Comprar emisiones a Tesla para vender más coches, así funciona la fórmula que varias marcas emplean para no pagar multas

Las marcas compran emisiones a Tesla para vender más coches y cumplir los objetivos de la Unión Europa, una fórmula que evita pagar multas, aunque conlleva riesgos.

2025 arrancó con una amenaza para los fabricantes de automóviles, llamada normativa CAFE, aunque, finalmente, la Unión Europea ha dado su brazo a torcer y ha retrasado la entrada en vigor de los límites de emisiones de este año. Aun así, las marcas buscan fórmulas para cumplir los objetivos y una de ellas es comprar emisiones a Tesla.

A menudo, las leyes tienen un pequeño resquicio por donde se cuela la manera de esquivarla. O de cumplirla, pero haciendo una pequeña trampa. Ya se sabe que, hecha la ley, hecha la trampa.

En lo que concierne al asunto de las emisiones que deben cumplir los fabricantes de automóviles, los objetivos son cada vez más exigentes. Para este año, los límites serán un 15% más bajos comparados con 2021, lo que obliga a las marcas a vender muchos más coches eléctricos.

Si no se cumplen los objetivos de emisiones, entonces las marcas deben abonar cuantiosas multas. Para evitarlo, tienen que vender más coches eléctricos, como decimos; pero también pueden recurrir a otra estrategia compatible con la primera: comprar emisiones a marcas que sólo venden eléctricos, como Tesla.

Objetivos de emisiones más estrictos

La normativa CAFE que entró en vigor el 1 de enero encendió las alarmas en la industria automovilística europea. Esta directiva europea obligaba a las marcas a cumplir un límite de emisiones de 93,6 gramos de CO2 por kilómetro en 2025.

Era un umbral bastante exigente, teniendo en cuenta que se venía de un tope de 115,1 gramos en 2024. En caso de incumplimiento, los fabricantes se enfrentarían a multas de 95 euros por cada gramo excedido por cada vehículo vendido.

Esto llevó a la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles (ACEA) a pedir a la UE una moratoria de dos años en el cumplimiento de ese objetivo de emisiones. En un principio, Bruselas se opuso, pero finalmente ha cedido.

El pasado mes de marzo, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, anunció que la UE flexibilizará los límites de emisiones, permitiendo a los fabricantes cumplir con el umbral de 93,6 gramos de CO2 por kilómetro en un plazo más amplio

En lugar de imponer multas inmediatas en 2025, se calculará una media de emisiones de los vehículos vendidos entre 2025, 2026 y 2027, aplazando las sanciones hasta ese año. Von der Leyen justificó esta decisión señalando que la industria "necesita más margen de maniobra y mayor claridad, sin cambiar los objetivos acordados".

Comprar emisiones a Tesla, la fórmula para evitar las multas

Sin embargo, los fabricantes empezaron a trabajar en cómo cumplir los objetivos de emisiones antes de que las Unión Europea relajara su propia directiva. Y una de las fórmulas más eficaces pasa por comprar emisiones a Tesla.

Es lo que se conoce como derechos de emisión de carbono, que se venden a compañías tradicionales a las que, ante el incumplimiento de los objetivos de emisiones, les sale más rentable comprar esos derechos que pagar las posibles multas.

Este mercado de derechos de emisiones es totalmente legal y permite a las marcas evitar las multas, al mismo tiempo que Tesla gana mucho dinero vendiendo sus excedentes de emisiones, al ser una compañía de coches eléctricos, exclusivamente.

Marcas como Toyota, Mazda, Subaru y Ford, así como el Grupo Stellantis se han asociado con Tesla para evitar posibles multas por no cumplir con los objetivos de emisiones de CO2. De esta forma, estos fabricantes no sólo cumplir los límites, sino que los mejorarán ampliamente.

En 2023 y 2024, Tesla vendió alrededor de 250.000 vehículos en Europa, todos eléctricos, naturalmente, por lo que su media de emisiones es cero gramos por kilómetro

Con esa asociación, al sumar las ventas de todas esas marcas con las de Tesla, se reduce la media de emisiones, pagando, eso sí, una cantidad a la compañía de Elon Musk. Es como si se unieran varias marcas y pagaran a Tesla por darles cobertura.

Algo similar ha hecho Mercedes, que se ha asociado con el Grupo Geely con el mismo objetivo. El gigante chino incluye marcas como Volvo, Lynk & Co, Polestar y Smart. Volvo ofrece varios modelos eléctricos en su catálogo, Lynk & Co vende híbridos enchufables y tanto Polestar como Smart son 100% eléctricas.

Según estimaciones, el Grupo oscilará entre los 67 y 69 gramos por kilómetros en 2025, así que la firma de la estrella podrá aprovechar el sobrante para evitar multas.

Una estrategia no exenta de riesgos

Elon Musk, con micrófono en mano, durante una de las presentaciones de Tesla.
Elon Musk, con micrófono en mano, durante una de las presentaciones de Tesla.

Esta estrategia de comprar emisiones a Tesla para evitar las multas es un buen negocio: la marca de Elon Musk se forra vendiendo sus créditos de emisiones y para las demás marcas sale más rentable pagar a Tesla que las multas. Pero también hay riesgos.

Según datos de Dataforce, las ventas de Tesla en Europa han caído un 44% en lo que va de año, debido a factores como la creciente competencia, la renovación de su modelo más popular, el Model Y, y toda la polémica que ha generado la entrada de Elon Musk en la administración de Donald Trump.

Si sigue la tendencia, la marca tendría problemas para compensar las emisiones de sus socios, lo que reduciría los ingresos obtenidos por la venta de créditos y pondría en riesgo los objetivos de sus clientes.

Por otro lado, está la cuestión de la imagen, precisamente, por la asociación de Elon Musk con Trump y todo el movimiento en contra de Tesla que se inició después de la toma de posesión del nuevo presidente.

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Álvaro Escobar

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España