Carlos Alcaraz, ganador de la final del Open de Australia, presume de nuevo coche y seguramente no es el que estás pensando

La firma alemana BMW ha anunciado que su relación con el tenista “se extiende en el largo plazo”, así que el deportista seguirá conduciendo sus vehículos.

Las marcas de coches tienen muy claro lo importante que es tener un buen embajador. El ejemplo paradigmático es del Kia y Rafa Nadal, una unión que ha durado años y que está extendiendo incluso tras la retirada del deportista. Su sucesor es Carlos Alcaraz y, en este caso, la que se ha anotado el tanto ha sido BMW.

La colaboración del fabricante alemán con el tenista comenzó en 2022, cuando apenas era un crío y, de hecho, ni siquiera tenía carnet de conducir. Ahora, tres años después y con “Carlitos” subiendo como la espuma y manteniéndose en lo más alto, la firma bávara ha anunciado que la colaboración entre ambos “se extiende en el largo plazo”.

La nota de prensa, sin embargo, no concreta hasta que fecha, un movimiento que tiene sentido: de seguir la trayectoria que se espera Alcaraz, el fabricante querrá seguir ampliando su relación de manera indefinida. No dar fechas complica que otras marcas anden al acecho cuando se vaya acercando la fecha de vencimiento.

El tenista habría declarado al respecto: “Estoy encantado de seguir formando parte de la familia BMW, cuyos valores siempre han resonado profundamente con los míos. Estoy agradecido a BMW por el apoyo que recibí incluso antes de ganar mi primer Grand Slam y espero que podamos disfrutar de muchos más éxitos juntos”.

Por su parte, Uwe Dreher, vicepresidente de marketing de BMW Europa, comentaría: “El tenis desempeña un papel fundamental en nuestra cartera de patrocinios. Estamos encantados de continuar nuestro viaje con Carlos Alcaraz. Su pasión por el deporte y su búsqueda de la excelencia están en consonancia con los valores de nuestra marca. Juntos crearemos momentos inolvidables que celebrarán el deporte del tenis y reforzarán el vínculo con nuestros clientes”.

Lo curioso es que, en el anuncio, las imágenes promocionales que se han elegido son las del deportista con el que es el BMW más humilde con el que ha posado hasta la fecha, el benjamín de la firma alemana, el BMW Serie 1. Y no el tope de gama, si no una de las variantes más humildes del compacto, el 120 D.

Este modelo de gasóleo, que ya es una elección peculiar teniendo en cuenta el ahínco con el que BMW asocia sus patrocinios deportivos a sus modelos eléctricos e híbridos eléctricos, al menos no es de combustión pura, si no que tiene electrificación gracias a un sistema microhíbrido de 48V.

Utiliza un motor diésel turbo con cuatro cilindros en línea que desarrolla una potencia de 163 CV, asociado a una caja de cambios automática de doble embrague Steptronic y 7 marchas, que es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 7,9 segundos, de alcanzar una velocidad máxima de 222 km/h y que homologa un consumo medio en ciclo mixto de 4,3 l/100 km. Cuesta 40.800 euros.

Es, con diferencia, el BMW más terrenal que tiene el tenista. El modelo con el que inició su andadura fue el BMW iX1, porque en un primer momento el enfoque era el de los coches eléctricos (la realidad del mercado ha hecho que incluso en lo relativo a los patrocinios, la marca haya “abierto la mano”).

El SUV eléctrico emplea un sistema de propulsión conformado por dos motores eléctricos que le otorgan tracción integral y generan una potencia conjunta de 313 CV (230 kW) y un par máximo de 494 Nm de par, suficiente como para alcanzar los 100 km/h desde parado en 5,7 segundos.

Además, utiliza una batería con una capacidad de 64,7 kWh que, sumada a un consumo homologado de 16,8 - 18,1 kWh/100 km, le permite declarar una autonomía de hasta 440 km por carga.

Sin embargo, cualquiera de los dos palidece comparado con el BMW más espectacular de la colección de Carlos Alcaraz, uno que directamente se olvida de términos como sostenibilidad o ecología y que, suponemos, va más en la línea de lo que quiere un chaval de su edad. Claro está, que alguien de su edad, para permitirse algo así, tiene que tener dinero para ello: un BMW M4 Competition Coupé.

Esta bestia cuenta con un motor BMW M TwinPower Turbo de seis cilindros en línea que desarrolla 510 CV de potencia y 650 Nm de par máximo, contando con una transmisión M Steptronic de 8 relaciones y pudiendo elegir entre tracción trasera o integral. Alcaraz optó por la alternativa purista, que acelera de 0 a 100 km/h en 3,9 segundos y tiene una velocidad máxima limitada a 250 km/h. Además, se decantó por el color Frozen Portimao Blue.

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Mario Herráez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España

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