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Así se construye el espectacular Porsche 911 RSR

Porsche 911 RSR
Porsche nos cuenta al detalle cómo se construye un 911 RSR de carreras partiendo del modelo convencional. Se trata además de unas siglas con mucha historia tras de sí, pues nacieron en 1973 gracias a una de las múltiples apariciones de la marca alemana en Le Mans.

Todos sabemos que el Porsche 911 RSR es una de las máquinas de circuito más perfectas que existen. De hecho, solo coches así son merecedores de llevar estas siglas en su denominación oficial. Nacieron en 1973, justo cuando Porsche participó por primera vez con el 'nueveonce' en Le Mans, con una unidad que no estaba homologada para la calle. El 911 RSR de ahora es mucho más avanzado, pero ¿sabemos cómo se fabrica? Te lo vamos a contar como si estuvieses en el centro de Porsche Motorsport, en Weissach.

Lo primero es partir de una carrocería desnuda de aluminio perteneciente a un 911 de calle, la cual recibe un completo trabajo de reestructuración que tiene que ver con nuevas soldaduras, soportes para diversos elementos y la jaula de seguridad de acero homologada por la FIA. Lo más complicado de todo llega en la zaga, donde hay que reubicar el motor, la transmisión y los soportes de la suspensión posterior. En caso del 911 RSR se parte del motor del GT3, aunque en esta ocasión situado por delante del eje trasero en posición longitudinal. Por su parte, la caja de cambios secuencial se ubica tras el motor con una nueva carcasa de magnesio. De esta forma, el eje trasero está situado hasta 6,6 cm más atrás que en un Porsche 911 de calle, a lo que hay que sumar una carrocería 5,8 cm más larga.

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La aerodinámica también juega un papel fundamental en el espectacular Porsche 911 RSR, que ofrece multitud de detalles en fibra de carbono. Además, cada una de las piezas ha sido pensada para ser montada y desmontada velozmente, y es que la lucha contra el crono en el mundo de la competición no solamente se lleva a cabo sobre el asfalto. Aquí es también donde encontramos el verdadero motivo del adelanto de la posición del motor, y es que el RSR cuenta con un difusor de aire en la parte trasera que requiere de bastante espacio. Y todo ello sin dejar de comentar las nuevas tomas de aire necesarias para refrigerar como Dios manda el motor bóxer de 4 litros y seis cilindros.

Marco Ujhasi, responsable del proyecto Porsche GT, cuenta que “comenzamos a pensar en este modelo en 2013, pero la fase de conceptualización más detallada se produjo a partir de la conclusión de las 24 horas de Le Mans de 2015. Hay que tener en cuenta que para diseñar un RSR hay guiarse por el reglamento y contar con las características de la generación de calle del 911. Las primeras pruebas en pista del prototipo son un momento clave, pues se evalúa si todos los cálculos realizados funcionan en el asfalto. Y tras dar 20 vueltas, los pilotos nos dijeron: 'se siente como un 911, pero mejor'. A partir de ese momento se analizan todos los datos recopilados y se comienza a trabajar en el rendimiento y la fiabilidad”. Sin duda, una obra de arte. Una más de Porsche.

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