Cómo saber cuántos caballos tiene mi coche

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Por norma general, uno sabe cuál es la potencia de su coche. Es algo obvio, sobre todo, cuando se trata de un automóvil nuevo. Sin embargo, si se adquiere uno de segunda mano existe la posibilidad de no tenerlo claro o de no fiarse de lo que ha dicho el vendedor. Por eso, preguntarse “cómo saber cuántos caballos tiene mi coche” es algo más común de lo que se cree.

La solución a la cuestión es mucho más sencilla de lo que parece: basta con acudir a la ficha técnica del vehículo.

Es ésta aparecen todos los datos clave del coche y entre no falta la potencia. Viene expresada en dos cantidades. Por un lado está la potencia fiscal y por otro la potencia real.

La primera se mide en Caballos Fiscales (CVF), que son los que se utilizan para medir cuánto ha de tributar ese vehículo en el impuesto municipal de circulación (conocido también como ‘numerito’), así que no nos interesa en este caso.

La segunda sí. En la ficha técnica se indica en kilovatios (kW) una unidad de medida con la que mucha gente no está familiarizada, algo que pronto cambiará debido a la llegada de los coches eléctricos, puesto que su rendimiento se suele señalar tanto en kW, como en caballos de vapor (CV), que son los utilizados desde siempre para medir la potencia de los coches.

Lo único que hay que hacer, por tanto, es pasar de kilovatios a caballos, algo tan sencillo como llevar a cabo una multiplicación: 1 kW equivale a 1,3596 CV. Así pues, hay que coger la cifra de ficha técnica y multiplicarla en esa relación.

Un coche que tenga 100 kW tendrá 136 CV de potencia, uno de 150 kW tendrá 204 CV (esta cifra suele ser habitual entre los modelos de cero emisiones), uno de 200 kW tendrá 272 CV, etc.

Internet está llena de conversores, bastante con escribir en un buscador ‘kW a CV’ y saldrán los resultados al momento. Si no, con una calculadora tradicional y sabiendo la relación existente entre ambas unidades (1 kW = 1,36 CV), está hecho.

Si el coche no es de tu propiedad y/o no tienes acceso a la ficha técnica, también es posible tirar de hemeroteca y buscar en internet, pues la prensa especializada tendrá los motores con los que se vendió ese vehículo y, comprobando versión, será posible dar con ello.

Un último aspecto a tener en cuenta es que, con el paso del tiempo y los kilómetros, los motores van perdiendo rendimiento, así que lo normal es que la potencia sea inferior a la anunciada de manera oficial.

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Mario Herráez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España