Los camiones eléctricos tienen los mismos problemas que los coches. Esta es la brutal cantidad de agua que se necesitó para apagar un fuego de un Tesla Semi

189.270 litros.
Uno de los problemas a los que se enfrentan los coches eléctricos es el de la seguridad. No en términos generales, pues son tan seguros como los vehículos térmicos, si no cuando se produce un incendio, algo que en teoría no es muy probable, pero de lo que se han visto bastantes ejemplos en los últimos meses.
El problema radica en que, por el tipo de fuego que es y los componentes que tiene un eléctrico (especialmente su batería), los incendios que provocan son muchísimo más complicados de apagar, necesitando una cantidad absurda de agua para extinguirse… algo que solo va a peor si hablamos de un camión eléctrico, que es todavía más grande.
Y hay un ejemplo reciente que lo demuestra, puesto que el lunes 19 de agosto, según reporta la National Transportation Safety Board (NTSB), un Tesla Semi estuvo involucrado en un accidente que todavía no se ha esclarecido y que acabó siendo pasto de las llamas por completo.
Según parece, el vehículo se dirigía desde Livermore, California, a una instalación de Tesla en Sparks, Nevada, por la Interestatal 80 (I-80).
Se salió de la carretera mientras tomaba una curva a la derecha en una zona en pendiente. Al salir del asfalto, chocó contra un poste de acero, después contra un árbol y continuó bajando por la pendiente hasta pararse al impactar contra un grupo de árboles.
Durante el proceso, presumiblemente por los golpes, el sistema de batería eléctrica de iones de litio se incendió, lo que fue la causa del incendio posterior al accidente. El conductor resultó ileso, pero no ocurrió lo mismo con el camión.
Al lugar de los hechos acudieron la Patrulla de Caminos de California (CHP), el Departamento de Silvicultura y Protección contra Incendios de California (CAL FIRE) y el Departamento de Transporte de California (Caltrans). A ellos se sumó un técnico Tesla, para ayudar a evaluar los peligros del alto voltaje y la seguridad contra incendios.
A pesar de toda la presencia de cuerpos de seguridad, extinguirlo fue una auténtica pesadilla: se necesitaron 189.270 litros de agua para poder apagar el fuego y enfriar lo suficiente las baterías como para que no volvieran a prender. Según los escáneres térmicos en la zona se llegaron a alcanzar temperaturas de hasta 540 grados.
Fue un proceso largo, pues la carretera estuvo cerrada entre 14 y 15 horas, y fue necesaria la intervención de un avión cisterna que roció la zona y sus alrededores con retardante de fuego como medida de precaución.
Pasado ese tiempo, los bomberos consideraron que las baterías estaban a una temperatura segura como para proseguir con la operación, que consistió en un traslado del Tesla a una instalación al aire libre en la que se supervisó el camión durante 24 horas. Durante todo ese tiempo, por suerte, no se reinició el fuego.
Los fuegos en los vehículos eléctricos son una cuestión que preocupa y que alcanzan una escala aún mayor en el caso de los camiones, cuyas baterías son enormes. Uno de los principales quebraderos de cabeza de los cuerpos de bomberos es encontrar métodos de extinción que sean más eficientes para este tipo de fuegos.

