Citroën Dyane 6, entre la sencillez del 2CV y el carácter urbanita del Ami 6

El Citroën Dyane 6 nació en 1967, no para sustituir al 2CV, sino como modelo intermedio que heredaba la versatilidad y la robustez del mítico utilitario, pero con un diseño más moderno, mejores acabados y un portón trasero mucho más práctico.
En los años 60, Citroën tenía una gama de productos muy descompensada, que iniciaba con el popular 2CV y terminaba con el lujoso y exclusivo DS. Pero, en medio, el vacío era enorme y la competencia acechaba. Así que el entonces presidente de la marca, Pierre Bercot, se propulso dar una respuesta: el resultado fue el Citroën Dyane 6.
Para muchos, el Citroën Dyane 6 es un 2CV más moderno. Algo de razón tienen, pero no fue sólo eso. Como decimos, la oferta del fabricante francés en los 60 era muy escasa, con apenas tres modelos. Entre los citados 2CV y DS, se encontraba el Ami 6 y más tarde Ami 8.
Pero la competencia era cada vez más fuerte, sobre todo, a partir del lanzamiento del Renault 4L en 1961, un coche que tenía una filosofía parecida a la del 2CV, pero más moderno.
Pierre Bercot quería responder con un modelo que representara una opción intermedia entre la sencillez espartana y la fiabilidad del 2CV y una gama media urbanita representada por el Ami 6.
En ese momento, el departamento de diseño de Citroën estaba desbordado, trabajando ya en los futuros Ami 8 y GS, así como en una actualización del DS. Así que Bercot encargó el Proyecto AY, que daría lugar al Dyane 6, a Louis Bionier, un experimentado profesional que procedía de la Panhard y había hecho trabajos en los que aplicaba la aerodinámica a vehículos pequeños.
Citroën Dyane 6, un 2CV mejorado

Si el Citroën 2CV se basó en un pliego de condiciones perfectamente detallado, lo mismo ocurrió con el Dyane 6. Conocido como ‘Dios Padre’, la marca del doble chevrón puso límites férreos: el nuevo vehículo debía estar basado en el chasis del 2CV y debía fabricarse en su misma línea de montaje, lo que limitaba sus dimensiones, su equipamiento y sus motorizaciones.
Es más, para optimizar costes, debía contar con elementos y tecnologías ya existentes en los dos modelos bicilíndricos que había en catálogo en ese momento.
Con estos factores en mente, Bionier presentó su propuesta poco después. Partiendo de la estética del 2CV, su prototipo integraba los faros bordeados por un marco cromado en las aletas delanteras de la carrocería, rematando estéticamente los guardabarros y el parabrisas adoptaba una posición más elevada, para aumentar la visibilidad.
Sin embargo, el maletero no convencía. El jefe de diseño de Citroën, Robert Opron, junto a Jacques Charreton, se encargaron de perfeccionar este primer boceto y de redibujar la zaga con un espacio interior y un portón trasero que no convencían, pero que el tiempo convertiría en imprescindible.
Se presenta en 1967
Finalmente, la marca dio luz verde al proyecto y el coche estuvo listo en 1967. Mientras medio mundo se estremeció tras conocer el asesinato del ‘Che’ Guevara en Bolivia e Israel se enfrentó a Jordania, Siria y Egipto en la Guerra de los Seis Días que marcó el devenir en Oriente Próximo, el Citroën Dyane 6 se presentó en el Salón del Automóvil de París.
Lucía una silueta era similar a la del Citroën 2CV, aunque presentaba formas más angulosas, de moda por aquellos años. Su capó era menos curvado y destacaba por sus puertas grandes.
Además de contar con el portón vertical, el maletero podía considerarse como un antecesor del aprovechamiento del espacio y el modularidad de los Citroën actuales, tanto por su amplitud como por su modularidad: desde el lanzamiento del Dyane 6 se ofrecía la posibilidad de abatir los asientos traseros para aumentar todavía más su capacidad de carga.
Henri Dargent se encargó de diseñar el interior, que retomaba los asientos tubulares y la tapicería de loneta del 2CV e introducía un salpicadero futurista de plástico en el que se cuidaba especialmente la ergonomía: todas las funcionalidades, desde los indicadores a la palanca de cambios o la radio, se encontraban al alcance de la mano.
El coche ‘para la gente encantadora’

El Citroën Dyane 6 destacó, principalmente, por su bajo consumo y su mantenimiento económico, así como por su excelente suspensión, estabilidad y capacidad de frenado.
Esto le permitió un éxito comercial notable: estuvo en producción entre 1968 y 1983, tiempo en el que se fabricaron un total de 1.443.493 unidades, de las cuales, 233.104 salieron de las cadenas de montaje de Vigo.
También hubo una versión furgoneta, denominada Acadiane o Dyane 6 400, que se siguió fabricando hasta 1987 y rozó el cuarto de millón de ejemplares. Un año después de la llegada del Dyane 6, Citroën lanzó el Ami 8 y, en 1970, el GS, completando así su catálogo de productos. Al mismo tiempo, ya trabajaba en el sustituto del DS, el Citroën CX.
En España, el Dyane 6 tuvo una enorme acogida y campañas publicitarias como el eslogan ‘Para la gente encantadora’ sacaron el máximo partido a su faceta más alegre y desenfadada. Lo mismo pasó en Italia, donde ‘El auto en Jeans’ mostraba un coche que servía para todo, como un pantalón vaquero.

El Citroën Dyane 6 fue también protagonista en muchas películas de los 70 y 80, como las españolas Gary Cooper que estás en los Cielos o Bajarse al Moro, así como innumerables cintas italianas. También lo utilizan muchas series y películas actuales ambientadas en aquellos años, como La Isla Mínima o Cuéntame cómo pasó.
Hoy, el Citroën Dyane 6 vive a la sombra del 2CV, algo que también se entiende, porque éste fue el coche que motorizó las zonas rurales, no sólo de Francia, sino de muchos países de Europa, en una época en la que tener un coche era de verdad un lujo.
Pero el Dyane 6 era, en el fondo, un 2CV mejorado en todos los aspectos, sobre todo, en confort y habitabilidad. Un 2CV más urbanita que rural, si se quiere, que ha dejado una importante huella en la cultura popular.

