Adiós al selecto club de las Harley, porque la marca quiere sacar una moto con un precio de derribo: 5.100 euros, 3.400 euros más barata que la de acceso actual

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No es la primera vez que Harley-Davidson crea una moto más barata de lo habitual, pero ésta estaría pensada para llegar a los mercados estadounidense y europeo.
Harley-Davidson no pasa por su mejor momento. Las ventas no son excesivamente boyantes y se antojan vientos de cambio para la marca de Milwaukee, que parece que intentará de nuevo el truco de la moto barata (más asequible, al menos) para potenciar su rendimiento comercial.
Jochen Zeitz, CEO de la compañía, anunció los resultados financieros de la misma en el reporte del final del segundo trimestre: una caída del 18% en sus ventas a lo largo de lo que va de año. Son cifras nada halagüeñas, pero parece que la compañía tiene en mente cómo dar la vuelta a la situación: lanzando un nuevo modelo más asequible que haga que más entusiastas se incorporen a la marca.
Dejó caer que su precio sería inferior a los 6.000 dólares, lo que supone un recorte considerable respecto al modelo más asequible actual de la gama, que ronda los 10.000. Al cambio estaríamos hablando de unos 5.100 euros, lo que es una tarifa muy asequible para tratarse de la firma.
No entró en muchos detalles, pero sí dio las primeras pinceladas sobre lo que trata este nuevo proyecto: “Inspirada en nuestra herencia y el espíritu de la icónica motocicleta Harley Davidson Sprint, esta nueva motocicleta encarna la audacia, la irreverencia y la diversión, capturando la energía rebelde que define la experiencia Harley-Davidson”.
“Creemos que esta motocicleta no solo será muy accesible, sino también rentable, lo que marcará un avance significativo para impulsar el crecimiento rentable futuro de Harley-Davidson y abrirá un nuevo camino en el segmento de motocicletas para la compañía en los próximos años en sus mercados clave, añadía.
Y es que el objetivo de este nuevo modelo está claro, especialmente el más inmediato: poner en el mercado una moto barata (relativamente al menos, barata para ser una Harley-Davidson) que suponga un aumento inmediato de la demanda, de las ventas y que permita rellenar las arcas de la compañía.
Luego, es cierto que tiene un objetivo secundario a largo plazo. Un modelo de estas características supondría ofrecer a motoristas una nueva puerta de entrada a la compañía, una opción asequible para que, quien no lo hubiera hecho antes, ahora pueda animarse a dar el salto. Una vez dentro de la marca, es más sencillo fidelizarlo y que en futuros cambios de montura pase a Harleys mayores.
Ahora bien, para que todo esto salga bien, la moto, aunque sea una HD barata, tiene que ser una HD como dios manda.
Como ocurre en otras marcas del mundo del motor (Ferrari, por ejemplo), los seguidores acérrimos de la misma lo son hasta las últimas consecuencias y suelen ser bastante intransigentes con los cambios. Así, sumar a la gama una motocicleta que no sea como una Harley debe ser, podría implicar daños a la imagen de la marca.
Y es que el imaginario colectivo identifica un Harley con una chopper oscura, de tamaño considerable, con ruedas anchas, un frontal voluminoso, alforjas y con un motero encima que podría ser parte de los ‘Satanases del Infierno’ de Homer Simpson. Sin embargo, hacer eso con una moto que no tenga un motor V6, si no uno pequeño, cuesta más.
Sin embargo, hay que recordar que no es la primera vez que la marca se tira a esa piscina, y lo cierto es que en la primera no le salió mal.
Era 2023 cuando se lanzó al mercado la Harley-Davidson X440, una Harley muy peculiar, puesto que solo se vende en India y, además, no está fabricado por la firma estadounidense, si no por Hero MotoCorp, una marca local. Si a eso se suma que su motor era un monocilíndrico de 100cc y su potencia muy comedida, cabría imaginar que fue un fracaso comercial. Sin embargo, nada más lejos de la realidad.
Al poco de abrir los pedidos, se anunció que había recibido la friolera de 25.000 reservas, algo que se debía sobre todo al precio de la moto, tremendamente bajo: costaba unos 2.890 dólares al cambio. La tarifa era irrisoria para ser un HD, por mucho que no fuera una HD de pura cepa. Además, el 65% de los pedidos fueron de la versión tope de gama, por la que había que pagar 3.370 dólares.
Ahora Harley-Davidson parece creer que es el momento de repetir la jugada, pero, en vez de apuntar tan bajo, hacerlo a un punto intermedio, tanto por rendimiento como por precio. Además, también va a tener una mayor amplitud de miras, apuntando a otros mercados. Parece poco probable que le perdonen el sacrilegio en EE.UU., pero en Europa podría tener buena acogida.

