene ningún peligro añadido que no se presente en un modelo con motorización térmica.

De hecho, en contra de lo que puede parecer por nuestra intuición, estar dentro de un coche (eléctrico o no) puede ser una de las mejores decisiones si nos enfrentamos a una tormenta eléctrica, porque es uno de los lugares en los que estaremos seguros.

Ser alcanzado por un rayo es un hecho altamente improbable, pero, aún así, existe la posibilidad de que ocurra. Si pasa y un rayo alcanza el vehículo en el que te encuentras, mientras éste esté completamente cerrado, estarás a salvo, puesto que se convertirá en una jaula de Faraday.

¿Qué es esto? Debe su nombre a Michael Faraday, considerado por muchos como el padre del electromagnetismo, quien descubrió que, si un objeto se recubre de metal por completo, los campos electromagnéticos que se producen fuera de éste no afectan a lo que hay en el interior.

En el experimento original cubrió una casa con paneles de metal, a los que sometió a descargas eléctricas de alta tensión, viendo como el interior no daba muestras de ningún tipo de efecto.

En la práctica un coche es una jaula de Faraday andante, ya que la carrocería está hecha de metal, a lo que suma además el punto a favor de que cuenta con neumáticos de goma que contactan con el suelo y también hacen las veces de aislante.

De esta manera, no hay ningún problema por conducir un coche eléctrico durante una tormenta. En este aspecto es idéntico a un coche que emplee un motor de gasolina o uno diésel. Sus componentes eléctricos, que además están bien aislados, no implican ningún peligro adicional.

Cuando se salga del mismo si que es recomendable evitar tocar la carrocería, porque en ese caso el cuerpo haría las veces de cierre del circuito al tener los pies en tierra.

Eso sí, hay ciertas consideraciones que hay que tener en cuenta y que atañen a la conducción. Cuando hay tormenta, las precipitaciones hacen que el agarre disminuya en el asfalto, algo de lo que hay que ser consciente. 

En esto casos se recomienda conducir de una manera suave, aumentar las distancias de seguridad y actuar con más anticipación de lo habitual. En un modelo de cero emisiones hay que llevar esto al extremo por varios motivos.

El primero es que la entrega de fuerza y par de un EV es inmediata, por lo que si no se acelera controlando el pedal es posible perder tracción, derrapar y perder el control del vehículo. El segundo es que los eléctricos pesan más que los coches térmicos, por lo que su distancia de frenado es mayor, así que hay dejar incluso más margen respecto al vehículo precedente.

Recargar el coche si está lloviendo

Otro aspecto que resulta bastante preocupante para los usuarios es el de recargar el coche si está lloviendo o hay tormenta. De nuevo, la respuesta es rápida y sencilla: no hay ningún peligro.

El sistema de carga está pensado para activarse únicamente cuando el circuito esté cerrado, es decir, cuando el cable esté tanto enchufado al coche como enganchado en la estación de carga. Así, durante el proceso de conexión no hay problema porque esté lloviendo.

De hecho, si hay algún tipo de problema, el propio sistema no va a permitir que comience a transmitirse electricidad, a modo de protección para evitar que ocurra algún tipo de cortocircuito o sobrecarga.

Es más, el cable está perfectamente aislado, por lo que no hay ningún peligro de sufrir una descarga eléctrica ni siquiera si éste está apoyado en un charco en el suelo.

Como recomendación, eso sí, lo ideal es enchufar primero el cable al punto de carga y luego conectarlo al coche. A la inversa, el orden tiene que ser al revés: primero desconectarlo del coche y después del punto de carga.

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Mario Herráez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España